Camilo Ballena vive en Sip’ohi (El Sauzalito), Provincia de Chaco, Argentina. Se crió en un entorno comunitario donde la lengua wichí y las tradiciones ancestrales formaban parte esencial de la vida cotidiana y donde los ancianos y sabios wichí le enseñaron los valores del respeto, la palabra y el equilibrio con la naturaleza. Es investigador de la lengua wichi y docente bilingüe. En 2012 fundó la Editorial Wichi Lhomet (un proyecto colectivo destinado a promocionar autoras y autores, músicos e ilustradores wichí, y a producir materiales didácticos). Ha contribuido a la construcción de una pedagogía intercultural wichí, basada en los principios del “hacer juntos” (Tonufweshu). Camilo es poeta, músico y cantautor, tiene tres discos con canciones de su autoría, como “Sip’ohi” y “Matojh-is”. Los poemas que presentamos pertenecen al libro Tañhi iyahinpho / Cuando despierta el monte, edición bilingüe wichí-castellano, poemario ganador del primer Premio Poesía Indígena de Argentina en 2026.
Tañhi iyahinpho / Cuando despierta el monte pone entre paréntesis la visión occidental mestiza del monte para dar paso a la visión wichí. En el inicio, el poeta pregunta: “Hat’ehap n’wuye tojh n’yomey tañhi, tojhmhe nintowflayej? / ¿Cómo cuento el monte a quien nunca lo ha atravesado?”; y se encamina a esa tarea emprendiendo una respuesta poética de traducción. Escribir poesía a dos lenguas, en idioma wichí y castellano, supone recorrer un trabajo mayor que es el de la traducción filosófico-epistémica. Como dice Camilo Ballena: “Las palabras vinculadas al monte, los espíritus, los ciclos naturales o las emociones tienen sentidos más amplios que en español”. El respeto de la diversidad intercultural y del derecho de los pueblos debe partir de estas traducciones. El poeta asume, entonces, la necesidad de contar y de hacer oír la memoria del monte, que es también la escucha de lo que el monte habla en la lengua wichí. La experiencia de habitar de otros modos los territorios se abre como posibilidad en la tarea de atravesar el camino entre dos lenguas con los pies en la tierra. Todo lo que se hunde en el monte, en las sombras y en los remolinos conoce mundos sensibles que conversan, que piden respeto y que ofrecen reciprocidades. El poemario hace girar la vida en el monte donde se sabe que nadie está solo y que “cada raíz es un pariente antiguo”. Esta no es una metáfora ni un sentido figurado, sino una conciencia diferente de la vida en (y con) el monte que no sólo palpita, también habla y piensa a través de las generaciones. El monte es una vida tutelar de la vida de los hombres y las mujeres y, si esa vida se retira o se extingue, lo humano se queda sin destino. Hablar el monte del Gran Chaco en idioma wichí significa comprender y hacer oír las formas de esa vida futura.
El poemario llega en un tiempo donde los montes y los ecosistemas están cada vez más amenazados por la profundización del modelo extractivo y privatista de la tierra que extrema la injusticia medioambiental, a la vez que precariza y asfixia aún más la vida en las comunidades. Tañhi iyahinpho / Cuando despierta el monte invita, “en el ir y venir entre lenguas”, a pensar otros mundos posibles, a abrir una sensibilidad distinta sobre los modos de ocupación de los territorios y a producir desde la imaginación poética otra subjetividad.
Violeta Percia es poeta, escritora y realizadora audiovisual. Es Doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires y estudió cine en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba. Trabaja como profesora e investigadora en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Tres de Febrero. Fue parte del colectivo que realizó el Podcast literario Sin pedir permiso: poéticas de Wallmapu. Es organizadora y programadora de la Muestra de Cine Indígena en Buenos Aires “Desde Wallmapu al Nunatsiavut”. Publicó los libros de poesía Clínica enferma (2003) y Poesía del Tanti Rao (2019), y la novela Como nubes (2021); y editó y tradujo distintos libros, entre ellos Traducir poesía: mapa rítmico, partitura y plataforma flotante (2014).
Diego Antico es músico, docente y licenciado en Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente trabaja en el Centro de Estudios sobre Pueblos Originarios de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno como investigador, curador y gestor cultural. En 2024 creó y organizó las jornadas La palabra indígena en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En 2025 creó y coordinó junto a Violeta Percia el Premio Poesía Indígena de Argentina con el auspicio de la UNTREF.
Si prefieres descargar este post como PDF, haz CLICK AQUÍ
Shannon Webb-Campbell es de ascendencia mi’kmaw y europea. Es miembro de la Primera Nación Flat Bay (Aldea No’kmaq) en Ktaqmkuk/Terranova, Canadá. Entre sus libros se incluyen: Feral Mermaids (próximo a publicarse en Book*hug, 2027), Re: Wild Her (2025), Lunar Tides (2022), I Am a Body of Land (2019) y Still No Word (2015), que recibió el premio Out in Print de Egale Canada. Shannon tiene un doctorado en Literatura Inglesa y Escritura Creativa por la Universidad de Nuevo Brunswick y es editora asociada de la revista Muskrat.
Los poemas seleccionados ofrecen una muestra representativa de la poética de Shannon Webb-Campbell. En ellos, el cuerpo no puede pensarse separado del territorio: ambos son espacios donde se inscriben la memoria, el parentesco y la historia de la nación mi’kmaq. A través de imágenes que entrelazan el paisaje de Ktaqamkuk (Terranova), la espiritualidad y el mundo más-que-humano, la autora oscila entre la contemplación y la denuncia para explorar la identidad, la pertenencia y la resistencia frente al legado persistente del colonialismo.
El siguiente proceso de traducción apuntó a preservar el ritmo, la materialidad del lenguaje y la densidad de las imágenes. Por ejemplo, en “Pink Up Parched Earth”, la traducción procuró respetar el ritmo del poema y la sucesión de imágenes que construyen una relación de reciprocidad entre la voz poética y el territorio: mientras la voz poética moldea la tierra, la tierra también la modela a ella en un intercambio continuo que culmina en los versos «what flows in / must flow out».
En otros casos, se incluyeron notas al pie para contextualizar contextualizar determinados referentes culturales. La intención es que las notas cumplan la función de mediador cultural: le ofrecen al lector hispanohablante la información mínima necesaria para comprender ciertos términos o elementos culturales. En “Letter to Joseph R. Smallwood”, por ejemplo, se agregó una nota que explica el significado de las «status cards» dentro del contexto de la legislación canadiense sobre los pueblos indígenas, ya que su carga política e histórica difícilmente resulte evidente para una persona que no pertenece a esa cultura.
En términos generales, estas decisiones de traducción estuvieron orientadas por una concepción ética de la práctica traductora, en línea con los planteos de Lawrence Venuti (2008). En lugar de atenuar o domesticar aquellos elementos que pudieran resultar ajenos para el lector hispanohablante, la traducción buscó preservar la especificidad de la poética de Shannon Webb-Campbell y de la cosmovisión mi’kmaq que la atraviesa. Esto implicó mantener referentes culturales, topónimos y conceptos estrechamente vinculados con la historia y la identidad mi’kmaq. En este sentido, la traducción se concibió como una forma de mediación intercultural que procura evitar la violencia etnocéntrica derivada de la domesticación y favorecer el encuentro con una voz poética históricamente marginada.
Traducir estos poemas también supuso asumir una responsabilidad ética frente a la memoria que resguardan. Acercar la poesía indígena contemporánea a lectores hispanohablantes implica contribuir a la circulación de voces que durante mucho tiempo fueron silenciadas o relegadas por los relatos oficiales. Desde esta perspectiva, la traducción no solo transmite un texto, sino que también participa en la preservación y la proyección de memorias, saberes y formas de habitar el mundo que desafían las narrativas coloniales dominantes.
DESPERTAR EL ROSA DE LA TIERRA RESECA
delicadezas rústicas modeladas por manos suaves
musgos rugosos se vuelven vasijas abstractas
ecos de tierra rosas y blancos
formaciones biológicas
corteza anegada donde crecen percebes
reestructuran el aliento de la piedra
dominas riscos escarpados
desentierras un bosque cubierto de escarcha
liquen brumoso bajo tus uñas
rocas que descascaran el fondo del océano
una profunda filosofía de wabi-sabi
aguas rasas en las pozas de marea de tus palmas
el agua se precipita sobre la tierra agrietada
vuelves a trazar las mareas en la arcilla
asentando el barro con ritmos inversos
reconoces que la vista área de la naturaleza cuida a las algas
un proceso orgánico emerge
lo que fluye hacia dentro
debe fluir hacia afuera
Este poema se publicó en inglés como “Pink Up Parched Earth”
“Cosmic Woodland Guidance” fue grabado en It’s OK Studios en Toronto sobre la calle Queen West en 2024 para el álbum Pine, una colaboración musical entre el artista canadiense de hip hop Ice Tha One y la rapera Junia-T.
NITAP *
estás hecho de tierra rocosa
corres sin parar a través de las estaciones
juntas fuerzas en el bosque
afilado por el sol
despiertas antes del amanecer
honras cada día
me recuerdas que estoy hecha de viento
salvaje como una baya de perdiz
nacida del bramido de los alces
en nuestras charlas de parentesco
tu voz me llena de isla
un dialecto que me llama de vuelta
* «amigo» en lengua mi’kmaq
CARTA A JOSEPH R. SMALLWOOD
Basada en «Carta a John A. Macdonald» de Marilyn Dumont
Querido Joey: Sigo aquí y mestiza
mi’kmaq después de todos estos años.
tú falleciste hace mucho y, aun así,
la confederación no pudo detener
la incesante violencia colonial
en Terranova.
seguiste adelante sin remordimiento,
diciéndole a Ottawa que no quedan indios rojos:
Nancy April, los matamos a todos.
y sabes, Joey,
después de todas tus declaraciones
y tus reverencias ante los colonos,
seguimos aquí, seguimos existiendo
mi’kmaq a pesar de las tarjetas de estatus robadas **
ninguno sin tierra,
todos Caribú.
** N. de la T.: Las status cards son un documento de identidad emitido por el gobierno canadiense que acreditan el reconocimiento legal de una persona como indígena en virtud de la Indian Act. Esta legislación otorga al Estado canadiense la facultad de determinar quién es reconocido legalmente como indígena y quién no. A lo largo de la historia, muchas personas indígenas perdieron o fueron privadas de este estatus debido a políticas de asimilación y disposiciones discriminatorias de la ley, lo que implicó también la pérdida de derechos y del reconocimiento legal de su identidad.
Este poema se publicó en inglés como “Letter to Joseph R. Smallwood”
Este poema fue publicado como “If I Wasn’t a Fury” en el libro Lunar Tides, Book*hug 2022. Fue grabado en Toronto junto con Rae Spoon como parte del album y la producción teatral colaborativa The Unfamiliar Everything de Stewart Legere(Toronto Theatre Centre in 2027).
ECOLOGÍA DEL SER
en este aire más enrarecido
no hace falta ingerir cristales
nos rodea el bosque boreal
en el colapso del orden natural
dentro de la gran cadena del caos
existimos como intervención
entre la tierra y el cielo
solo para regresar de un viaje
a un lugar de familiarización
olvidamos el poder de la individualidad
la pintura es singular:
despierta experiencias memorables
si encarnas una nueva poética oculta
entre el yo y esta otra cosa
abrimos un claro para encontrar sentido
viajamos hasta los álamos temblones
y encontramos medicinas
recordamos esta hoja
creamos conexiones
experimentamos las estaciones en su punto de quiebre
y reinventamos las células de nuestra piel
Este poema fue publicado como “Ecology of Being” en el libro Lunar Tides, Book*hug 2022. Poema interpretado por Duo Concertante en Ecology of Being, Marquis/Amazon, released March 22, 2022. Duo Concertante interpreta trabajos de Melissa Hui, Dawn Avery, Carmen Braden, Ian Cusson, Randolph Peters, and Bekah Simms, and Shannon Webb-Campbell, inspirados por la emergencia climática. Listen in Spotify. En 2019, Duo Concertante también publicó Ecology of Being, un pequeño corto dirigido por Nicola Hawkins.
Más sobre la traductora
Natasha Besoky es traductora pública en idioma inglés (UNCo) y especialista en traducción literaria (UBA). Se desempeña como traductora independiente y como docente de nivel superior de traducción literaria. Traduce del inglés y del portugués, además de cumplir funciones como editora y correctora para la editorial de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo). Algunas de sus traducciones figuran en la página de Argentina Key Titles, un proyecto que busca promover la publicación de libros argentinos en otros idiomas, en Barbárika y en La Otra Margen, revistas colombianas de literatura traducida. Su trabajo abarca poesía de tradiciones y contextos culturales diversos, desde autores del canon anglófono hasta voces contemporáneas de comunidades minorizadas.
Danilo Vásquez (1960) es un poeta y docente lenca que nació en San Miguel (El Salvador). Recibió una Licenciatura en Literatura de la Universidad de El Salvador. Reside en Santa Rosa de Lima donde enseña lengua y literatura en el Centro Escolar Centroamericana. Entre sus escritos publicados se encuentran: El diablo en Santa Rosa de Lima (1987), Náuseas de Lemas y Dilemas (1988), Adiós a un ideal (1989), Cuentos de Santa Rosa de Lima (1989), Mamá abuela (1990), Cuando la luna llena (1992), Fragmentos de un sueño (1998), Cuba…una sílaba tras otra (1999) y Cuadernos lencas taulepas (2016).
Los poemas de Danilo Vásquez que he decidido traducir provienen de varias fuentes, como los poemarios Cuando la luna llena (1992) y Cuadernos lencas Taulepa (2016). Por esta razón, he decidido darle a esta selección el nombre de “Poemas from Lenca lands [Poemas de tierras lenkas]”. He incluido los poemas en el español original para que les lectores puedan consultar los originales y mis traducciones al inglés. En los poemas, les lectores hallarán una multitud y variedad de temas e ideas, muchos de ellos resonando con una experiencia trans-americana y lenka.
La obra de Danilo Vásquez no ha recibido su merecido reconocimiento de les lectores y escritores, el cual no debe de sorprendernos cuando vemos el estatus marginal que se les ha otorgado a les autores centroamericanes dentro de los espacios literarios y editoriales latinoamericanos, tal como en la Literatura Universal. A pesar de que exista esta realidad, muches escritores indígenas de Centroamérica y Abya Yala han encontrado la manera de difundir sus obras dentro y fuera de Latinoamérica, particularmente por cooperativas de escritura dirigidas por indígenas, gracias a la habilidad del internet de conectar millones de personas a través del tiempo y espacio. En el caso de Danilo, mucha de su obra ya no se encuentra circulando (físicamente), entonces el internet ha sido una herramienta indispensable para circular sus poemas de tierras lenkas. Él ha utilizado las redes sociales y los sitios web como Instagram, Facebook, Scribd y Twitter, entre otros, para compartir su poética con lectores como nosotres.
En la obra de Danilo, les lectores encontrarán las maniobras estéticas que toma por medio de su uso de la lengua española. Como varies intelectuales y artistas indígenas han señalado, aunque escribamos en lenguas coloniales, como el español e inglés, las hemos hechas nuestras, a fin de cuentas, indigenizando dichas lenguas. Al manejar el español, Danilo retrata las tensiones y la belleza actualmente encontradas en tierras lenkas para abogar para y demostrar las contribuciones que escritores lenkas han realizado para el mundo de la literatura. En los poemas que he incluido, las palabras de Danilo representan histórica y culturalmente un El Salvador posbélico, además del legado de la violencia colonial producida en tierras lenkas, las cuales se encuentran divididas por los Estados que hoy día se conocen como El Salvador y Honduras. Los poemas que les lectores leerán están llenos de las cosmovisiones lenkas así como de una preocupación por los desafíos y la solidaridad internacionales y transregionales. Estas ideas culminan en un tapiz de palabras lenkas que buscan crear vínculos a través del espacio y el tiempo con les no lenkas y lenkas por igual.
Por último, me gustaría dedicarle estas traducciones a Berta Cáceres, una activista lenka que fue asesinada en Honduras por haber abogado por la Madre Tierra y la autonomía y los derechos lenkas/indígenas. Su vida se nos fue arrebatada hace una década, el 3 de marzo de 2016. Danilo Vásquez tiene publicado un poema sobre su poder y sacrificio, titulado “A Bertha Cáceres”, en el que recuenta cómo el pueblo lenka sigue luchando en contra de las injusticias materiales perpetuadas por los estados-naciones que ocupan sus tierras (Honduras y El Salvador). En una conversación con Danilo, él me contó lo siguiente sobre ella: “La magia y el amor de una incansable luchadora manifestado en su aguerrida lucha. Berta es el atavismo genealógico de las guerreras Comizahuales” (25 de enero de 2026 vía WhatsApp). Abrazos.
Poema a Bertha Cáceres
3 de marzo de 2016
De Cuadernos lencas taulepa (2016)
Nos duele Honduras
Como la hermana gemela
Que sufre a la par del corazón
Nos duele
Porque llevamos un mar de sangre que nos une
Porque cada espina que nos hiere
Sangran los abuelos
padres
Y hermanos.
Nos rompe el alma
Saber que la pólvora advenediza
Sigue estallando en nuestras montañas
Cobardes
Asesinos
Como se atreven a derramar nuestra sangre
Asesinos
Infinitamente malditos
No les bastó la sangre que tiñó de rojo
Nuestros ríos
Acaso piensan que los hijos del Manawana Lempira
¿No levantarán su lanza?
Nuestras flechas serán envenenadas con dignidad
Con decoro
Para combatir al torvo y tosco invasor
Toda la furia de la confederación
Toda la estrategia y táctica
Se hará sentir en la venganza de nuestra sangre derramada
Nuestros hermanos heroicos caídos
serán vengados uno a uno
La lucha comienza
La combatividad de los gloriosos Lencas se hará sentir
Hasta en los huesos podridos y mugres de las transnacionales.
Christián González Reyes (1997) es académico y escritor. Actualmente está terminando un doctorado en Literatura Comparada en la Universidad de California en Berkeley, donde estudia la literatura y el cine centroamericanos, mesoamericanos y diaspóricos de la posguerra civil. Le interesa el impacto del marxismo en estos archivos culturales. Christián también escribe cuentos en español y está terminando un libro de relatos.
Javier Jayali es originario de Cota (Kundurmarka, Colombia). Es escritor y promotor de lectura, escritura y oralidad. Estudió literatura en la Universidad Nacional de Colombia. Dirigió el taller de creación literaria Tejedores de historias en la Biblioteca Pública Municipal de Cota, proceso con el cual publicó las antologías poéticas Cota se cuenta en copla (2020), Cuerpos y palabras (2021) y Senderos, resiliencias y otros espejos (2022). Desde el año 2018 dirige Fiba we, una casa de pensamiento para la investigación y pedagogía de prácticas comunitarias. Es fundador de la Red de literatura de Cota (2020 – 2023), y del grupo de música andina Sikuris del Majuy (2018 – 2023). Es sembrador, gestor cultural y líder comunitario. La siguiente selección de poemas proviene de su libro Sangre de Tabaco, un volumen único en la literatura reciente, producida en la sabana de Bakatá/Bogotá, el valle fértil de los cóndores, el territorio ancestral muisca.
Kusmuy (Casa de pensamiento)
La tormenta la lluvia el animal todo tiene su silla y su avidez su movimiento y su palabra en la casa de pensamiento. El duelo la sanación la enfermedad todo tiene su historia, su hombro -eco- su purga para la vida y su derecho al silencio. Tiene también su límite su soledad invencible, la confusión su entendimiento imposible. En algún lugar alguien busca reparación acercamiento y lugar, el linaje común de campo, una canta de la vereda y la cercanía del cerro. Alguien busca existir busca su nombre espiritual su clan de pez o lombriz y el sentido de su grieta. Alguien busca hogar para sus visiones y bastón para la intuición. Todo busca la fragua secreta para mostrar su cortejo y su mortaja, el bálsamo febril para hacer su primera danza, el rincón fértil para compartir el aislamiento.
Hay una puerta abierta la madera extiende sus brazos y la hoguera palpita como lengua de tambor.
Bienvenidas, bienvenidos, a este resquicio de lo finito que siendo tan solo cumbre de paja sobre estantillos ha sido por muchos sueños un compendio del cosmos breviario del amanecer y una biblioteca de los fuegos. Está abierta la casa de pensamiento.
Hoska (Rapé)
Calma el tabaco tiene espíritu de colibrí
el tabaco tiene espíritu de colibrí se acerca con el canto cernido y su plumaje de pol- vo. Cruza la nariz como ráfaga y aurora trae presente -eco, zumbido- y su aleteo poliniza la mente. Recorre el cerebro amansa las voces que acechan como ángeles y el pasado alivia y el futuro espera. Una grieta se reforesta con su vacío. El cuerpo siente su propio tiempo, limpia.
Caminar sentado
Es el tronco de un árbol mi antepasado es su sueño un asiento para caminar sentado.
Con el cuerpo sentado y la mente caminando soy una veta de madera y apéndice de la tierra. Y soy con el poporo con la cona y el chumbe o el huso en la mano -y sin ellos- con el pecho brillante recogiendo estrellas y silencios.
Soy también con la mirada astillada las piernas talladas de várices y la lengua forjada; con la tristeza arrugada y con rabia, soy sobre un butaco (extensión de la carne) frente a un fuego, con el corazón sentado y la sangre corriendo.
Entero o en pedazos toda y todo soy si tengo espacio para hablar para confiar o callar, tocar un acorde o gritar, porque tengo cuerpo y lugar mi alma, asiento.
Soy, tal vez, -sobre un pensadero cósmico chupando tabaco contando una historia o sufriendo- vestigio del árbol acción del pensamiento.
Garganta
Mucho tiempo guardó un fuego podrido; largas noches fue atizado en sus paredes un tubérculo encendido, sol de la muerte que devoró las amígdalas y abortó el viento. Allí en las vetas ensangrentadas, la palabra, la palabra pirita la palabra obsidiana la palabra magma. ¿La palabra? -tímida, taimada, temida- fue fósil preservado en urnas volcánicas. Aguardó mucho tiempo como la estrella que mientras arde, muere que mientras muere, nombra. Así la parió el bosque, inconsciente, abatida. La garganta fue el cráter -extendido y vencido- al cual el colibrí ofrendó polvo y semilla de tabaco: medicina del aire, bálsamo del verbo.
Esquejes de fuego hoy rebozan el volcán.
Dosel de aves
Tengo en las vértebras un dosel lleno de aves cuyos cantos son presencias, lúcidas o terribles que anidan y forrajean.
Se agolpan luego en el pecho a veces todas a veces ninguna y estas, las que no emergen que no migran por las venas, o bien son frutos del árbol o abstractas, también enferman.
En vilo han muerto muchas temblorosas de espera; algunas persisten su plumón se hace aire su latencia, idea.
Siempre esperan que de la boca se extienda la antigua liana celeste que ata el tiempo y el mundo: acaso una pregunta, una respuesta una hoja y un esfero, una copla, el silbido de la quena. Siempre… la savia de la coca y el tabaco que las muestra y las libera.
La piedra del confieso
Primero el permiso en la montaña con el alma descalza, sin ideas puestas. Ofrendo hilaza y amero, recuerdo el sendero. Busco la piedra del confieso hablo con ella: parezco el primate que recién bajó del árbol pero también algo semejante a la espora del helecho. Y vengo de nuevo, como he venido antes vengo a entregar, a dejar alimento al cerro a retornar al mundo sin peso. Quiero bajar liviano, caminando sentado, con la mochila vacía. Vuelvo.
El camaleón andino se desliza entre grietas. El águila paramuna cruza frente a la piedra.
El sueño del fuego
El sueño muestra restos de lo que no ha sucedido de aquello que no ha sido nombrado todavía y sin embargo existe.
El humo parece sueño del fuego, el fuego sueña. Sueña con una casa abierta con manos untadas de greda con espigas y lechuzas y wiphalas al atardecer.
Si hay palabra, el fuego descansa. Si hay silencio, danza.
Las preguntas parecen sueño del pensamiento, El pensamiento sueña: “¿Qué fuego necesito? ¿La llama alta que encandila o que libera? ¿El fuego medio que observa y contiene o aquél que lento desfallece? ¿La brasa que somete el anhelo a un gran letargo o aquella que apacigua los soles al morir la noche?”
Amanece el humo abraza los rayos de luz. El fuego sueña lo que soñó el anciano: “existe otra existencia”.
Equinoccio
Llega el tiempo de siembra y cae la semilla del agua. Se abre el puño del universo y vuelve la lluvia con su palma extendida. Nos pondremos la pluma del pájaro y esperaremos nacer de nuevo. El sol nos esperará mientras subraya su analema eterno. Estaremos allí y sabremos que hemos dicho lo que jamás quisimos decir que hemos sido injustos con lo viviente que hemos postergado lo postergado que hemos visto el río asfaltado, que nuestros ojos están agotados.
Hemos esperado el nuevo sol. El día dura lo mismo que la noche y el despertar dura lo mismo que los miedos. Haremos un contrato cósmico y una siembra de propósitos: pediremos que las voces en nuestra mente descansen nos daremos tiempo y disciplina consumiremos lo necesario. Pondremos las manos en el suelo. Haremos ofrenda. El sol del equinoccio nos verá nacer. Gracias.
Mochila
El cordón y la placenta que algunas sembraron y enterraron que a otros nos robaron o perdimos se hace visible con el hilo en las manos un hilo que crea su historia sobre sí mismo como el anillo del árbol como el mito como la historia del campesino.
Los hilos y colores se anudan se hacen mochila tejen lo visible, los recuerdos y lo tangible. Hacia adentro tejen el vacío el espacio y la forma lo invisible: una fosa en la tierra la memoria para el recuerdo y un interrogante: qué se quiere cargar y cuánto se puede cargar para pasar por la tierra sin tener un origen. La mochila es una placenta unida a su cordón umbilical.
Gloria Mendoza Borda (1948) es una reconocida poeta peruana de Puno que reside actualmente en Arequipa. Integró el Grupo Carlos Oquendo de Amat en la década de los 60 y ha publicado Wilayar (1971), Los grillos tomaron tu cimbre (1972), Lugares que tus ojos ignoran (1985), El legendario lobo (1997), La danza de las balsas (1998), Dulce naranja dulce luna (2001), Mujer, mapa de música (2004), Q’antati deshojando margaritas (2006), Desde la montaña grito tu nombre (2013), Amtasiña (2013) y Mi abuela, mi patria (2018). En los tres poemas a continuación, incluidos en Dulce naranja dulce luna (2001), Mendoza representa cómo las plantas comunican su memoria. En particular tres de ellas: el cerezo, el palto y la madreselva. Estos textos nos brindan una visión ecológica basada en formas de conocimiento quechua-aymara que trascienden la perspectiva antropocéntrica. Para acercarse inicialmente a estos poemas, quizás lo más acertado sea preguntarse: ¿qué comunican estas plantas? ¿Qué visión transmiten sobre el paso del tiempo? ¿Cómo es su memoria? Los invito a leer estos poemas dentro del marco histórico de la violencia política que afectó a todo Perú, y en especial a ciudades de provincias y comunidades rurales en Perú durante el Conflicto Armado Interno (1980-2000). Como advertirán, estas plantas lloran y sufren el paso del tiempo, rememoran nostálgicamente el pasado y comunican su experiencia sobre ciertos episodios traumáticos que sucedieron en este contexto.
“Semblanza crítica”, Elena Zurrón Rodríguez. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Sobre la compiladora y traductora
Andrea Echeverría Langsdorf es profesora asociada en Wake Forest University y obtuvo su título doctoral en Literatura Latinoamericana y Estudios Culturales en Georgetown University. Es autora de Yeyipun en la ciudad. Representación ritual y memoria en la poesía mapuche (Editorial Universidad de Guadalajara, 2021) y El despertar de los awquis: migración y utopía en la poesía de Boris Espezúa y Gloria Mendoza (Paracaídas Editores & UNMSM, 2016), así como de varios artículos de investigación publicados en revistas que incluyen Latin American and Caribbean Ethnic Studies, Latin American Research Review y la Revista Canadiense de Estudios Hispánicos. Actualmente escribe un libro que estudia el arte visual mapuche.
Entre la risa y el verso narrativo, Cliff Taylor registra en su poesía unos personajes inolvidables, iluminados por revelaciones aleatorias, los cuales cruzan cafeterías, andenes, autopistas, revoluciones. En la primera página del fanzine Ponca Lunch Hour Poems (Versos ponca para la hora del almuerzo), Taylor escribe a mano:
Escribí estos poemas en la primavera de 2019, después de que mi novia y yo nos mudáramos a Astoria, Oregon. Algunos poemas los escribí en el trabajo, otros en la cafetería antes del trabajo, otros en Tokio, otros mientras viajaba de regreso. Soy indígena ponca, y por eso muchos de estos poemas tratan sobre mi comunidad, nuestra gente, cómo vemos y experimentamos el mundo. También me gustan los cómics, las películas de terror y todo lo que tenga que ver con el arte: así que esperen encontrar algo de eso aquí también. Me encantaría que algunos de estos poemas se convirtieran en tus amigos en un día o una noche inesperados mientras estás ocupado haciendo lo tuyo o tomando un merecido descanso. Espero que te gusten.
Gracias, Cliff.
Busu
Nos tomó tres meses y un total de dos carros para
cruzar el país y trasladarnos de Nueva Orleans
a Astoria, Oregon, una ciudad donde ninguno de nosotros había
estado antes. Fue grandioso, inolvidable,
y agotador. Nuestro segundo día aquí, mientras yo estaba
fumando en la acera afuera de la cafetería
un tipo grande tatuado se me acercó y me preguntó, sorprendiéndome
como una cagada de pájaro en mi ojo, “Tu nombre no sería
Cliff, ah?” Retrocedí: ¿como
alguien aquí podría conocerme y mucho menos este tipo?
Luego me orienté: lo recordé de la escuela secundaria,
era mi compañero de clase, un punkero y skater,
hace 20 años atrás en Columbus, Nebraska. “¿Ken?”,
le pregunté. “¿Ken?” Era él; era el propietario
de una tienda de fideos con tres sillas,
dos puertas abajo de la cafetería. Sin haber cruzado
caminos en 20 años, él me reconoció. Le señalé
nuestro auto lleno de cosas y le dije que recién nos habíamos movido
aquí, ayer. Dijo, “Bienvenido a Astoria”,
amigable como yo recordaba. “Quizás este es uno de
los más bellos lugares en el país. Me alegra que estén
aquí.” Conversamos y fumamos y yo estaba un poco asombrado,
Aturdido, ido en la naturaleza surreal del misterio
del porqué habíamos venido aquí a Astoria, a este lugar en el que nunca
antes habíamos estado. Mi pasado ancestral me había enviado un mensajero
para darnos la bienvenida a nuestro nuevo capítulo, y darnos
la mano en medio de lo desconocido. Por el
resto del día estuve sin palabras por la magia de
todo esto, un guepardo errante en una maravilla boscosa, un
Indio en su traje tradicional sobre el dulce Marte de Ray Bradbury.
Habíamos aterrizado en el tramo correcto de la tierra;
estábamos tomando nuestro café justo donde debíamos
estar. Milagrosamente, habíamos llegado.
Cliff Senior – Senior Cliff
Ojalá recordara más historias
de mi abuelo (quién no quisiera, supongo).
Mi mamá a menudo comentaba cómo
hablaba él tan silenciosamente que apenas podías
oírlo. Mi hermano menor pasó
más tiempo que yo con él, pues él vivió con el abuelo por un tiempo cuando
salió de la correccional; él tenía muy buenas historias y eran
todas nuevas para mí. Algunas veces, a mi
gasolinera, venían paisanos que yo no conocía,
se enteraban de quién era yo,
y me contaban historias de tiempo atrás
acerca de la casa de mi abuelo;
“Siempre había una gran olla de
sopa hirviendo”, me decían, “Él siempre alimentaba a todos los que
pasaban por ahí.” Me acuerdo de visitarlo en mi camino a Sundance, y pasar
un rato en su habitación
cuando él estaba con oxígeno. El se sentaba
y encendía un cigarrillo,
y me entregaba uno cuando yo se lo pedía.
Estaba a punto de irse; este
era uno de esos cigarrillo del que no puedes
arrepentirte. “Entonces, ¿Qué es lo que te van a
hacer, perforar los pezones?”, me preguntó.
“Si, algo así,” le dije, sonriendo. Me pregunto qué
historia mi abuelo compartiría
si me oyera leer este poema.
Me pregunto qué diría
si pudiera compartir solo
una. ¿Abuelo? Es tu turno.
Trabajador de Reliquias
Hablo con este anciano que ha diagramado,
mapeado, y almacenado en una base de datos cada montículo ceremonial
que existe en América. (*) Es asombroso. Hay formas
de todas las variedades imaginables. Ha sido el
trabajo de su vida. Me entrega la unidad de memoria con
todos los archivos en ella. “Ahora es tuya,” me dice.
“Cuando era joven me dijeron que esta
era mi vocación. Cuando envejecí me
dijeron que sería la vocación de la siguiente persona
saber qué hacer con esto.” Manejo a lo largo
de la costa con mis dos perros, me dirijo hacia
un montículo de pájaro de trueno en Oregon; el ojo
es la cima de una montaña reconocida.
“Supongo que ahora es nuestro turno,” le digo a los perros,
océano visible a través de la ventana abierta.
“Vamos a ver qué tiene que decir este pájaro de trueno.”
~~~
* El poema hace referencia a los montículos ceremoniales que construyeron por siglos los pueblos originarios de Abiayala, sobre todo durante el periodo que los arqueólogos han llamado “Mississippi” –entre 1200 y 400 años antes de nuestro tiempo. (Nota de los traductores).
Señales y jaulas en el Museo de Arte de Seattle
Me acababa de bajar del bus
y mientras caminaba alrededor, me topé con
el Museo de Arte de Seattle y vi que
había una exposición indígena.
Entré de paseo y comencé a subir las
escaleras. De pronto, como un disparo de la nada en el gimnasio, me
golpeó el duelo de los espíritus, y me llevó
al borde de las lágrimas. Mantuve
la calma, continué y entré
a la exposición. Después de unos minutos
adentro, escuché a los espíritus decirme que
cantara una canción para todos los que
estaban encarcelados en este lugar,
ocultos y enredados entre los objetos de la exposición.
Yo era joven, y estaba muy nervioso
para alterar la observación atenta
que estaba aconteciendo. Los espíritus me lo pidieron pero
no fui lo suficientemente fuerte para hacerlo. Vi
los cascabeles vivos de los chamanes,
sus tocados y utensilios, grandes pieles
y vasijas de barro potentemente
animadas. Una parte de mí era un entusiasta de museos,
y la otra parte era un danzante del sol, viendo todo
con ojos de ceremonia. Cuando salí
pensé, algún día escribiré sobre esto.
Vagando sin rumbo por la calle,
pensé, la gente debería saber lo que
los pueblos indígenas experimentan cuando descubren
que sus pertenencias continúan cautivas.
Lo llevamos de regreso a nuestra casa para que se duchara
Esto fue en Standing Rock cuando toda esa mierda
estaba pasando. (**) El tipo nos habla de un montón de cosas
que la mayoría de la gente nunca
creería. Profecía. Una mitología
multidimensional codificada. Lo que le dijeron en la
colina. Su abuela alimentando a los seres pequeños que
llegaban hasta el alféizar de su ventana. Una cueva en los Andes
donde líderes de todo el hemisferio occidental
depositaron objetos para una era futura que está
teniendo lugar ahora mismo; nos habla de los objetos que vio
en la cueva, con los que regresó. Un montón de cosas
increíbles; pero hay espíritus en el carro con nosotros
mientras estamos llevando a este tipo al casino y por eso estoy poniendo
mucha atención a todo lo que dice. El tipo se baja
y la noche es cinematográfica, hiper-
real; todo arde de significado; mañana
vamos a la ceremonia y no alcanzo a imaginar
lo que van a decir los espíritus sobre todo
esto. Salgo del carro y estrecho su
mano, y le doy una copia de mi librito.
“Rezaré para que encuentres las cosas que estás
buscando”, digo. “Nos vemos por ahí, hermano”.
~~~
** La lucha pan-indígena en Standing Rock (territorio Sioux) explotó en el año 2016 cuando el gobernador de Dakota del Norte, con el apoyo del gobierno federal de los Estados Unidos, firmó los permisos para que la compañía DAPL cruzara su oleoducto por los ríos Cannonball y Missouri y otros lugares ceremoniales sioux, sin consulta previa de la comunidad. Personas indígenas de todo el mundo, así como activistas, políticos y artistas aliados se hicieron presentes para defender el agua. Ver el episodio de “Hecho en América”. (Nota de los traductores).
100 años de recuerdos visionarios
Recuerdo que literalmente tambaleé
detrás del mostrador de mi gasolinería
y caí de rodillas después de haber
terminado Cien Años de Soledad
de Gabriel García Márquez. Eran
casi las 4 a.m., mis clientes matutinos
estaban a punto de entrar.
La obra maestra me había asesinado, me había sacudido;
así era cómo la grandeza y fuerza
de la verdadera literatura se sentía. 10
años después todavía me encuentro
pensando en lo que pensé cuando
me levanté y simplemente me quedé
ahí mirando hacia la mística
Nebraska oscura: ahora todo lo que necesito
es escribir un libro indígena como
este, un libro que pueda cambiar el mundo,
y eso no debería ser demasiado difícil, ¿eh?
Es factible, ¿no?
Myron
Ayudé a este anciano, Myron Longsoldier,
con el temazcal por 13 años; (***) desde los 22 hasta
los 35. Salía del trabajo a las 7 a.m., iba a la casa
y dormía por una hora, y luego manejaba
hasta el temazcal e iniciaba el fuego. Aprendí de Myron
lo que era la humildad, una cualidad
del corazón que tenía textura, y era palpable,
tangible. Myron creció hablando lakota,
había ido a prisión, era un ex alcohólico,
un bailador del sol, un líder en la comunidad.
Ya está retirado, necesita oxígeno, ya no puede
dirigir el temazcal. Cuando publico que
voy a ir a Tokio, él comenta que ojalá
use el mejor traje tradicional que tenga
para que “acabe con ellos”, sea lo que sea que eso signifique. Una vez
en el temazcal, mientras él oraba sobre las primeras siete piedras,
vi todas sus oraciones saliendo de él,
como un gran humo en espiral saliendo de su
cara y su frente; energía animada
elevándose. Pienso en él mientras miro los estantes
en una tarde tranquila de jueves, organizando y apilando las latas
para que se vean bien. Pienso:
“He conocido a gente como él. Que nunca
los olvide por favor.”
~~~
*** Escogimos “temazcal” porque es un equivalente al sur de Abiayala del “sweatlodge”. Sin embargo, la traducción literal es “casa del sudor”. Con una arquitectura específica asociada a las trece lunas, las cuatro direcciones y los cuatro elementos, los pueblos originarios del norte hasta el día de hoy se reúnen en la oscuridad de esta casa ceremonial para orar con el vapor de piedra. (Nota de los traductores)
Mi libro del relámpago de Tokio
Me imagino escribiendo un libro sobre
todo lo que pasó en Tokio. Lo
ilustraré con dibujos de la ciudad,
las personas que conocí, los seres que vi, y todas
las imágenes crepitarán y brillarán. Cada
luna llena le crecerá pelo al libro y
te transportará a un único momento
durante el tiempo que lo desees; tú, Liv y la
Madre Selva que vino conmigo; bailando
con alegría para Nipsey; el romance de estar de pie
en un tren mientras tu pareja está al otro
lado del planeta. Abuelos-buena-onda
regalarán el libro en Halloween. Cuando las almas
atrevidas que deambulan por las cuevas emerjan de ellas,
encontrarán el libro misteriosamente en su persona. El libro correrá la voz
de cómo equiparse y prepararse para
participar en un trabajo ceremonial a gran escala
encaminado a la curación de
países, culturas y tiempo; con un
relato detallado de Fukushima, la Segunda Guerra Mundial,
y lo qué pasó con los más o menos 40 de nosotros
durante nuestro ritual. Es un libro de bolsillo,
como El Principito. Funcionará como
el regalo perfecto para subir de nivel entre amigos
que están en transición de ser amantes, aliados o compañeros
Jocelyn Montalban nació en Ontario, Canadá, donde vive actualmente. Sus padres emigraron a Canadá desde la Ciudad de Guatemala en 1997. En 2023, obtuvo la licenciatura en criminología de la Universidad de Lakehead (Ontario, Canadá). Actualmente está estudiando para obtener la maestría en Justicia Social. Su investigación se centra en cuestiones indígenas en Canadá. En su tiempo libre la encuentras viajando o yendo de excursión en las montañas.
Juan Guillermo Sánchez Martínez nació en Bakatá/Bogotá, en los Andes colombianos. Coordina la antología y exhibición multilingüe en línea Siwar Mayu, un río de colibríes. Ha publicado los libros de poesía: Uranio (2023), Bejuco (2021), Salvia (2014), Río (2010), y Altamar, este último galardonado en 2016 con el Premio Nacional Universidad de Antioquia (Colombia). En 2019, co-editó junto con Fredy Roncalla el volumen Muyurina y el presente profundo (Pakarina/Hawansuyo). Actualmente coedita junto con Gloria E. Chacón y Lauren Beck el volumen Abiayalan Pluriverses. Bridging Indigenous Studies and Hispanic Studies (Amherst College, 2023). Es profesor asociado del Departamento de Estudios Indígenas de la Universidad de Lakehead (Thunder Bay, Canadá).
En An American Sunrise (“Un amanecer americano”) Joy Harjo incluye entre poemas una serie de interludios históricos y familiares que hacen referencia a la década de 1830 y la Ley de Expulsión (Removal Act). Es el momento de los desplazamientos forzados de las comunidades ancestrales del suroriente de los Estados Unidos, como los mvskoke, choctaw, chickasaw, y cheroqui. En estos interludios aprendemos que el tatarabuelo de Harjo, Monahwee (Menawa), fue uno de los caciques de los Bastones Rojos (“Red Stick Chiefs”), quien vivía en la rivera del río Tallapoosa, muy cerca de la frontera entre lo que hoy llamamos Alabama y Georgia, y quien después de liderar la guerra contra el General Andrew Jackson, tuvo que emigrar con su familia con el destacamento 3, atravesar el gran río Mississippi, y reestablecer su vida en lo que se llama hoy Oklahoma. Escoltados por el ejército como si fueran criminales, miles de personas indígenas perdieron su vida en las diversas rutas de esta migración forzada. Harjo cuenta: “They left about noon on September 17, 1836.” (46). La hora exacta recrea la tristeza del instante.
Y sin embargo, este desplazamiento no desdibuja la conexión con el territorio ancestral; al contrario, estos poemas re-territorializan la memoria. Las brasas ceremoniales, por ejemplo, tuvieron que ser cargadas por meses hasta el territorio donde las comunidades desplazadas habrían de asentarse. Por eso, en poemas como “For Earth’s Grandsons” (“Para los nietos de la tierra”) y “Road” (“Camino”), el camino no es solamente el del exilio, sino el de la esperanza de las abuelas y los abuelos que no permitieron que ese fuego se apagara ni que las canciones de origen se extinguieran. En palabras de Harjo: “Nuestro conocimiento se basa en las historias de origen de la tierra, la genealogía y los antepasados. Si conoces las ramas del árbol de la relación entre los clanes tribales y los miembros de la familia, entonces sabes quién eres, dijo la pantera a sus cachorros”. (“Our knowledge is based on the origin stories of land, genealogy and ancestors. If you know the branches of the tree of relationship between tribal clans and family members, then you know who you are, said the panther to its cubs.”) (2021, 55) Como en este consejo de la pantera a sus cachorros, “el amanecer americano” se anuncia en la certeza de que somos la tierra y nuestras genealogías. En este amanecer, Abiayala/América literalmente es un solo cuerpo. La poesía de Harjo es, en este sentido, un mapa para la memoria, un puente para recordar con el territorio.
BENDICE ESTA TIERRA
Bendice esta tierra desde la parte superior de su cabeza hasta la parte inferior de sus pies.
De la vieja cabeza blanca del ártico a los pies marrones de la lluvia tropical
Bendice los ojos de esta tierra, porque son testigos de la crueldad y la bondad en esta tierra.
Desde la luz del amanecer en posición vertical hasta caer de rodillas en la noche
Bendice los oídos de esta tierra, porque oyen los lamentos de dolor y los gritos de celebración en esta tierra.
Una vez no escuchamos ningún disparo en estas tierras; los árboles y las piedras se podían escuchar cantando
Bendice la boca, los labios y el discurso de esta tierra, porque la tierra es una oradora, una cantora, una guardiana de todo lo que sucede aquí, en esta tierra.
Bosques luminosos, océanos y acantilados rocosos vendidos por la basura ávara del oro, del uranio o la fiebre del petróleo, pero hay nuevas historias por hacer, pequeñas historias que se avecinan por el horizonte.
Bendice los brazos y las manos de esta tierra, porque ellos rehacen y restauran la belleza en esta tierra
El canto nos mantuvo en el círculo alrededor de estas tierras, y los que conocen nos recordaron que ninguno está por encima del otro, ningún ser humano por encima del pájaro, ningún pájaro por encima del insecto, ningún viento por encima de la hierba.
Bendice el corazón de esta tierra de rodillas sembrando alimento bajo el círculo eterno del respirar, nadar y caminar en esta tierra
El corazón es un creador de poesía. Hay un solo corazón, dijo el creador de poesía, un solo cuerpo y todos los poemas forman un solo poema y no usamos palabras para hacer la guerra en esta tierra.
Bendice el laberinto de las entrañas de esta tierra, porque es el centro del misterio en esta tierra.
Bendice la feminidad y la masculinidad de esta tierra, porque cada uno tiene el poder fluido de convertirse en esta tierra.
Cuando se decidió estar de esta manera aquí en este lugar, en esta tierra, todos los pájaros hicieron un alboroto de plumas desde los dominios del cielo índigo.
Bendice las dos piernas y los dos pies de esta tierra, porque lo sagrado siempre camina junto a lo profano en esta tierra
Estas palabras recorren la columna vertebral de esta tierra, masajeando el tejido alrededor del cordón de la vida, que es el árbol de la vida, sobre el cual se levanta esta tierra.
Bendice la destrucción de esta tierra, porque brotarán nuevos retoños del fuego, de las inundaciones, de los terremotos y de los fuertes vientos para renovar esta tierra.
Somos tierra sobre el caparazón de la tortuga—cuando el peso de la codicia nos derriba, ¿quién recordará el canto erguido de esta tierra?
Bendice la creación de tierra nueva, porque del caos nos veremos obligados a recordar bendecir esta tierra.
El más pequeño recordado, el más humilde, aquel cuya voz tendrías que esforzarte mil años para escuchar–allí comenzaremos.
Bendícenos, estas tierras, dijo el que recordaba. Estas tierras no son nuestras tierras. Estas tierras no son tus tierras. Nosotros somos esta tierra.
Y la bendición comenzó un armonioso movimiento a través de la hierba del tiempo, desde el principio, hasta el lugar del tiempo que da vueltas, siempre moviéndose, siempre
“Prólogo”
El 28 de mayo de 1830, el presidente Andrew Jackson ilegalmente firmó la Ley de Expulsión de Indios para desplazar forzadamente de sus territorios ancestrales hacia el Oeste a los pueblos nativos del sureste. Fuimos acorralados con lo que pudimos llevar. Nos vimos obligados a dejar atrás casas, imprentas, tiendas, ganado, escuelas, pianos, terrenos ceremoniales, pueblos tribales, iglesias. Fuimos testigos de los inmigrantes entrando a nuestras casas con sus armas, Biblias, enseres domésticos y familiares, tomando lo que había sido nuestro, mientras éramos rodeados por soldados y ahuyentados como ganado a punta de pistola.
Hubo muchos caminos de lágrimas de naciones tribales por todo América del Norte, de los pueblos indígenas que fueron expulsados de sus lugares de origen por las autoridades gubernamentales.
Los pueblos indígenas que se abren paso desde el hemisferio sur son una continuación del Camino de Lágrimas.
Que todos encontremos el camino a casa.
INDICACIONES HACIA TÍ
Rainy Dawn Ortiz
Síguelas, detente, date la vuelta.
Ve por el otro lado.
Izquierda, derecha,
Mío, tuyo.
Nos perdimos,
Inestables.
Respira profundo,
Reza.
No siempre estarás perdida.
Estás aquí,
En tu tiempo,
En tu lugar.
1. Norte
Estrella, guíanos mientras miramos hacia arriba
Al blanco más brillante
Esperando que te lleve a dónde quieres ir,
Esperando que sepa dónde debes estar.
Encontramos nuestra paz aquí en tu blancura,
Reunimos nuestras fuerzas, nuestro aliento, y aprendemos a ser.
2. Este
Sale el sol,
Rojo,
El calor matutino en nuestro rostro incluso en la mañana más fría.
El sol crea vida,
Energía,
Alimento.
Reúne fuerza, jálala hacia adentro
Quédate justo donde estás.
3. Sur
La mariposa revolotea
Esparce su belleza amarilla.
Hemos llegado a este momento en el tiempo
Paso a paso,
No siempre escuchamos las indicaciones,
Dejamos que la corriente nos lleve,
Nos empuje,
Nos fuerce a lo largo del camino.
Tropezamos,
Nos levantamos y seguimos moviéndonos.
4. Oeste
Trae puestas de sol,
Oscuridad,
Trae negro.
Encontramos la soledad,
Es hora de tomar aire y
Rezar.
Incluso en la oscuridad
Puedes ser encontrada.
Pide ayuda aunque sea en un susurro
O un quejido,
Serás escuchada.
Para encontrar,
Para ser encontrada,
Para ser entendida,
Para ser vista,
Oída, sentida.
Tú eres,
Aliento.
Tú eres,
Memoria.
Tú eres
Tacto.
Tú estás
Aquí mismo.
En 1990 se reunió un congreso de pueblos indígenas en las afueras de Quito, Ecuador, a propósito del Quinto Centenario, una celebración de las poblaciones inmigrantes por la llegada de Cristóbal Colón al hemisferio occidental, en su expedición financiada para encontrar una ruta comercial a la India. Pueblos nativos vinieron de todas las Américas y se reunieron para discutir los cambios destructivos y monumentales desde la llegada de este explorador europeo. Nos reunimos para obtener entendimiento y fuerza y reflexionar sobre cómo continuaremos avanzando más allá de la destrucción masiva y la falta de respeto hacia la mente, el cuerpo y el espíritu de la tierra, y para continuar nuestra soberanía como Naciones nativas.
En el círculo de mujeres, una llamativa mujer indígena boliviana con un bombín en la cabeza se puso de pie. Ella nos dio la bienvenida y señaló que estaba sorprendida por todos los nativos que asistieron desde los Estados Unidos.
“Pensamos que John Wayne los había matado a todos”.
(Esto no era una broma.)
“¿Y por qué”, preguntó, “ustedes se llaman a sí mismos América? Este hemisferio es un cuerpo, una persona. Ella es América”.
Hasta la aprobación de la Ley de Libertad Religiosa de los Indios en 1978, era ilegal que los ciudadanos nativos practicáramos nuestras culturas. Esto incluía la creación y el intercambio de canciones e historias. Las canciones y las historias en una cultura son poesía y prosa en otra. Son intrínsecas a la soberanía cultural. Escribir o crear como una persona Nativa era esencialmente ilegal.
———
Hay un mapa, una serie de mapas que están aquí/allá y siempre han estado aquí/allá. Son transparentes y están en capas, uno encima del otro. Una generación tras otra, las líneas de conexión están implacablemente tejiéndose, modelándose rítmicamente, míticamente e históricamente a través de imágenes, sonidos y sentidos. Cada mapa es un ser con una boca y una cola, incluso si es un campo de océano o hierba. Están haciendo espirales de memoria; la memoria siempre está en movimiento.
Mi madre era compositora y cantante. Ella es los versos de William Blake: “Corderito, ¿quién te hizo / ¿Sabes quién te hizo?”, y lo de Alfred Lord Tennyson. Ella es las canciones tradicionales Cherokee cantadas en el funeral de su tía. Ella es “Burning Ring of Fire” huyendo al pueblo de Independence (Kansas) a los dieciséis años. Ella es “Crazy”, cantada por Patsy Cline, en una vigilia de angustia. Esa era mi madre, cantando, todos esos años. Los regalos de mi madre fueron pisoteados por su necesidad económica y encierro emocional.
Mi padre era danzante, un guardián del ritmo. Sus antepasados fueron oradores, pintores, jefes tribales, bailarines y predicadores. Su madre era saxofonista y pintora en territorio indio antes de la existencia del estado de Oklahoma. Toda su vida relativamente corta buscó una visión o una canción para contrarrestar el dolor de la historia.
Los ríos son los viejos caminos, como lo son los cantos, para recorrer la memoria.
Emergí de la historia, empapada de las aguas de la memoria.
CANTANDO TODO
Una vez hubo canciones para todo,
Canciones para plantar, para cultivar, para cosechar,
Para comer, emborracharse, dormirse,
Para el amanecer, el nacimiento, los descansos mentales y la guerra.
Para la muerte (esas son las canciones más pesadas y
Tienen que ser arrancadas de la tierra con paladas de dolor).
Ahora todo lo que escuchamos son canciones de enamoramiento y
De desmoronamiento después de enamorarse.
La tierra se está inclinando hacia un lado
Y una canción está surgiendo de las inundaciones
Y los fuegos. Brotes urgentes se elevan hacia el sol.
Debes ser amigo del silencio para escuchar.
Las canciones de los guardianes del silencio son las más poderosas—
Son las más extraordinarias.
PARA LOS NIETOS DE LA TIERRA
Párate firme, no importa tu altura, qué tan oscura sea tu piel
Tu espíritu tiene todos los colores dentro
Estás hecho de un tejido de luz finísimo
Del amor iridiscente que formó a tus madres, padres
Tus abuelos regresan por el camino en espiral—
No hay final para este amor
Ha formado sus cuerpos
Alimenta sus espíritus brillantes
Y no importa lo que suceda en estos tiempos de ruptura—
No importan los dictadores, los despiadados y los mentirosos
No importa, tú naciste de aquellos
Quienes mantuvieron las brasas ceremoniales ardiendo en sus manos
A lo largo de millas de implacable exilio
Los que cantaron el camino a través de la masacre
Todo el camino hasta el amanecer
Tú lo lograrás—
CAMINO
Nos paramos primero en nuestras mentes, y luego caminamos balanceándonos
De la mano al mueble
Pronto nos estamos alejando de la casa y de las tierras
De nuestros dioses creadores ancestrales
A los círculos de amigos, de la escuela, del trabajo
Haciendo familias y mundos propios.
Hacemos nuestro camino a través de la tormenta y el sol
Caminamos uno al lado del otro o uno contra el otro
El último camino se tomará solo—
Puede haber multitudes pidiendo sangre
O una ventana con cortinas junto a la cama del que parte
Lo mejor es no tener miedo
Pon atención
Al próximo camino que aparezca
Puede estar a través de una familia de árboles, un desierto o
Sobre las onduladas olas del mar
Es el camino antiguo que el alma conoce
Siempre lo recordamos cuando lo vemos
Nos llama al nacer
Nos lleva a casa
El Sureste estaba cubierto de ciudades y comunidades de constructores de montículos del Periodo Mississippi, quienes estuvieron allí un siglo antes de la llegada de los españoles al Sureste. El Sureste aún está cubierto con restos de montículos. Incluso hay montículos en el campus de Knoxville de la Universidad de Tennessee. Estos montículos pueden ser aplanados con odio, palas o tractores, pero aparecerán en cualquier mapa geofísico energético. Continúan existiendo en la memoria, en los mapas de la memoria.
Se dice que Monahwee obtuvo su nombre de guerrero Hopothepoya (Loco Cazador de Guerra) por robar caballos en Knoxville. Knoxville estaba en el territorio tradicional de los Mvskoke, por lo tanto, los caballos técnicamente no fueron robados. Estaban en tierras robadas.
Cuando regresé a estos lugares ancestrales anduve por viejos caminos. Uno de los senderos más transitados forma parte de la autopista Interestatal 40.
LOS PIES DE MI HOMBRE
Son raíces heroicas
No puedes confundirlos
Con cualquier otro caminante de seis pies
Podría encontrarlos en un mar de pies
Un planeta o un universo de pies
Patearon el cielo al nacer
En ese pueblo que su bisabuelo encontró
Los pies de mi hombre dejaron la infancia
Más allá de la arena mineral dejada por un cambio de aceite
Hasta estas tierras atómicas en dirección al este
Sus pies están hechos de la preocupación espiritual de su madre
Y de su padre: histórico, y conscientemente recto
Qué caminantes—
De los pasos de constructor de montículos que condujeron al creador del cielo
Pasando por dos galeones españoles, viejos carruajes de frontera y serpenteantes ferrocarriles
Una generación tras otra
Ningunos otros pies excepto estos podrían aguantar
El leal oso testarudo como roca
Inteligencia imponente y levantador de niños
Ese es aquel que es dueño de estos pies
Qué ancla proporcionan sus pies
Por su inigualable
Inmensidad y habilidad de levantarse de nuevo
He bailado detrás de este hombre en la danza circular de zapateos
Nuestros pies latiendo al ritmo juntos
Poncho de hombre, mujer, niño, niña, sol y luna.
. . .
Los pies de mi hombre son los pasos seguros de un padre
Cuidando de sus hijos, sus hijas
Porque cuando ríe abre todas las puertas de nuestro corazón
Incluso cuando se olvida de cerrarlas cuando se va
Y cuando se aflige por los que ama
Él esculpe valles que pueden contener las lágrimas de todos
Con sus pies, estos pies
Los hermosos pies morenos, siempre firmes y humildes de mi hombre.
QUE NO HAYA REMORDIMIENTOS
para Bears Ears National Monument
No estamos perdiendo los abedules, los abedules nos están perdiendo.
—WAYNE “MINOGIIZHIG” VALLIERE
Las canciones y las historias que nos formaron están inquietas
y necesitan un lugar para vivir en el mundo de nuestros nietos.
Están cansadas de esperar.
La tierra sigue soñando sus sueños terrestres
Aunque pensamientos desesperados alimentados por el hambre de dinero vagan por nuestras mentes.
Para los destructores, la Tierra no es una persona.
Querrán más hasta que no haya más que robar.
La Tierra quien no conoce el tiempo es paciente.
Los destructores se destruirán a sí mismos.
Cuántos espíritus de la tierra cuidan de este lugar. Emergen de
las paredes del acantilado.
Emergen de las olas de las aguas.
Nuestros antepasados no son solo antepasados humanos.
¿Qué ves cuando vuelas a la cima del árbol ancestral?
Que no haya remordimientos, ni tristeza, ni ira, ni actos que
perturben a estas tierras.
MÁS ALLÁ
Más allá del amanecer, hay una canción que seguimos
Más allá de las nubes viajando con lluvia jorobada
En sus espaldas, relámpagos en sus puños
Más allá del horizonte azul donde nuestros antepasados
Aparecen portando regalos, envueltos en mantas tejidas
Con sol y hebras de tiempo escarlata
Más allá de los senderos que caminamos todos los días
Del amanecer a la cocina, al trabajo, al jardín, al juego
A la puesta del sol, a la oscuridad, y de vuelta
Más allá de donde duerme el bebé, su aliento
Una ligera niebla de felicidad haciendo
Un delicado arco iris que se vuelve sabio a nuestro alrededor
Más allá de los niños aprendiendo alfabetos
Y números, inclinados sobre sus palos y muñecos
Mientras juegan a la guerra y a la familia, crecen caminos humanos
Más allá de las abuelas y los abuelos
sus madres y padres, y en la médula de sus huesos
Hasta cuando esa canción fue cantada por primera vez seguimos viajando
Más allá del atardecer, ¿puedes oírlo?
El sacudir de las conchas, el ritmo de los pies, los cantores
Andrea Echeverría Langsdorf es profesora asociada en Wake Forest University y obtuvo su título doctoral en Literatura Latinoamericana y Estudios Culturales en Georgetown University. Es autora de Yeyipun en la ciudad. Representación ritual y memoria en la poesía mapuche (Editorial Universidad de Guadalajara, 2021) y El despertar de los awquis: migración y utopía en la poesía de Boris Espezúa y Gloria Mendoza (Paracaídas Editores & UNMSM, 2016), así como de varios artículos de investigación publicados en revistas que incluyen Latin American and Caribbean Ethnic Studies, Latin American Research Review y la Revista Canadiense de Estudios Hispánicos. Actualmente escribe un libro que estudia el arte visual mapuche.
La obra de Fredy Chikangana (Wiñay Mallki, raíz que permanece en el tiempo) es pionera en la historia de las literaturas indígenas contemporáneas de Abiayala. Sus versos son el reflejo de una experiencia de vida entre el trabajo al interior de la comunidad y el caminar de la palabra en espacios interculturales. De Chikangana, hemos aprendido que el retorno a nosotros mismos sí es posible, y que los territorios ancestrales continúan hablando las lenguas de la tierra; en este caso, el quechua. Con sus flautas, poemas y hojitas de koka en la chuspa (mochila), Chikangana ha compartido su mensaje de memoria y unidad desde Chile a California, y de Corea del Sur a Italia. Consciente de las migraciones de sus ancestros yanakuna mitmak, sus versos hablan de chaskis (mensajeros), chakas (puentes), e intercambios. (Juan G. Sánchez M.)
El idioma en mí/ es antiguo/ aunque nuevo para mí/ mi paladar encorvándose/ un metal sobre llamas/ practico los sonidos de animales/ sus nombres/ casi ancestrales/ como si supieran que estoy intentando/ yona (1) / la primera palabra que aprendí/ oso/ alguna clase de testigo/ a un renacimiento descuidado/ le he dicho a un amante/ llamaré a mi cría/ tsisdu (2) / porque es bueno/ ser pequeño y rápido/ y consciente de tu entorno/ me tatuaré la semblanza del animal/ en la cara interna de mi muñeca/ un recordatorio/ no se puede confiar en mi cuerpo/ para reproducir/ nada/ que no sean palabras
(1) yo-na: oso [Cherokee, dialecto oriental]
(2) g-stdu: conejo [Cherokee, dialecto oriental]
~~~
Bifurcación
[Publicado en Puerto del Sol]
Yo parto/ mi lengua/ por la mitad/ no como una serpiente/ pero como dos varitas de zahorí/ saborean el labio superior e inferior/ en unísono/ encuentran el agua ahí/ la mena/ maldice a un amante/ y lo ama a morir/
Quiero un poquito de todo/ cabezas y colas/ lados y lados/ de dos idiomas/ la lengua de mi madre/ colonizada/ y la lengua de su madre/ acorraladas a la ladera de la montaña y arroyo congelado/
En verdad mi lengua son los uroboros/ uniéndose en una boca húmeda/ tratando de encontrar alguna infinidad/
donde ninguna palabra/ se recoge bajo montículos
~~~
En el que soy una suma de partes
[Publicado en Southern Humanities Review]
2 collares de semillas de maíz
cuelgan en la parte de atrás de mi puerta
junto a dos bolsas de medicina
hechas de pequeñas cuentas de vidrio
plata esterlina y turquesa
corbata de cordón
(nada hecho
por mis propias manos)
*
Otra lección
mis ancestros se escondieron en cuevas de
montañas y uniformes confederados
a mi muchos-tatarabuelo
se le dio el nombre inglés Nimrod
pq acaso no somos todos poderosos cazadores
y es posible que mi sangre esté alterada
o diluida en alguna parte de Oklahoma
pq no todos los ancestros tuvieron tanta suerte
(si ese es el término que estamos usando
y no se puede ignorar el hecho—
Estoy diluida hasta el carnet
en mi billetera que indica
mi sangre como un porcentaje)
*
Mientras yo limpiaba
la casa de mi abuela
encontré una caja de lágrimas
*
Era apenas una adolescente
la primera vez que recuerdo
visitar la reserva
que mi abuela dejó
hacía décadas
su hermano y la esposa de
su hermano intentaron educarme
comentaron en mi carencia—
cómo esa era la primera vez
que intenté y desistí de hacer adornos con cuentas—
decepcionada cuando
la correa que hice se rompió
*
Mi primera lección fueron semillas de maíz
su dura forma gris imperfectamente redonda
cómo eran sólidas manifestaciones
de cada lágrima cherokee llovida
por el sendero
*
El nombre científico de la semilla de maíz
es de muchas sílabas pero aquí
lo llamaremos Lágrimas cherokee
es fácil ensartarlo en collares
pero no se debiera confundir
con con cuentas de semillas que vienen
en varios grados de diminutos
plásticos y vidrios
*
La última vez que estuve en la reserva
no fue para conocer
sino por un entierro
y compré cuentas de colores
me dio consuelo
junto con agujas
tiras delgadas de cuero
hilo de tendón ceroso hecho por el hombre
En el camino a verte
paso por un terreno lleno de sol,
oro sobre oro,
y recuerdo que decías
que eres descendiente
de los mayas
Sol/baile del sol
Agarro la felicidad
como si fuera una moneda luminosa
dentro de un pozo de deseos
Me dices mejor esperar
y seguir al sol
como estas flores en la luz centelleante
~~~
Heimweh
Estoy lejos de
colina y montaña
En estas Praderas Norteñas
el viento no cesa,
susurra como el mar
Asombro por los pelícanos
blancos, y no como los pelícanos cafés vistos
sobre las olas del Atlántico
Disonáncia de lo familiar
en un lugar desconocido
La luz insinúa tarde, alborada temprana
Espera por el invierno, me adviertes
Aprendo un lenguaje nuevo
para este paisaje: barranco y hoya
zona baldía oteros y peñascos
Un águila se lanza por su presa
más bello de lo que imaginaba
Bisontes truenan sobre la tierra
Un caballo solitario retroiluminado sobre una subida
Mi boca intenta formar la palabra
para caballo en tu idioma: xaawaarúxti’
pero aún miro al Este para cantar
mi canción matutina en Cherokee
En un camino polvoriento enmarcado por prímulas
encuentro tres piedras amarillas
pequeñas joyas del sol que regalo a mi hijo
antes de su vuelo al Noreste
Un pelícano en un estanque extiende sus alas enormes
como si se vistiera o se quitara una capa,
o, como si midiera el alcance
entre su existencia y mi insistencia
en un parentesco que no es totalmente imaginario
los dos estamos entre casas
en el camino
a otro lugar
~~~
Ventus
Este viento talla los caballos sin jinete
que vuelven de Little Big Horn a sus formas esenciales
La idea del hogar siempre nos jala
El agua y el viento forman balas de cañón de piedra
Intercambiamos palabras de bienvenida: NAheesa atistit/osd sunalei
El viento nos afloja el pelo, lo que dejamos crecer por nuestra pena
La vergüenza se quema como el fulgor del Bakken
El viento tira las llamas como si fuera crines de caballos
En Alemania un siroco de España acaricia
En esta espacio vasto las distancias engañan
Las palmas casi se tocan, la energía es palpable
Para seguir la Aurora Boreal, bajo un app,
nos imagino acostados, imantados debajo de los cielos de neón
Me cuentas que el Missouri se llama el Gran Misterio
Me presento como lo hago con cualquier persona
Señalas la dirección del corriente fuerte
debajo de lo que yo percibía sólo como una superfície revuelta
Recordamos la inundación de tierras
ancestrales, diques construidas para aprovechar de la potencia
mientras que el río y el viento siguen ajustando su camino
KARLA CORDERO
ABUELA ES UN MACHETE ENVUELTO EN SU DELANTAL PREFERIDO
una vez un hombre lanzó un plato de frutas contra la pared de la cocina y la abuela aprendió cómo el vidrio podría parir pequeñas dagas. ella reemplazó a su esposo por cuchillos. agarra una cuchilla como un arma cargada. disfruta cortar manojos de cilantro para caldo y la gente jura que tiene podadoras como dedos. en el patio los árboles botan canastas de frutas pero a la abuela no le gusta la cáscara. puede cortar la piel de la pera en segundos. limpia. puedes ver el azúcar correr por la rodaja. cada mano un carnicero de aplomo. nunca ni se pinchó un pulgar. y por treinta años chuzaba carne. cortaba albahaca. le quitaba al salmón sus branquias brillantes. entonces el dr. gonzalez se había tallado pedazos. se le dio cubertería de plástico. todo su metal quedó romo. Los utensilios buenos para la carne se le escondieron. las llaves de la casa ahora encadenadas a su delantal y a veces su boca switchblades cuando se pierden las llaves. hoy en el mercado cuento sus historias de las palmas que tiene. cómo una vez engañaron a una zanahoria a bailar como confeti brillante y abuela agarra una pera fresca. el final pesado limpiado por la neblina de su respiración. ella jura que siempre ha amado la carne pálida de la fruta. y sus dientes una gaveta de madera de machetes.
~~~
ALLISON HEDGE COKE
MARIPOSAS BORRACHAS
Mariposas ebrias, pedas
espiralando hacia arriba desde charco de agua
cargando el follaje fermentado
nosotros pasamos cerca mientras andábamos en canoa en el Río Neuse.
aletea fina, vuela, apareamiento ritual de las vanesas.
Envolviendo su timidez en sus alas, encubierto, debajo
de una manta plegada sobre el amante.
El coraje líquido anima el principio, sobre
provisión por casualidad, presa fácil para
el pájaro acechando, tortuga, pez, cangrejo de río, rana.
La belleza de todo esto
en una ala soleada brillando, cayendo adelante y
de regreso, arriba y abajo. Frenesí fantástico
color gentil, ala plumada demasiado delicada para tocar
sin quitar la punta. Metamorfoseada
solo para este día
una metáfora, relacional,
paratodo lo que es y será bueno.
La niña mariposa envuelve su cabello en una ala trenzada
aletea para el futuro. Se vuelve
el toque más suave, levantando y elevando
todo lo que está a su alrededor—todo lo que es bueno—
este es bueno—
algo que hace mucho
mejor que los Seres Humanos
según el acuerdo natural de la manera tradicional
de la carrera de la creación de las mariposas,
que sucede así, para ella tanto como para las que vienen después.
Kama, kamama. Atrápala
en la mañana y
otra vez en la noche, al mediodía flota en la brisa.
~~~
ESTAR A LA TALLA
No fue que él no llevaba calcetines en sus pies,
ni la tela del codo que se descosió unilateralmente,
ni el desplazamiento igual de barbilla y frente,
ni el ojo derecho situado un poco más bajo
que el de la izquierda, fue su nudillo lo que
me hizo llorar,
rincones clavados al lado, como ganchos para carne minúsculos
rasguñando pedazos de él cada vez que movió, invisible,
oportunidad desplegada. Fue su músculo desgarrado,
podrido, la mano protésica, desmayo lo ancho de los dedos
cruzando su intento a una sonrisa, dejada allí, para
que cualquiera la viera-fue su merced. Al final somos
raramente bellos, sobre todo colocados lejos de
situaciones arriesgadas en posturas que compensan los que
hemos llegado a ser en los ojos inquietantes de los mirones.
Aún así, él estaba, está, aquí todavía dentro de lo mío, y soy humano
por eso. Quizás sólo por eso. Quizás.
~~~
PANDO/PANDO
El Gigante álamo temblón / Sitio de un masacre boliviano
Gigante que tiembla
sobresalido con insistencia
Pando
/Pando
ondeando me extiendo
expulsada de las calles
perpendícular al filo de la hoja
Pando/
Pando
caos, gas natural
peciolo aplastado
la oposición empujando hacia la autonomía de la derecha
corre, eleva, se revela, tiembla
en el cuarto día de
amarillo-blanco-grisáceo-amarrillo
Pando/Pando
huelga de hambre, asaltantes
lanzaron una granada verde
forzaron los campesinos descamisados
a arrrodillarse
árbol
Pando
/Pando
Pando/
Pando
hombre álamo temblón extiende la sublevación
floreciente, flor,
se extiende la raíz brota
Pando
emboscada
donde Morales se hospedó
biomasa gigante clon sublevación
crecimiento indígena profundamente enraizado
previene que Bolivia se astille
Pando/Pando
visitando Santa Cruz
cien hectáreas
la dinamita acribilla
catorce millones de libras
humillación pública
Pando/Pando
enraizado ochenta mil años
cinquenta alcaldes indígenas enraizados
treinta andinos asesinados esta semana
fronteras paralizadas
Argentina, Brazil, Paraguay
Pando/Pando
colonial clon
masacre colonial
individuo genético singular
Morales, un indígena Aymara,
Pando/Pando
oposición organizada, estudiantes
universitarios conservadores, forzaron
a los indígenas aterrorizados a arrodillarse
forzaron a la gente refugiada
a pedir perdón por venir a Sucre forzaron
corearon insultos a su héroe Evo luego
los conservadores prendieron fuego
al azul, al negro, al blanco de la bandera Aymara
agarraron los ponchos hechos con manos Aymara
a gente Aymara
Pando/Pando
Pando/Pando
rizoma, brote elemental
disparados, siete muertos
disparando—genet/ramet
campesinos
organismo que excede
que la evidencia actual no apoya
El Lago de peces tiembla
Amazonas
Pando
la vida del álamo temblón en la más extensa
germinación singular
Pando/Pando
Pando/Pando
Pando/Pando
Pando/Pando
Pando/Pando
Pando/Pando Pando/Pando
~~~
ESTÁBAMOS EN UN MUNDO
Estábamos en un mundo, en un mundo, en un mundo. Claro, teníamos nuestros glifos, pero éramos providenciales. Una vez, algunos cree-ntes en el abecedario, vendedores de vidrio, asesinos de Ursus Arctos, mandaron todo su campo en un campo maldito más rápido en un giro retroceso, torbellino de momentum angular intrínseco—bosón se derrite. Girando, salió corriendo iceberg, iceberg, iceberg; glaciar reforzado tiempo trazado ayer base firme—todo debajo tiró torrente aluvial, diluvio de Niagara, avalanche de repente, flujo, corriente, hasta que sus ciudadelas costeñas se pudrieron por ciclones, tsunamis, vientos huracanados. Tornados echaron las olas adonde quisieran. Erupciones volvieron a moldearla hacia algo digno de Ella. Por no hablar de los terremotos. Y la gente, la gente, la Gente, empujados al cataclismo, unas pocas generaciones después de que fueron obligados al catecismo del libro alfabético, pronto había astillas desgracia tragedia tormenta, partículas fragmentadas del pasado actual, en un mundo alejado de la oratoria, la canción, las oralituras, las oraciones ahora girando, bamboleándose. Ya pronto caliente, caliente, caliente, caliente, caliente, caliente, caliente, caliente, caliente. Calientes, los manglares muriéndose, La Bahia de Waimea desapareciendo, dengue, la variación en la migración de la mariposa, la pradera vuelta bosque, la sábana brotada del desierto, caribou, arao aliblanco negro, murcielagos, rana, caracoles—ausentes. ¿Qué querrán comer las grullas canadienses? Los alados pondrán temprano sus huevos. Los arrecifes se descoloran. Lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, nieve, nieve, nieve, el fuego ferozmente flameando, fascinado por el re flejo de su propio resplandor. Las marmotas se levantan temprano. Los mosquitos perduran más, perdurando picando difundiendo el virus West Nile. Osos polares dejan de dar a luz. El zorzal petirrojo y la golondrina entran a la vida de los Inuit. El trueno encuentra a los Iñupiat. Aquí, según dicen, glifos dejaron a las paredes de piedra, a los platos de roca, a la corteza, a las ramas, y saltaron, animados, a la vida actual, sacudieron sus hombros, enderezaron el cuento, pusieron el mundo sobre los huesos de sus alas, se elevaron en la Noche, para colocar el Mundo de vuelta en su cielo cuenca—nos tranquilizó. Algunos dicen que los restos de la sopa fueron palabreados con lenguaje descolonizado. Otros dicen que su sabor persiste incluso aún.
Carolina Bloem enseña estudios latinoamericanos y español en Salt Lake Community College. Su investigación se centra en la oralidad wayuu actual y su impacto en las comunidades locales e internacionales. Otros intereses de investigación incluyen la escritura de viajes en Colombia y Venezuela durante el siglo XIX, y los manuales de conducta y su papel biopolítico en la sociedad.
Paul M. Worley es de Charleston, Carolina del Sur. Es profesor de español en la Universidad Estatal de los Apalaches, donde se desempeña como director del Departamento de Lenguas, Literaturas y Culturas. Co-editó con Rita M. Palacios su libro más reciente, Unwriting Maya Literature: Ts’íib as Recorded Knowledge (2019), con el que recibió una mención de honor como Mejor Libro de Humanidades por la Sección México de LASA. También es autor de Telling and Being Told: Storytelling and Cultural Control in Contemporary Yucatec Maya Literatures (2013); las representaciones orales grabadas como parte de este proyecto de libro están disponibles en tsikbalichmaya.org. Ha sido también becario Fulbright. Junto con Melissa D. Birkhofer, es co-traductor de Word Mingas (2021) de Miguel Rocha Vivas, cuya edición en español ganó el Premio Casa de las Américas de Cuba en 2016. También ha traducido obras seleccionadas de autores indígenas como Hubert Matiúwàa (Mè ‘phàà), Celerina Sánchez, Manuel Tzoc (K’iche’) y Ruperta Bautista (Tsotsil).
Fernando Urbina Rangel es filósofo, poeta, fotógrafo y educador. Por décadas trabajó en la Universidad Nacional de Colombia donde dirigió cátedras, seminarios y trabajos de investigación sobre mitología comparada, oralidad, arte rupestre, petroglifos amazónicos, y plantas-maestras. Urbina es autor de noventa y cinco artículos académicos, ocho libros, veinticinco exposiciones fotográficas individuales, dos series de televisión educativa, y dos series de radio. Hoy, libros como Las hojas del poder (1992) y Dïïjoma. El hombre serpiente águila (2004) tienen fuego propio; sembrados con mambe y ambil, y cimentados en el arte de la picto-poesía, el arte rupestre, y el rafue (palabra-fuerte Murui-Muina) son publicaciones visionarias que supieron tejer la imagen, la poesía, el ensayo y las-historias-de-antigua, desestabilizando las jerarquías logo-céntricas de los centros urbanos y las universidades en Colombia. En la obra de Urbina, el libro es el árbol de la coca, la biblioteca son las abuelas y los abuelos (como Don José García y Doña Filomena Tejada), y la universidad es el mambeadero o los bailes rituales. Fernando Urbina dialoga con la Gente de Centro (múrui, okaina, nonuya, bora, miraña, muinane, resígaro y andoque), hijos del tabaco, la coca y la yuca dulce, cuyo territorio de origen se encuentra en el interfluvio Caquetá – Putumayo (Colombia). Ellos son los mismos que sobrevivieron al genocidio de la Casa Arana, y hoy continúan resistiendo el asedio de las petroleras, las empresas mineras, el narcotráfico y la guerra civil colombiana.
Afortunadamente, la vitalidad con la que los libros de Fernando Urbina recobraron la palabra, el gesto y el rito de la Gente de Centro, y lo celebraron para la filosofía, la poesía y el arte, abrió senderos para las textualidades y oralituras indígenas en Abiayala. Su trabajo interdisciplinario recordó a varias generaciones que en el río Caquetá, todavía hoy, hay libros de piedra bajo el agua, petroglifos que emergen cuando baja el caudal y que cuentan historias primigenias. También que “el mito es palabra revelada”, no quimera ni anacronismo, sino ese presente que nos sostiene “y en el que hay que demorarse” (Las hojas del poder).
Las fotografías y textos que componen el video que incluimos aquí abajo hacen parte de la obra MÁS ALLÁ DE LAS MONTAÑAS DE UYUMBE (“San Agustín”), la cual fue patrocinada y exhibida por el ICANH en 2019 (Universidad Nacional) con ocasión del sesquicentenario del nacimiento de Konrad Theodor Preuss, quien fuera el iniciador de la arqueología científica en Colombia. A partir de las ideas del lingüista, arqueólogo y etnógrafo alemán, quien propuso estudiar la religión y mitología de los uitotos en busca de claves para interpretar aspectos de la cultura de San Agustín (Alto Magdalena), esta exposición señala confluencias andino-amazónicas entre las antiguas culturas de las tierras bajas y las de las tierras altas. Es de resaltar que el río Caquetá nace muy cerca (menos de 100 km) del yacimiento del río Magdalena, en el nudo de Almaguer (Macizo Colombiano) donde los Andes se dividen en tres cordilleras.
Los siguientes fragmentos fueron seleccionados de la exhibición Más allá de las montañas de Uyumbe (“San Agustín”). Asentándose en el lenguaje paradójico de los relatos antiguos de la Gente de Centro, Urbina encuentra una técnica para tejer su propio canasto: la síntesis (Serpiente-Águila, Vigilia-Ensueño, Anaconda-Espiral). Por eso el lector de estos versos/instantáneas notará que los sustantivos aparecen insuficientes, y que el uso del guión o el uso de mayúsculas son estrategias para resaltar la complementariedad. En este imaginario poético, ninguna palabra (vacío, punto, firmeza) tiene solo una cara, pues cada cosa es lo que es y también lo opuesto: el creador es lo creado y viceversa; quien tiene el silencio tiene la palabra.
Cañón de Araracuara desde El-balcón-del-brujo-de-piedra