6 poemas de Shannon Webb-Campbell

Poesía original en inglés © Shannon Webb-Campbell

Traducción del inglés  e introducción © Natasha Besoky

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Shannon Webb-Campbell es de ascendencia mi’kmaw y europea. Es miembro de la Primera Nación Flat Bay (Aldea No’kmaq) en Ktaqmkuk/Terranova, Canadá. Entre sus libros se incluyen: Feral Mermaids (próximo a publicarse en Book*hug, 2027), Re: Wild Her (2025), Lunar Tides (2022), I Am a Body of Land (2019) y Still No Word (2015), que recibió el premio Out in Print de Egale Canada. Shannon tiene un doctorado en Literatura Inglesa y Escritura Creativa por la Universidad de Nuevo Brunswick y es editora asociada de la revista Muskrat.

Los poemas seleccionados ofrecen una muestra representativa de la poética de Shannon Webb-Campbell. En ellos, el cuerpo no puede pensarse separado del territorio: ambos son espacios donde se inscriben la memoria, el parentesco y la historia de la nación mi’kmaq. A través de imágenes que entrelazan el paisaje de Ktaqamkuk (Terranova), la espiritualidad y el mundo más-que-humano, la autora oscila entre la contemplación y la denuncia para explorar la identidad, la pertenencia y la resistencia frente al legado persistente del colonialismo.

El siguiente proceso de traducción apuntó a preservar el ritmo, la materialidad del lenguaje y la densidad de las imágenes. Por ejemplo, en “Pink Up Parched Earth”, la traducción procuró respetar el ritmo del poema y la sucesión de imágenes que construyen una relación de reciprocidad entre la voz poética y el territorio: mientras la voz poética moldea la tierra, la tierra también la modela a ella en un intercambio continuo que culmina en los versos «what flows in / must flow out».

En otros casos, se incluyeron notas al pie para contextualizar contextualizar determinados referentes culturales. La intención es que las notas cumplan la función de mediador cultural: le ofrecen al lector hispanohablante la información mínima necesaria para comprender ciertos términos o elementos culturales. En “Letter to Joseph R. Smallwood”, por ejemplo, se agregó una nota que explica el significado de las «status cards» dentro del contexto de la legislación canadiense sobre los pueblos indígenas, ya que su carga política e histórica difícilmente resulte evidente para una persona que no pertenece a esa cultura.

En términos generales, estas decisiones de traducción estuvieron orientadas por una concepción ética de la práctica traductora, en línea con los planteos de Lawrence Venuti (2008). En lugar de atenuar o domesticar aquellos elementos que pudieran resultar ajenos para el lector hispanohablante, la traducción buscó preservar la especificidad de la poética de Shannon Webb-Campbell y de la cosmovisión mi’kmaq que la atraviesa. Esto implicó mantener referentes culturales, topónimos y conceptos estrechamente vinculados con la historia y la identidad mi’kmaq. En este sentido, la traducción se concibió como una forma de mediación intercultural que procura evitar la violencia etnocéntrica derivada de la domesticación y favorecer el encuentro con una voz poética históricamente marginada.

Traducir estos poemas también supuso asumir una responsabilidad ética frente a la memoria que resguardan. Acercar la poesía indígena contemporánea a lectores hispanohablantes implica contribuir a la circulación de voces que durante mucho tiempo fueron silenciadas o relegadas por los relatos oficiales. Desde esta perspectiva, la traducción no solo transmite un texto, sino que también participa en la preservación y la proyección de memorias, saberes y formas de habitar el mundo que desafían las narrativas coloniales dominantes.

DESPERTAR EL ROSA DE LA TIERRA RESECA

delicadezas rústicas modeladas por manos suaves

musgos rugosos se vuelven vasijas abstractas

ecos de tierra rosas y blancos

formaciones biológicas

corteza anegada donde crecen percebes

reestructuran el aliento de la piedra

dominas riscos escarpados

desentierras un bosque cubierto de escarcha

liquen brumoso bajo tus uñas

rocas que descascaran el fondo del océano

una profunda filosofía de wabi-sabi

aguas rasas en las pozas de marea de tus palmas

el agua se precipita sobre la tierra agrietada

vuelves a trazar las mareas en la arcilla

asentando el barro con ritmos inversos

reconoces que la vista área de la naturaleza cuida a las algas

un proceso orgánico emerge

lo que fluye hacia dentro

debe fluir hacia afuera

Este poema se publicó en inglés como “Pink Up Parched Earth”

en el libro Re: Wild Her (Book*hug 2025)

GUÍA DEL BOSQUE CÓSMICO

te me apareciste como un valle

onírica en tus veinte

fiera de la caza

hechizos de luna y parto

me rogaste que te dejara ir,

que recogiera mis faldas

morir no es el final

siete generaciones se congregaron

resististe cada pequeño embate

ahora eres una mujer nueva

más salvaje que la maternidad

Este poema se publicó en inglés como “Cosmic Woodland Guidance” 

en el libro Re: Wild Her (Book*hug 2025).

“Cosmic Woodland Guidance” fue grabado en It’s OK Studios en Toronto sobre la calle Queen West en 2024 para el álbum Pine, una colaboración musical entre el artista canadiense de hip hop Ice Tha One y la rapera Junia-T.

NITAP *

estás hecho de tierra rocosa

corres sin parar a través de las estaciones

juntas fuerzas en el bosque

afilado por el sol

despiertas antes del amanecer

honras cada día

me recuerdas que estoy hecha de viento

salvaje como una baya de perdiz

nacida del bramido de los alces

en nuestras charlas de parentesco

tu voz me llena de isla

un dialecto que me llama de vuelta

* «amigo» en lengua mi’kmaq

CARTA A JOSEPH R. SMALLWOOD

Basada en «Carta a John A. Macdonald» de Marilyn Dumont

Querido Joey: Sigo aquí y mestiza

mi’kmaq después de todos estos años.

tú falleciste hace mucho y, aun así,

la confederación no pudo detener

la incesante violencia colonial

en Terranova.

seguiste adelante sin remordimiento,

diciéndole a Ottawa que no quedan indios rojos:

Nancy April, los matamos a todos.

y sabes, Joey,

después de todas tus declaraciones

y tus reverencias ante los colonos,

seguimos aquí, seguimos existiendo

mi’kmaq a pesar de las tarjetas de estatus robadas **

ninguno sin tierra,

todos Caribú.

** N. de la T.: Las status cards son un documento de identidad emitido por el gobierno canadiense que acreditan el reconocimiento legal de una persona como indígena en virtud de la Indian Act. Esta legislación otorga al Estado canadiense la facultad de determinar quién es reconocido legalmente como indígena y quién no. A lo largo de la historia, muchas personas indígenas perdieron o fueron privadas de este estatus debido a políticas de asimilación y disposiciones discriminatorias de la ley, lo que implicó también la pérdida de derechos y del reconocimiento legal de su identidad. 

Este poema se publicó en inglés como “Letter to Joseph R. Smallwood” 

en el libro I Am a Body of Land, edited by Lee Maracle, Book*hug 2019.

SI NO FUERA UNA FURIA

Sabría de dónde vengo

no creería que mis huesos

están hechos de mierda y vergüenza

Caminaría por la tierra

hablaría con mis ancestros

sabría qué transmitir

pero no sé qué plantas

son medicinales 

no sé cómo trenzar la hierba sagrada

No puedo hablar mi lengua

sostener un tambor ni cantar para volver a casa

sin llorar

Si no fuera una furia,

sabría de dónde vengo

Este poema fue publicado como “If I Wasn’t a Fury” en el libro Lunar Tides, Book*hug 2022. Fue grabado en Toronto junto con Rae Spoon como parte del album y la producción teatral colaborativa The Unfamiliar Everything de Stewart Legere (Toronto Theatre Centre in 2027).

ECOLOGÍA DEL SER

en este aire más enrarecido

no hace falta ingerir cristales

nos rodea el bosque boreal

en el colapso del orden natural

dentro de la gran cadena del caos

existimos como intervención

entre la tierra y el cielo

solo para regresar de un viaje

a un lugar de familiarización

olvidamos el poder de la individualidad

la pintura es singular:

despierta experiencias memorables

si encarnas una nueva poética oculta

entre el yo y esta otra cosa

abrimos un claro para encontrar sentido

viajamos hasta los álamos temblones

y encontramos medicinas

recordamos esta hoja

creamos conexiones

experimentamos las estaciones en su punto de quiebre

y reinventamos las células de nuestra piel

Este poema fue publicado como “Ecology of Being” en el libro Lunar Tides, Book*hug 2022. Poema interpretado por Duo Concertante en Ecology of Being, Marquis/Amazon, released March 22, 2022. Duo Concertante interpreta trabajos de Melissa Hui, Dawn Avery, Carmen Braden, Ian Cusson, Randolph Peters, and Bekah Simms, and Shannon Webb-Campbell, inspirados por la emergencia climática. Listen in Spotify. En 2019, Duo Concertante también publicó Ecology of Being, un pequeño corto dirigido por Nicola Hawkins.

Más sobre la traductora

Natasha Besoky es traductora pública en idioma inglés (UNCo) y especialista en traducción literaria (UBA). Se desempeña como traductora independiente y como docente de nivel superior de traducción literaria. Traduce del inglés y del portugués, además de cumplir funciones como editora y correctora para la editorial de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo). Algunas de sus traducciones figuran en la página de Argentina Key Titles, un proyecto que busca promover la publicación de libros argentinos en otros idiomas, en Barbárika y en La Otra Margen, revistas colombianas de literatura traducida. Su trabajo abarca poesía de tradiciones y contextos culturales diversos, desde autores del canon anglófono hasta voces contemporáneas de comunidades minorizadas.

Poesía original en inglés © Shannon Webb-Campbell

Traducción del inglés e introducción © Natasha Besoky ~ Siwar Mayu, Junio 2026


Apu Kolki Hirka de Macedonio Villafán Broncano (Fragmentos en quechua y español)

Apu Kolki Hirka / Dios Montaña de Plata © Macedonio Villafán Broncano. 2007.

Selección e introducción © Andrea Echeverría Langsdorf

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Macedonio Villafán Broncano (Perú, 1949) es un escritor y docente peruano reconocido por su aporte a la literatura andina contemporánea y por su labor en la revitalización de la tradición narrativa quechua. Nacido en la región de Áncash, su obra se nutre profundamente del mundo cultural andino, de la memoria oral y de las tensiones históricas producidas por la colonización y el extractivismo en la sierra peruana.

Villafán ha destacado por articular formas narrativas occidentales con estructuras propias de la cosmovisión andina, especialmente la centralidad de la comunidad, la oralidad y la relación viva con el territorio. En su novela Apu Kolki Hirka (1997), da voz a una montaña que narra siglos de explotación minera, proponiendo una mirada del mundo andino, donde la naturaleza no es recurso sino sujeto viviente. Su escritura se sitúa así en el cruce entre memoria, territorio y conflicto histórico, y constituye una intervención literaria que invita a repensar la relación entre comunidad, espiritualidad y modernidad en los Andes contemporáneos.

A continuación, se presentan algunos fragmentos de Apu Kolki Hirka. En este relato bilingüe en quechua y español, el apu —dios-montaña— narra siglos de historia desde una temporalidad no lineal, revelando el vínculo sagrado entre las comunidades quechuas y el territorio, así como la devastación progresiva causada por la invasión colonial y su continuidad en el capitalismo extractivo contemporáneo.

Pasaypa unay patsachooqa Kutakancha runaakunam shayaamurqan; unaypeq kuyamaqnii ayllu runakuna. Kuyaynin Qanchis Qocha kinrayninpam llamankunata, wikuñankunata mitsiyaq paykuna. Tsay mitsiqninkunam tariyarqan qaqakuna raqranpa qellaynii pashtaykaqta; tayta Intiwan chipapaypa chipapaykaqta. Paykunan willakuyarqan yachaq awkinkunaman: “Tayta Kolki Hirkapa pachankunachoomi sellaama shumaq qellay chipapaakuykan”, nishpa. Tsaymi ayllukarkur shayaamorqan. Imatapis manaraq aylluyaptinmi, tayta Amaru, punuyninkunallachoo willapaanaq: “Tsay qellayta munarqa, tayta Kolki Hirkapaqmi qaraynin churayaapunayki”, nishpa. Tsayta wiyaykurmi shayaamurqan qarayninkunawan, takinkunawan, tushoq runankunawan. Allaapa shumaqmi shaqshankuna tushuykayaamurqan, tinyankunawan, pinkullunkunawan, kuyaynin Qanchis Qochapa kuchunkunachoo, yakun chipapaykaptin. Llapaa apu hirkakunapam nawiikunapis, rinriikunapis allaapa kushirirqan. Tsay takikunata wiyar Tayta Amarupis allaapam kushirirqan hina; patsa rurinchoo hatun kuru kayninta kuyuqraaratsirqaran paypis. (p. 5-6)

Yo soy el viejo Colquijirka, la montaña o cerro de plata, habitante de estas inmensas cordilleras del dios serpiente Amaru. Soy el venerado de antiguos ayllus, su gran Apu o Dios montaña. Para bien o para mal, para fortuna o para desgracia, he brindado el mineral de mis entrañas a cuantos han venido a pedírmela con buen espíritu. ¿Desde qué tiempos? ¿Desde cuántos pachacutis o grandes cambios? Como si fuera hoy nomás lo recuerdo a pesar del tiempo. Y ahora que han agotado el mineral que pude ofrecerles, viendo cómo se marchan los obreros mineros con sus hijos y sus pobrezas; escuchando las voces de los muertos en el viento inundándome con su nostalgia, dentro de mí recuerdo… (p. 5-6)

~~~

Tsaymi noqaqa achka qellayniita pashtaratsipurqaa. Kushikuymi urya kaq tsay patsachaw. Kallpankunawan yanapanakur, kushikuypa uryarmi qellayta raslla aylluriyarqan. Tsaypitanam takiraakun apakuyarqan qellayniita, Qanchis Qochapeq yarqoq Tampu mayu uranpa. Markanman chaarirnam wayra tullpankunachoo ñanpuyaaratsir, ichikllallan qellaypeq shumaq murukunata, waatakunata ruraykur, Mama Pachapaq, noqakuna apukunapaq, Qanchis Qochapaq, churayaamurqan, tamya kananpaq, mikuy achka kananpaq, waatankuna mirananpaq; ari paykunaqa Tampu mayu aywaqchoo quñu patsapita rara punakamam murupakuyaq, waatapakuyaq. Tsaynoo llapanta rurayarmi shumaq kawakuychoo kakuyaq: Mama Pachata kuyashpa, apukunata kuyashpa, Qanchis Qochata kuyashpa; llapan imaykachoopis yanapanakushpa, kushiypa uryashpa… (p.8) 
Tsay patsachawpis kushikuymi urya kaq llapanpaq (p.10)

Entonces hice que mi plata brotara abundante. El trabajo era alegría en aquellos tiempos. Uniendo sus fuerzas y trabajando con alegría recogieron mi plata. Luego danzando se llevaron el metal hacia su ayllu bajando por las orillas del río Tampu que sale de Qanchis Qocha. Llegado a su pueblo, fundiéndola en sus hornos de viento, hacían frutos y animalitos de plata que colocaban como ofrenda a la Madre Tierra, a nosotros sus dioses, a su Qanchis Qocha, para que haya lluvias, para que fructificaran sus campos de cultivo, para que se multiplicaran sus animales. Pues ellos, en esa cuenca del río Tampu cultivaban y criaban sus animales desde las tierras cálidas de abajo hasta las frías punas de altura. Por hacerlo todo de ese modo ellos habían alcanzado el buen vivir; venerando a la Madre Tierra, a Qanchis Qocha, a los dioses montañas, ayudándose entre todos, trabajando con alegría… (p. 8)

Todos los pueblos tenían en cuenta mi gran mandato. No lo olvidaban nunca. (p.10)

~~~

Tsayraykurmi Manko Inka ninqan, tayta Inti yarqamuq markakunapita, Willkapanpa markachoo runankunawan imanoo tsay shaprakunata hitaytapis musyayanqanyaq, chaskikunata kachamunaq: kutakancha wawqintsikkuna tayta Kolki Hirkachoo uchkukunata alliq tsapaykuyaatsun, nishpa. Tsaymi Tampu mayuman hitarkuyarqan Mama Killapa wayinpaq achka qellay aylluyanqantapis; Atawallpata kachariyaananpaq qellayta qorita Qosqopita achka llamakunawan chaskinkuna apaykaayanqantapis Qanchis Qochamanmi hitarkuyarqan hina, sapa Inkanta wanutsiyanqanta musyaykur. (p. 12)

Todos se asombraban de cómo los españoles ambicionaban el oro y la plata. Que el rescate que el inca Atahualpa les entregó en Cajamarca llenando una habitación para que le dieran libertad no habían significado nada para ellos. Porque inmediatamente, sin guardar respeto a los dioses habían comenzado a llevarse el oro y la plata de los templos; hasta habían comenzado a destruir el templo de los antiguos dioses Chavín; que del gran templo Qoricancha se habían llevado todo el oro y la plata de los dioses. Decían que era tanta su ambición de esos wiracochas barbudos por el oro y la plata que hasta se mataban entre ellos. (p. 12)

~~~

Chaykaayarqan pasaypa hatun kaq vetaaman. Hina kutipaykuryanmi, Toruupis, Mukiipis, runaakunapis capatazninkunata, willapaq: Achka mineraltam apakuykaayanki; Tayta Kolki Hirkapaq achka qaraynin churayay, nishpa. Tsay shumaq wayinkunachoo, asikuyaqmi mandakuqninkuna, imayka asikuypaqnoo niyanqan kanqantanoopis. Allaapam piñaykurqaa shunquuchoo. “-Tayta, kaykunata kallpaykita musyaratsishun...” (p. 40)

Estaban llegando ya a mis vetas mayores. Reiterando cuántas veces, mi toro, mi muki, mis runas advertían a sus capataces diciendo: grandes cantidades de mineral están llevando; al padre Kolkijirka hagan ofrendas grandes. Pero sus jefes se rieron en sus oficinas lujosos como si fuera gracia las advertencias. Una inmensa rabia creció en mi espìritu. “Muéstrales tu poder, padre.” (p. 40)

Más sobre Macedonio Villafán Broncano y Apu Kolki Hirka 

Más sobre la compiladora y traductora

Andrea Echeverría Langsdorf es profesora asociada en Wake Forest University y obtuvo su título doctoral en Literatura Latinoamericana y Estudios Culturales en Georgetown University. Es autora de Yeyipun en la ciudad. Representación ritual y memoria en la poesía mapuche(Editorial Universidad de Guadalajara, 2021) y El despertar de los awquis: migración y utopía en la poesía de Boris Espezúa y Gloria Mendoza (Paracaídas Editores & UNMSM, 2016), así como de varios artículos de investigación publicados en revistas que incluyen Latin American and Caribbean Ethnic Studies, Latin American Research Review y la Revista Canadiense de Estudios Hispánicos. Actualmente escribe un libro que estudia el arte visual mapuche.

Apu Kolki Hirka © Macedonio Villafán Broncano

Selección e introducción © Andrea Echeverría Langsdorf ~ Siwar Mayu, Mayo 2026


Poemas de tierras lencas. Danilo Vásquez

 

Poesía original © Danilo Vásquez

Selección, introducción y fotografías © Christián González Reyes

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Danilo Vásquez (1960) es un poeta y docente lenca que nació en San Miguel (El Salvador). Recibió una Licenciatura en Literatura de la Universidad de El Salvador. Reside en Santa Rosa de Lima donde enseña lengua y literatura en el Centro Escolar Centroamericana. Entre sus escritos publicados se encuentran: El diablo en Santa Rosa de Lima (1987), Náuseas de Lemas y Dilemas (1988), Adiós a un ideal (1989), Cuentos de Santa Rosa de Lima (1989), Mamá abuela (1990), Cuando la luna llena (1992), Fragmentos de un sueño (1998), Cuba…una sílaba tras otra (1999) y Cuadernos lencas taulepas (2016).

Los poemas de Danilo Vásquez que he decidido traducir provienen de varias fuentes, como los poemarios Cuando la luna llena (1992) y Cuadernos lencas Taulepa (2016). Por esta razón, he decidido darle a esta selección  el nombre de “Poemas from Lenca lands [Poemas de tierras lenkas]”. He incluido los poemas en el español original para que les lectores puedan consultar los originales y mis traducciones al inglés. En los poemas, les lectores hallarán una multitud y variedad de temas e ideas, muchos de ellos resonando con una experiencia trans-americana y lenka. 

La obra de Danilo Vásquez no ha recibido su merecido reconocimiento de les lectores y escritores, el cual no debe de sorprendernos cuando vemos el estatus marginal que se les ha otorgado a les autores centroamericanes dentro de los espacios literarios y editoriales latinoamericanos, tal como en la Literatura Universal. A pesar de que exista esta realidad, muches escritores indígenas de Centroamérica y Abya Yala han encontrado la manera de difundir sus obras dentro  y fuera de Latinoamérica, particularmente por cooperativas de escritura dirigidas por indígenas, gracias a la habilidad del internet de conectar millones de personas a través del tiempo y espacio. En el caso de Danilo, mucha de su obra ya no se encuentra circulando (físicamente), entonces el internet ha sido una herramienta indispensable para circular sus poemas de tierras lenkas. Él ha utilizado las redes sociales y los sitios web como Instagram, Facebook, Scribd y Twitter, entre otros, para compartir su poética con lectores como nosotres. 

En la obra de Danilo, les lectores encontrarán las maniobras estéticas que toma por medio de su uso de la lengua española. Como varies intelectuales y artistas indígenas han señalado, aunque escribamos en lenguas coloniales, como el español e inglés, las hemos hechas nuestras, a fin de cuentas, indigenizando dichas lenguas. Al manejar el español, Danilo retrata las tensiones y la belleza actualmente encontradas en tierras lenkas para abogar para y demostrar las contribuciones que escritores lenkas han realizado para el mundo de la literatura. En los poemas que he incluido, las palabras de Danilo representan histórica y culturalmente un El Salvador posbélico,  además del legado de la violencia colonial producida en tierras lenkas, las cuales se encuentran divididas por los Estados que hoy día se conocen como El Salvador y Honduras. Los poemas que les lectores leerán están llenos de las cosmovisiones lenkas así como de una preocupación por los desafíos y la solidaridad internacionales y transregionales. Estas ideas culminan en un tapiz de palabras lenkas que buscan crear vínculos a través del espacio y el tiempo con les no lenkas y lenkas por igual.

Por último, me gustaría dedicarle estas traducciones a Berta Cáceres, una activista lenka que fue asesinada en Honduras por haber abogado por la Madre Tierra y la autonomía y los derechos lenkas/indígenas. Su vida se nos fue arrebatada hace una década, el 3 de marzo de 2016. Danilo Vásquez tiene publicado un poema sobre su poder y sacrificio, titulado “A Bertha Cáceres”, en el que recuenta cómo el pueblo lenka sigue luchando en contra de las injusticias materiales perpetuadas por los estados-naciones que ocupan sus tierras (Honduras y El Salvador). En una conversación con Danilo, él me contó lo siguiente sobre ella: “La magia y el amor de una incansable luchadora manifestado en su aguerrida lucha. Berta es el atavismo genealógico de las guerreras Comizahuales” (25 de enero de 2026 vía WhatsApp).   Abrazos. 

Poema a Bertha Cáceres

3 de marzo de 2016

De Cuadernos lencas taulepa (2016)

Nos duele Honduras

Como la hermana gemela

Que sufre a la par del corazón

Nos duele

Porque llevamos un mar de sangre que nos une

Porque cada espina que nos hiere

Sangran los abuelos

padres

Y hermanos.

Nos rompe el alma

Saber que la pólvora advenediza

Sigue estallando en nuestras montañas

Cobardes

Asesinos

Como se atreven a derramar nuestra sangre

Asesinos

Infinitamente malditos

No les bastó la sangre que tiñó de rojo

Nuestros ríos

Acaso piensan que los hijos del Manawana Lempira

¿No levantarán su lanza?

Nuestras flechas serán envenenadas con dignidad

Con decoro

Para combatir al torvo y tosco invasor

Toda la furia de la confederación

Toda la estrategia y táctica

Se hará sentir en la venganza de nuestra sangre derramada

Nuestros hermanos heroicos caídos

serán vengados uno a uno

La lucha comienza

La combatividad de los gloriosos Lencas se hará sentir

Hasta en los huesos podridos y mugres de las transnacionales.

De Cuando la luna llena (1992) 

LUNES 

Ya la lluvia lavó el horizonte 

La noche cubre con su trapo a la tierra 

Un grillo canta desesperadas canciones 

Un desafinado gallo lo acompaña 

Lenta camina la luna 

Sin saber hacia adonde. 

JUEVES 

Y seguiré viviendo 

En cada marimbazo del sol 

Recogiendo las perdidas luces 

Configurando los rostros del pasado 

Caminando de la mano 

Con mi angustia existencial 

Estrellando mi voz de luna llena 

Desparramando el vino añejo 

En el comal de un pueblo oscuro. 

ENERO 

Llegaron las palabras

En añejados papeles 

Y una sílaba tras otra 

Lavó la retina antihistórica 

Y en el amplio cielo 

El mar reflejó a una isla 

El sendero se llamó utopía 

Y caminó la esperanza 

De la mano con la alegría 

Y un pueblo digno y valiente 

Que existe más allá del mar 

Gritó a mi corazón 

Dos sílabas fogosas 

CU-BA 

JULIO 

Presiento una decadencia 

Como un pájaro 

Que pierde sus alas 

Después de tanto volar. 

Imagino a un niño 

Sentado en la orilla 

De un río que ayer fue. 

Y veo una sombra 

En la hoja de un árbol 

Que también ayer fue. 

Sin embargo 

Tengo el placer de la palabra y la sonrisa. 

Aunque a veces siento 

Que se me escapan 

Como la sombra de lo que ayer fui. 

OCTUBRE 

Regreso y no encuentro el ayer 

El hoy 

El mañana 

Ni siquiera un año cualquiera 

Busco 

Una sílaba tras otra 

Atrevidas 

Lúcidas 

Que esparzan 

Libertad 

Justicia 

Democracia 

Y más allá del mar 

El Papa reza en la Habana 

Y Cuba va 

Y vive 

Y vivirá por siempre. 

NOVIEMBRE 

Una vez 

En una noche 

Se asomó la libertad 

Vestida de ensueños. 

Arropada en su caballo 

Recorrió los bosques grises 

Abrió surcos 

Senderos 

Y caminos 

Que nadie ha recorrido. 

Fue tan abrupto el viaje 

Que la noche se tornó 

En una larga, larga travesía. 

La luz de la realidad

Desveló el manto pardo de la conciencia. 

Aturdido y sonámbulo 

Y con la luz encendida 

Comprendí que la vida 

Era una yegua noctívaga 

Acicalada de ensueños 

Y que la libertad era un caballo 

Lleno de surcos, senderos y caminos. 

DICIEMBRE 

Y en el adiós de un sueño 

Derramaré el agua de mis ojos 

Para lavar la tierra de mis ancestros. 

Abriré la puerta del mundo 

Para dibujar canciones 

En el lejano horizonte de tu vida 

Y al final de los finales 

Como las miradas 

Las palabras 

Los ríos 

Los cerros 

Y como los viejos campos 

También he de agostarme.  

Más sobre Danilo Vásquez

Más sobre el traductor 

Christián González Reyes (1997) es académico y escritor. Actualmente está terminando un doctorado en Literatura Comparada en la Universidad de California en Berkeley, donde estudia la literatura y el cine centroamericanos, mesoamericanos y diaspóricos de la posguerra civil. Le interesa el impacto del marxismo en estos archivos culturales. Christián también escribe cuentos en español y está terminando un libro de relatos.

 Poesía original © Danilo Vásquez

Selección, introducción y fotografías © Christián González Reyes ~ 

Siwar Mayu, March 2026


Tuuch, óol, y poesía. Pedro Uc

El ombligo maya, óol, y poemas originales © Pedro Uc

Selección © Melissa Birkhofer y Paul Worley

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Es una alegría presentar esta selección de la obra ensayística y poética de Pedro Uc. Como escritor bilingüe (maya yucateco y español), su ejercicio de la traducción desdibuja las fronteras entre los géneros literarios y la filosofía. Aquí, traducir una palabra como “óol” o “tuuch” es un gran esfuerzo por construir un puente lingüístico entre dos modos de estar-en-el-mundo. Al buscar las palabras en las lenguas europeas para explicar los vocablos ancestrales, el traductor se interna en la analogía, en la imagen poética, y expande la realidad del lector. La siguiente selección abre con un relato-ensayo sobre el tuuch, el ombligo, la conexión del recién nacido con la tierra; continúa con una suerte de “glosario poético-intercultural” alrededor del óol, ser-ánimo; y cierra con un conjunto de poemas. 

¡Gracias al autor y a los traductores por su generosidad con Siwar Mayu! 

El ombligo maya

No puede controlar la búsqueda de sus manos, sus dedos, al no tener hilos de guano para crear su tradicional sombrero, se tejen entre sí, sus pies parecen exigirle caminar con apuro hasta el fondo del monte, no pueden sostenerse con firmeza sobre la tierra, sus ojos como un par de guardianes en el mooy1, recinto sagrado de la partera que con tanta maestría, como con tanta delicadeza, frotaba con una porción de algodón calentado, el entorno del ombligo del recién nacido que parece disfrutar el calorcito donde le comenzó la vida. El joven campesino se estrenaba como padre, nueve largos días parecían muy largos para una de las siembras más importantes de su vida, el tuuch2 de su hijo recién nacido; la complicidad en la mirada de su compañera de vida que es una nueva madre, no es cosa menor, parecen no necesitar palabras, ya que escuchan sus miradas frente al rito del póok tuuch3 celebrada por la Chiich4, todos los familiares saben que la ceremonia ha empezado y llevará algunos días, mientras tanto las hojas aromáticas preparan la purificación del camino que Yuum iik’5 empieza a señalar como el gran encuentro con Yuum K’áax6 y Yuum Cháak7, el gran día de la siembra del misterio de la vida, de la conexión con la noche para que pueda amanecer.

Jpiil, como le decían a Felipe en la comunidad, estaba listo para recibir de las manos de Chiich, la partera, el tuuch de su primer hijo para entregárselo a Yuum K’áax, sus padres le dijeron que el suyo yace en la cuenca de un cenote, debajo de una gran ceiba que parece ser la abuela de aquella gran selva, a día de hoy, es un lugar habilitado como santuario para realizar las ceremonias vinculadas a la vida de la milpa.

1 Rincón de la casa.
2 Ombligo
3 Ombligo calentado.
4 Abuela
5 Viento padre-creador.
6 Monte Padre-creador.
7 Lluvia Padre-creador.

Las abuelas y los abuelos cuentan que los mayas como ellos, no pueden entender la vida sin el monte, sin los cenotes, sin las plantas, sin la lluvia, sin el viento y sin el territorio, porque la mujer y el hombre maya son nacidos de la tierra, son como los árboles; el monte es una comunidad, los árboles viejos son los abuelos, pero ahí están también los hijos y los nietos, hasta los recién nacidos. Por eso es inevitable sembrar el táab8 que nos une a los humanos con la tierra, con el monte, con el viento y con el agua. U táabil u tuuch chan paale’ tu ts’u k’áax unaj u bisa’al mukbil ti’al u p’éelili’ital tu ka’téen yéetel le kuxtalilo’9, así aconsejan los nojoch wíinik10, las mujeres y hombres más mayores. El cordón umbilical recién desprendido del cuerpo del niño debe llevarse inmediatamente al corazón del monte para entregar a Yuumtsil, ahí se debe dejar, ahí se debe enterrar, ahí se debe sembrar para recuperar la conexión con la vida, para que la nueva creatura sea una con el monte, con la milpa, con el agua, con la tierra y con el viento.

Esta es parte de la espiritualidad de lo maya que se vive atenuando por la colonización a día de hoy, aunque sigue viva y en algunas comunidades con buena salud. Entre las familias mayas, a los niños o niñas recién nacidas se les hace el póokbil tuuch por la partera  o la misma madre, durante los primeros tres o hasta los nueve días de vida, hasta que se desprende ese pequeño cordoncito, se envuelve cuidadosamente en una tela, en una hoja de plátano, en un jolo’och11, o en una porción de algodón y se lleva por el padre, o el abuelo, a la selva más longeva para sembrar, quizá en la orilla de un cenote, o debajo de una ceiba, o de cualquier otro gran árbol simbólico.

8 Cuerda
9 El cordón umbilical del niño debe ser enterrado en el corazón de la selva para que sea uno de nuevo con la vida.
10 Persona mayor con solvencia moral.
11 Cascara de elote.

Este rito tiene por finalidad reconectar a la nueva criatura con la naturaleza, con la tierra, para que no se traicione, para que no se le lastime, para que no se le abandone, para que no se le venda, sino para vivir con ella y en ella, para respetarla, para cuidarla, para acariciarla y para hacer con ella una vida comunitaria. El niño, o niña que se ha sembrado su tuuch, se naturaliza en el territorio, es recibido, o recibida por Yuum K’áax, por Yuum iik’ y por Yuum Cháak, su carne es de maíz y su óol es su memoria. Crecerá bajo la lluvia, se levantará como el viento, se mantendrá firme como la gran ceiba, la gran abuela, la que también es un táabil tuuch de la comunidad sembrada por los Yuumtsil para ser la partera de las familias mayas, la que recibe en su regazo a los nietos que llegan como semillas sembradas entre sus enormes raíces donde los empolla como gallina que cuida a sus polluelos debajo de sus alas.

La colonia hizo una nueva versión de esta celebración, como siempre ha sido la estrategia de la “evangelización”, destruir lo originario y levantar sobre los escombros su templo, su teoría, sus creencias, su interpretación. Afirma que el ombligo del niño, o niña que se lleva a dejar, o tirar en el monte, es para combatir el miedo de la criatura a los malos espíritus, a los monstruos de la selva, para enfrentar a los fantasmas y a los malos vientos.

Nada más falso y violento que esta versión, el táab tuuch de los recién nacidos que se lleva al monte a sembrar, no es para evitar el miedo, es al revés, es para vincular, o reconectar a la creatura con la tierra y la naturaleza, para hermanarse con los pájaros, con los animales, con los árboles, con el agua, con la noche y con el silencio inteligente. Algunas familias siembran el táabil tuuch de la niña debajo de la ceniza de su fogón para reconectarla con el fuego, con la tortilla, con la comida, con la leña, con las piedras que son la casa del fuego. El táabil tuuch es la cuerda de la vida, es el kuxa’an suum12 con el que se amarra la vida humana con la no humana y con la espiritualidad, es la unión de la parte con el todo y el todo con la parte para hacer nacer la lengua maya a través de un lenguaje que comunica a todos los que habitan la casa que es el monte, la milpa y el territorio. Por eso la tierra no se vende ni se renta, es la casa de nuestro táabil k tuuch, nuestro kuxa’an suum.

El cordón umbilical es lo que Xtáab nos comparte, es la cuerda de la Xtáabwáay13, o la cuerda del misterio, de la trascendencia de la vida en la muerte, del satunsat14, de la oscuridad, de la noche, donde nace la vida y la misma luz como lo dice el Popol Vuj15, es donde está el contacto. Por eso muchas veces el tuuch del recién nacido, o nacida, se le encarga a un cazador, ese que llega al monte más antiguo, más maduro y más puro, el que conoce las veredas de Yuum iik’ y la casa de Yuum Cháak, en el corazón de Yuum K’áax, él se hace cargo de llevar ese kuxa’an suum para sembrar en el corazón de la selva, el monte más alto, tu ts’u’ k’áax16, así encuentra la energía del óol17 una nueva vía para llegar hasta el puksi’ik’ 18 del niño o niña para ponerlo en el mismo temple que la comunidad de mujeres y hombres que son de maíz. 

Las palabras que pronuncia el sembrador de la cuerda a los Yuumtsil19 al enterrar el táabil tuuch forma parte del sujuyt’aan20, de las palabras que solo se deben pronunciar cuando se toma un acuerdo con los Yuumtsil, en este caso también con Xtáab quien es la abuela que provee la cuerda con la que se teje el tuuch del niño, es el hombre o mujer que abre la tierra hasta hacer un pequeño agujero para depositar esa cuerda,  llama a nuestros padres creadores y madres creadoras para que los “vientos” conozcan y reconozcan este niño que recién se ha desprendido del cuerpo de su madre y se ha desconectado temporalmente de la energía de los Yuumtsil, ahora regresa como una semilla para que nazca en su corazón su compromiso de cuidar la tierra como la tierra lo cuidaría a él, o ella, en una perfecta conexión a través de su kuxa’an suum. 

12 Cuerda viva.
13 Madre-creadora misterio.
14 Laberinto o Xibalbaj.
15 Libro sagrado maya.
16 Corazón del monte.
17 Ser-ánimo.
18 Corazón.
19 Padre-Creador.
20 Palabra clave.

Son tres a nueve días que tarda en desprenderse el táabil tuuch del cuerpo del niño, por eso, Jpiil estaba desesperado, no puede esperar mucho tiempo para reconectar a su hijo con la abuela ceiba, con el ánimo de la naturaleza, con el canto de los pájaros y con la fuerza tan digna que tienen los animales del monte. Solo cuando se haya sembrado esta cuerda regresa la tranquilidad de la familia, por eso dicen con firmeza entre sí como parte de su testimonio, que una brisa especial entra hasta el mooy de la casa donde el niño yace envuelto en la hamaca para ser abrazado y amamantado por Xtáab como señal de esta conexión.

¿Dónde está el tábil u tuuch de quienes hoy venden la tierra? Se preguntan las mujeres y hombres de maíz, ¿no son estos que perdieron su tuuch en un partido político? ¿No será que lo dejaron en una fábrica textilera? ¿No será que lo extraviaron en una extraña fe colonizadora?  El tren mal llamado maya ha cavado en la tierra maya para desenterrar y destruir esa cuerda de la vida, ha tendido sus rieles criminales, ha arrancado la cuerda de la vida de muchas comunidades mayas despojándolas de su táab, yfrente a nuestras consignas, cada vuelta de sus ruedas pareciera decirnos “es por demás, es por demás, es por demás”.  

Las cenizas del fogón de la cocina están vacías, las raíces de la ceiba que estaban tejidas con el táabil tuuch, o kuxa’an suum de las niñas y niños mayas, están profanadas en muchas comunidades aplastadas por la rueda izquierda del tren, sin embargo, algunas milpas están empezando a espigar, ha sido un año de abundante lluvia, la cigarra no ha detenido su ik’ilt’aan21, las luciérnagas nos recuerdan con sus luces cómo hacer una luz grande al buscarnos, al encontrarnos y a hacernos comunidad nuevamente; el sakbej22 que surca el firmamento está lleno de estrellas, es un táabil tuuch que miramos en nuestro cielo.

21 Poesía
22 Camino blanco-vía láctea

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ÓOL

Los siguientes términos como Che’ óol, P’éek óol, Jáak’ óol, Ja’ak’saj óol, Náaysaj óol, Sa’ak’ óol, Ma’ak’ óol, Tooj óol, Yaj óol, Ok’om óol, Saatal óol, Chokoj óol, Síis óol y Ki’imak óol son sonidos comunes en el cotidiano tsikbal o diálogo de las comunidades en el territorio maya de la Península de Yucatán. Es de notar la invariabilidad de la voz óol al final de esta lista de términos que puede crecer mucho más, es una especie de señal o advertencia sobre el kuuch o carga de esta palabra antigua como le llaman los nojoch wíinik.

A día de hoy la lengua maya se percibe muy reducida, pierde presencia frente a la lengua dominante, pero no es una cuestión del presente, es resultado de más de 500 años de colonización, de evangelización y persecución de la lengua y cultura maya. En este contexto colonizador nos vemos desafiados a descolonizar nuestra lengua maya, hacer trabajo de arqueología del saber y de las palabras, remover los escombros de la historia para encontrar no solo los vestigios materiales sino los monumentos lingüísticos como es el óol que la colonia ha disfrazado de alma. Este esfuerzo es una pequeña fajina en dirección a la arqueología de las palabras y su descolonización.

Óol es uno de esos llamados intraducibles, no es posible hacerlo al español porque la lengua dominante, al parecer, carece de ese pensamiento, unos caen en la ligereza de afirmar que es espíritu, otros han dicho que es alma; buscan equipararlo con ese telón cristiano evangelizador, lo cierto es que no lo es, ni el uno ni el otro. Este pensamiento es propio del corazón maya, por sí mismo puede entenderse, dependiendo del contexto, como ánimo, energía, ser, origen, identidad, retoño, emoción, fuerza, principio, salud, etc.  Cuando se acompaña o antecede por otro término como es el caso de esta lista de arriba, ayuda a especificar el sentido en el que se usa, sin embargo no se limita, solamente abre uno de sus extensos campos simbólicos, políticos, psicológicos, espirituales o filosóficos. Comentaré brevemente el sentido que tiene cada uno de estos pensamientos sin que sea una pretensión de agotar su kuuch, es decir, de manera enunciativa mas no limitativa, aunque creo muy difícil de hacer por lo menos por una sola persona, no obstante  su dominio en la cultura y lengua maya, debido a que estos conocimientos son necesariamente construidos comunitariamente.     

En algunas ocasiones se oye a alguien decir óol pichi’ woye’, (huele a guayaba este lugar), el significado de óol en este caso, es aroma, olor. Más bien se debería entender así, este lugar tiene esencia de guayaba. Cuando se oye decir óol in chukej, convencionalmente, el óol en este caso se entiende como, casi, a punto de…  estuve a punto de atraparlo, pero lo que realmente se dice es, su ser perseguí. Como es de notar, perseguir el óol es un reto emocionante, en esta reflexión se hace un breve recorrido de algunos términos que pueden ayudar a entender la dimensión o extensión de este pensamiento.

Che’ óol es un término que se entiende regularmente como crudo, no maduro, no pleno, huele a inmadurez, bruto; pero es cuando nos queremos referir a algo en su estado natural o primitivo, sin estar impactado pero sin plenitud, esta expresión se deriva posiblemente del pensamiento de la segunda creación de la que se nos habla en el Popol Vuj, de los hombres de Che’, de madera, entonces el che’ óol, tiene esencia de madera, de esa creación frustrada o no lograda, inmadura, primitiva, quizá por eso cuando decimos che’eche’ (madera madera), que se traduce regularmente como crudo, estamos afirmando que no solo está crudo, no cocido, o inmaduro, sino que es algo tan simple, tan corriente, tan básico o primitivo que pudo llegar a ser cualitativamente valioso pero no lo ha logrado o simplemente de frustró; che’ óol es entonces algo insípido, sin aroma, sin sabor, sin esencia desarrollada o más bien con esencia ordinaria, rústica y bruta. 

P’éek óol, aunque se traduce generalmente como odio, sin embargo tiene mayor sentido si se entiende como rechazar, repeler y despreciar, toda vez que p’eek es, no aceptar o incomodar, es como decir, esta esencia es huraña, es desagradable, es intolerable.

Jáak’ óol se traduce comúnmente como susto, pero he de advertir que la traducción generalizada que tenemos a día de hoy de la lengua maya al español está atravesado por el espíritu colonial que lo reprime, lo acota, lo achica y lo limita a aspectos pragmáticos para restarle la fuerza y el poder filosófico, simbólico, artístico y espiritual a los conceptos y términos, toda vez que su temor a perder su conquistadora lengua, llevó a los primeros traductores a negar el sentido político o espiritual que lleva nuestra palabra maya.  Jáak’ óol es también admiración, es reconocimiento, es la capacidad de asombrarse frente a la realidad, es una actitud filosófica, es producto de una observación aguda, si alguien quiere hacer un acercamiento literal, sería como despertar el ser, levantar el ánimo, activar quien soy, mover mi atención, advertir el riesgo, poner mi ser frente a la realidad y muchas otras formas de entender el jáak’ óol.

Ja’ak’saj óol es un sustantivo, es el ser que ocasiona cierta reacción de asombro, de admiración o de temor. Por lo general se habla de seres inmateriales debido a la reducción que se ha hecho del término, sin embargo su kuuch abarca todo aquello, material o inmaterial capaz de causar asombro, de causar admiración o de mover las emociones más básicas del ser humano o de los animales y aves también. Un Ja’ak’saj óol puede estar en una cueva, en la oscuridad, en la selva, en la más oscura noche, en el cuerpo de un animal o de una persona, pero no solamente se relaciona con esta parte “negativa”. También está presente a plena luz del día, en las plazas, en las avenidas, en las escuelas, en las reuniones, en el arte, en la ciencia, en el pensamiento y en los lugares más comunes. Por ejemplo, en mi comunidad hay un cenote llamado Xjáak’saj óol, no porque atemorizan o amenazan, sino porque se dan fenómenos naturales que no forman parte de lo común en los demás cenotes, ahí se escuchan sonidos especiales o se aparecen aves enormes entre otras expresiones que generan asombro y admiración.

Náaysaj óol, es traducido regularmente como “descuidar, traicionar y distraer” pero tiene que ver con soñar bonito, del término náay que es soñar cosas bonitas, alegres o agradables, entonces el Náaysaj óol es la creación de un fragmento placentero en medio de una situación de riesgo, de hartura o rutina, es también como divertirse. Cuando los niños están aburridos en un espacio de adultos, lo que se recomienda es hacerles un náaysaj óol, cuando alguien hace una obra de arte fuera de su trabajo diario se dice en maya, táan u náaysik u yóol. También es crearle buenos sueños al óol, es planear, es proponer, es proyectar, es describir el futuro porque ya es pasado, es como cuando miramos a las mariposas por millones ir al sur, no adivinamos que van por la lluvia, es el pasado que nos muestra el futuro, es un náaysaj óol, es despertar la sensibilidad, la inteligencia, la creatividad.

Sa’ak’ óol, se traduce convencionalmente o colonialmente como activismo, cuando se le aplica a una persona, se le llama activista, o trabajador. El término es posible que venga de saak’ que se traduce ligeramente como comezón, pero lo que se quiere decir, es inquieto o emprendedor. Quizá venga también de Sáak’, es el nombre de la langosta, es un insecto que no para o descansa desde que amanece, siempre en vuelo y siempre alimentándose. En caso de ser así, Jsa’ak’ óol sería como una persona visionaria, inquieta, emprendedora, activa, de iniciativas tanto a nivel personal como comunitaria. Por ejemplo, es Jsa’ak’ óol la persona que no se conforma con sembrar las semillas básicas como maíz, frijol y calabaza en su milpa, sino siembra una cantidad de semillas en su milpa que pueden llegar a ser hasta sesenta tipos de semillas en una sola milpa, además siembra árboles frutales en su casa, ejerce algún oficio no relacionado directamente con la milpa, participa activamente en la organización de su comunidad y es siempre generoso en acompañar a las personas que necesitan de sus consejos y apoyo en alguna situación de dificultad en su comunidad. Sa’ak’ óol no podemos reducirlo al término actividad, es movimiento, es dinamismo, es visión amplia, es inconformarse con el tedio, con la rutina y con la misma realidad y con el ocio que le hace mucho daño a la juventud abandonada a día de hoy en los brazos de un sistema educativo que no educa, sino acota la creatividad y el sa’ak’ óol. En nuestro territorio hay poblaciones nombradas desde la importancia del agua viva como por ejemplo Sa’ak’ óol ja’ que con torpeza está registrado como Sacola por la colonia que, voluntaria o por incapacidad, ha ridiculizado estos nombres tan significativos. Sa’ak’ óol Ja’, es agua en movimiento permanente, agua creadora, agua activa, agua en desasosiego, agua impactante que excita, que desinhibe, que levanta el ánimo, que calienta. En algunas comunidades mayas se les apoda Sa’ak’ óol Ja’ a las personas con estas características.  

Ma’ak’ óol, es un término que se ha traducido ligeramente como perezoso o haragán, aunque literalmente sería “no ánimo, sin aliento, no ser”. Se aplica a las personas conformistas, triviales, antipáticas y acríticas. Es una noción fuerte, debido a que equivale a no existir, se puede entender como sin existencia, el óol es la existencia, la esencia; entonces un ma’ak’ óol es alguien que no tiene existencia, es un ser no ser, es una negación de lo fundamental, es por eso le da igual si llueve o calienta el sol, si el mar se abre o cae un rayo, si anochece o sale el sol, nada lo hace cambiar de su “prosopopeya existencia”. No es capaz de pensar ni por sí mismo, anda muy lejos del horizonte de vida de su comunidad. Quien pierde su corazón de maíz es un ma’ak’ óol, es un objeto manipulable que parece que siempre espera que le den migajas, pero no es así, no es capaz ni de esperar, ya esperar es mucho para su trivialidad. En las comunidades mayas con vitalidad, un ma’ak’ ool no es visto con buenos ojos, genera preocupación y es motivo de asamblea y discusión familiar o comunitaria para darle vida, toda vez que un joven que no es capaz de conmoverse frente a la realidad, se convierte en un desperdicio, entonces se buscan alternativas para darle vida, para despertar su óol.

Tooj óol: Aunque se traduce como salud física, va mucho más allá de ese sentido limitado, en realidad no se refiere estrictamente al cuerpo físico sino a ese ente que llamamos óol, tooj es literalmente algo sin curvas, derecho, línea recta, es un camino sin accidentes, sin baches, sin columpios, sin fangos; esto es para decir según el pensamiento maya, aquello que está en óptimas condiciones, goza de equilibrio, no tiene ningún desvío; así se entiende la salud en el pensamiento maya, en realidad lo que se enferma es el óol y se expresa en el cuerpo físico, en la carne que es una especie de sábana que viste y protege al óol. Una persona en condiciones de tooj óol, es el que tiene por lo menos tres estados, está saludable físicamente, está saludable moralmente y está saludable socialmente, no se puede considerar con tooj óolal a un ma’ak’ óol. Quien es un tooj óol es un promotor de la salud, de la buena alimentación, pero también es promotor del uts, del ki’, del ma’alob, del tooj, de eso que en castellano decimos moral, es también un promotor del tsikbal, del péektsil, del payalchi’, del k’áatchi’, del k’uben t’aan, del ki’iki’t’aan, del tsolxikin entre otras celebraciones y fiesta de la palabra. Quizá por eso nuestro saludo maya camina en otra dirección del “buenos días, buenas tardes o buenas noches”, nuestro saludo tiene una conexión directa con la salud; decimos bix a wanil, bix a beel porque nos interesa saber siempre el estado humano, espiritual y comunitario de una persona que siempre debe estar como un tooj óol.

Yaj óol: Se traduce como tristeza regularmente, es relativamente aceptable, sin embargo, va más allá de esta ligera traducción. Yaj es un término que se aplica cuando alguna persona tiene una herida en el cuerpo o sobre la piel, así mismo cuando tiene una infección, pero hay otros términos que se usan para referirse al dolor. En este caso, cuando se usa el término yaj y se acompaña con el óol se quiere comunicar que el óol está lastimado en su cuerpo o tiene un problema de contaminación o infección, de ahí que se pueda traducir como extrañar, es común escuchar a una madre decir de un hijo que ha migrado a otro país, táan in yaj óoltik un waal, estoy sufriendo una herida en mi óol, estoy triste, estoy extrañando, me duele mi lastimado óol; todo esto y más se dice cuando hay un yaj óol. Para casos de desamor, de muerte o pérdida de un familiar en la que hay un yaj óol, extrañeza o dolor que no es en el cuerpo de carne sino en el cuerpo del óol que es el verdadero ser o la esencia del ser. 

Ok’om óol: Este pensamiento se refiere a una condición de tristeza permanente, crónica; es como decir, mi ser está en permanente llanto, no deja de llorar. Cuando la vitalidad de una persona está trastocada por un dolor que puede ser la pérdida de un familiar, la pérdida de la cosecha por una contingencia o siniestro como una prolongada sequía, que haya sido consumida por langostas o cuando estaba empezando a espigar y le pega un huracán, entonces se genera un ok’om óol, empieza una tristeza o dolor permanente en el que se pierde el apetito, se pierde la alegría, se pierde la creatividad y muchas veces hasta la esperanza. El ok’om es un término de sentido profundo, no es cualquier tristeza, no es pasajera o efímera, no es leve, es una esencia impactada por una realidad temporal relativamente larga o a veces insuperable. 

Saatal óol: Aunque regularmente se traduce como como loco solamente, en realidad es mucho más que eso, aplica muy bien en una persona que ha sufrido un desmayo por alguna causa como la epilepsia, por algún golpe que ha sufrido que lo ha dejado inerte, o por una caída. Un saatal óol es alguien confundido y desubicado en su vida, en la toma de decisiones, alguien que intencionalmente se hace irresponsable ante situaciones que demandan seriedad, verticalidad y aplomo. También es aplicable de manera metafórica a una persona que usa mucho el humor al conversar y que se burla con sarcasmo de la realidad, principalmente de la actuación de quienes tiene en su entorno. Entonces el término es aplicable en términos de salud, de humor, de arte, de ética y de incertidumbre, reducir la traducción a loco, es desde mi perspectiva un uso limitado, pobre y colonial de la carga que lleva el término. 

Chokoj óol: Es uno de los términos más comunes en el cotidiano vivir de una comunidad maya derivado de su importancia en relación a muchas actividades que realizan las personas durante el día y hasta en la noche. Se traduce como el estado caluroso en el que se encuentra una persona, literalmente es caliente ser, por ejemplo, cuando se despierta un niño no se le permite levantarse inmediatamente para salir de la casa, tiene que sentarse para refrescarse por lo menos unos diez o quince minutos, es un riesgo si sale a ser batido por el viento fresco de la mañana, se puede enfermar porque está con el chokoj óol, es decir está caluroso. Después de cada actividad, incluyendo la sexual, ya sea en la milpa o en la casa, la persona entra en un estado de chokoj óol, si sale frente al viento fresco y le pega puede enfermarse debido a que los dos estados más importantes en la vida son el frío y el calor que son contrarios, si chocan en el cuerpo de la persona van a impactar directamente al óol y generan un desequilibrio, entonces se enferma, por eso es necesario que la persona espere que el chokoj o caliente baje y esté al nivel del tiempo para que realice otra actividad que esté relacionado con lo frío. Es un tema de salud, aunque también se usa metafóricamente para referirse a alguien que habla de algún tema ilógico o una falacia, un despropósito o una utopía.

Síis óol: Se dice de un estado de frescura ambiental, pero va más allá de este sentido común, es también una condición apropiada de una persona para emprender cualquier actividad sin que represente algún riesgo para su salud o más bien para su óol. Por lo general las personas al despertar después de dormir toda la noche están en un estado de chokoj óol, así como cuando llegan de la milpa, terminan de tortear, etc. Entonces es necesario se refresquen o buscar el equilibrio antes de realizar otra actividad en la que sea necesario no estar caluroso o choj óol como por ejemplo bañarse con agua fría llegando de la milpa o tomar agua helada, unaj u síiskuntik u yóol decimos, para que no sea impactado en el violento choque del calor con el frío. Se usa también para hablar de un homosexual, se dice que es un Jsíis óol, es una persona que normalmente tiene frío su óol, como decir pasivo o sin la motivación masculina, no es que sea malo ni despreciable, es solo que su condición es esa, solo es diferente, no es una desventaja no reprochable. Síis óol es un término fundamental en el contexto de la salud, es la contraparte del chokoj óol con quien debe estar en coordinación para que haya equilibrio y buena salud.  

Oksaj óol:El término creer en maya era tan peligroso para la colonia que se encargó de minimizarlo tanto que casi lo desaparece, intentó mayanizar la voz castellana, tan es así que la mayoría de quienes hablan maya a día de hoy usan el término kréex para referirse al verbo creer, pero esto no es maya, es la mayanización de creer. El colonizador quería estar seguro que el maya cree al igual que él en sus dogmas, no podía arriesgar a la libre un tema de tanta relevancia para el control de la mente que funciona más eficazmente que una cadena en las manos o un cadalso para controlar a los indios recién conquistados. La creencia es muy importante, por eso era necesario dejar de creer en lo maya para empezar a creer en los “valores” de la colonia, y como dice Javier Sicilia, “la perversión empieza por el lenguaje, una vez normalizada, entonces la perversión de los actos se asumirá como algo normal, nadie se puede ruborizar ante el horror”. No obstante, la memoria, es insumisa, es rebelde, es de resistencia, nuestros abuelos guardaron los retazos de la palabra, pero con la fuerza de un concepto en su extensión plena, nos heredaron el oksaj óol como lo registra el diccionario Cordemex; muchos de nuestros abuelos a día de hoy, cuando se sienten cuestionados desenvainan la memoria y nos muestran la afilada y relampagueante oksaj óol. Este término se puede traducir literalmente como meter el óol, aceptar como válido lo que está enfrente, compartir en un sentido de igualdad su horizontalidad, lo que no es nuestro hacerlo también nuestro, como dicen en castellano, interiorizarlo pero no como algo artificial sino como un injerto de una planta con otra para que sean una sola vida, de ahí la peligrosidad del término toda vez que lo que se cree es lo que sirve de guía para la vida, es la brújula de un supuesto buen vivir. No se cree cualquier cosa, primero tiene que ser creíble, tiene que ser real ontológicamente por lo menos, y tiene que presentar evidencias, la evangelización tiene un corazón que se llama dogma, solo entra con espada y tortura, pero cuando es retirada la espada, esa fe chorrea junto con la sangre expulsada por nuestro óol maya, por eso a día de hoy muchas comunidades indígenas cargan una imagen católica en procesión, pero el óol de esa imagen, es rostro maya de una madre creadora o un padre creador, por eso Landa hizo los autos de fe, es un hombre cobarde, inseguro, dogmático, no aprendió de la fe cristiana que propone un camino de vida, le pudo más la religión, el poder político y económico, el antievangelio, no quiso arriesgar con el oksaj óol, prefirió escuchar el kréex. A día de hoy el oksaj óol como palabra maya, como pensamiento maya, como corazón maya, goza de buena salud, empieza a salir de las cuevas, debajo de las piedras, de los cenotes, de la selva y del canto de los pájaros como el Xk’ook’. 

K’áat óol: Es un término que se traduce como súplica, aunque es una buena traducción, me parece que el kuuch de la palabra no se agota en el término castellano. Si se traduce por partes, parece perder su fuerza, k’áat es pedir, pero no se pide cualquier cosa, se pide el óol, el ser, la voluntad, de ahí su sentido de súplica. Este pensamiento se aplica cuando entre los mayas se solicita algo de mayor relevancia, algo trascendente, es común solamente dentro del ik’ilt’aan que pronuncia el Jmeen a los Yuumtsil al presentar una ofrenda o realizar una celebración ritual. Lo que se pide no es un favor cualquiera, no es un objeto, sino la voluntad completa de alguien de tal manera que lo que puede dar, no es en sí lo que se pide, sino el ser de él o ella, al otorgar o consentir esa petición, todo lo demás que pueda dar, es de un valor menor, porque él mismo se ha entregado al peticionario que le ha suplicado, que le ha pedido su óol.  

Alab óol: No es muy claro para mí el término alab, quizá es de una raíz perdida o quizá se ha mutilado en el tránsito colonizador. El pensamiento como tal se entiende como esperanza, no es menor cosa, lo que la cultura maya entiende por este término, es la posibilidad de que alguien se sienta acompañado y favorecido por otro ser, o el de esperar algo en quien se percibe una potencia. Aunque es común ver en los niños como nuestros alab óol por toda la actividad colaborativa y de ayuda que generan en la casa; cuando alcancen la mayoría de edad y sean los nuevos horcones del hogar, no se limita la aplicación del término a ellos. Este pensamiento se usa mucho en la relación familiar y de actividad colaborativa que tiene una persona maya con los Yuumtsil, es común escuchar a una familia campesina decir que Yuum Cháak, Yuum iik’ y Yuum K’áax son su alab óolal. Es un término que va perdiendo sonido y camino entre el pueblo maya, derivado a que el pueblo va perdiendo su esperanza como cultura y como nación después de 500 años de conquista y colonización, su alab óol está debilitado, pero a día de hoy intenta recoger sus fragmentos desparramados sobre el polvo caliente, como esperando la primera lluvia de temporada. Yaan u alab óol le alab óol ti’ Yuum Cháako’.

Ts’íib óol: Este pensamiento es de una carga muy pesada, literalmente sería escribir óol. Se traduce regularmente como deseo, pero como es de notar, el ts’íib óol es una imagen poderosa, la actitud de alguien que desea escribir sobre su propio óol, todos somos escritores, todos deseamos; en la medida que vamos deseando, llenamos páginas blancas de nuestra historia futura, aunque suene paradójico; desear, es escribir en nuestro ser, en nuestro ánimo, en nuestra energía, en nuestra emociones, en nuestros sueños, en nuestra voluntad. Lo que se desea no es algo trivial, no es superfluo, no es cursi ni efímero; se desea o se escribe lo trascendente, lo impactante, lo perenne, lo ubicuo, lo poderoso y sobre todo lo comunitario. El ts’íib óol maya solo se da en aquellas expresiones, actos y escuchas, que suman a la vida, escribir en el óol es trazar un camino, es rehabilitar nuestros senderos, es hacer comunidad, es aprender de los animales que dejan sobre la tierra sus pies, su óol, de los pájaros que llaman a Yuum iik’ cada amanecer y anochecer, es ayudar a Yuum Cháak a pintar el arcoíris.  

Ki’imak óol: Es tal vez la expresión más pronunciada, más escuchada y más circulada en las comunidades mayas, aunque se traduce ligeramente como alegría o felicidad, comunica mucho más que eso. Viene del término ki’ que significa sabroso, agradable, placentero, y el sufijo mak no me queda claro si es por mak de tapa o máak de persona, quizá es para referirse a lo que se hace o la condición en la que se encuentra determinado ser. Lo que entendemos los mayas por esta expresión es que alguien con ki’imak óol está en perfecta armonía con la vida, con la naturaleza, con su comunidad y con su propio cuerpo, es cuando decimos que está saludable. No se limita a una acción como reírse o bailar, su ámbito es una forma de vida, es por eso que nuestro saludo en cualquier momento del día en el que nos encontramos de frente con otra persona es preguntarle por su óol, bix a wanil es lo que inmediatamente le decimos, si está en armonía con la vida nos contesta, jach ma’alob  ki’imak in wóol, si está un poco enfermo, con problemas personales o comunitarios entonces dice ma’ jach ma’alobi’, ma’ jach tooj in wóoli’. El ki’mak óol no es solo un estado de ánimo, es el equilibrio, es la paz, es la responsabilidad asumida, es la correcta respuesta a la pregunta, es el cumplimiento de la misión, es la armonía con la casa, con la comunidad y con el entorno, pero principalmente con los Yuumtsilo’ob que crean el ambiente para que el ki’imak óolal sea posible. 

La colonización de la lengua maya consiste en atrapar y sujetar su óol, no busca el conquistador desaparecer sus sonidos, sino busca incautar los significados que tiene, como hacen con los móviles a día de hoy al cambiarle el semiconductor, pierde su identidad a pesar de ser aparentemente el mismo dispositivo. Una lengua maya que consiste en un cuerpo vacío de sí, solo le sirve al poder para promover su turismo, para exhibir con fines comerciales a quienes lo tartajean; a los que reivindicamos el óol de la lengua maya no nos sirve, las academias donde la ofertan por el opresor no son escuelas sino mausoleos. Urge caminar las veredas de Yuum iik’, de Yuum Cháak y de Yuum K’áax para que en medio de esta oscuridad rehabiliten el óol de nuestra lengua maya en donde la justicia, las artes, la política, pero sobre todo la filosofía o pensamiento, más bien, su óol retoñe. Solo así se restablecerá nuestra comunicación con la onomatopéyica palabra de Xk’oo’ok’ y de Yuum Báalam.

Estos son otros términos en los que aparece el óol, K’áaj óol, Jóomsaj óol, Péek óol, Xul óol, Nak óol.

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Junkóots


Máax ku yok’ol
tu tikin ja’il u yich ts’uju’uy,
te’el ku bin u júutul yóok’ol cháaltun
tu’ux ma’ tu jóok’ol u mootse’.


U polokil
u wi’ijil mejen j ma’na’ paalal.


To’ok ti’ob tumen ts’u’util
u ki’ichpamil u na’,
okla’ab ti’ob tumen tuus
u mu’uk’a’anil u k’ab u yuum.


Tu ka’analkabil yicho’ob ku jojopaankil le junkóots ts’íiba’:
“In yuum,
ba’axten mix juntéen ok’olnak a wich,
ma’tech wáa a wi’ijtal beyo’one’
wa tikin u ja’il a wich beey ts’uju’uye’.


Ba’ale’ bix jach xáanchajak u yáalal,
bíin a k’a’as le ken ku’upuk u yiik’ maya t’aan.

Fragmento


¿Quién llora
en la seca lágrima del ts’uju’uy?
Una gota va rodando sobre laja
donde nunca echará raíz.


Es la obesidad
del hambre de un niño sin madre.


La indiferencia le arrebató,
la bondad de una madre,
la mentira le escondió
los muslos de un debilitado padre.


De la cuenca de sus ojos salta un fragmento:
“Yuum,
¿por qué tus ojos nunca lloran?
¿cómo llenas tu hambre?
¿o es que no tienes lágrimas como el ts’uju’uy?


Ojalá no se tarde más esa gota,
como está faltando el viento maya”.

Náay in lu’umil


Ta paten tu yáam u k’ab juntúl xlóobayeen
ku tsolik u k’u’il u paktal beey yúuyume’.
Tu muuk’ u yóol juntúul xiib ta pulaj wenlil ti’e’
ta sakankuuntaj in wíinklil,
beey máax wi’ij ku máan tu yich jump’éel péenkuche’.


Bejla’e’ chéen p’iis u yokol in wenele’
ku t’a’ajtal in wook,
ku meyaaj in k’ab,
ku suut in wóol,
ku jóok’ol tsikbal in piixan.


Yaan máaxe’ sáansamal áak’ab u kíimil
le ken lóocha’ak tumen u k’aan,
ma’ teen yuumil le su’tsilil je’elo’,
in lu’umile’ in náay
mix bik’in bíin in p’at tu k’ab j táanxlil.

El sueño


Me formaste en una joven mano,
como yúuya que empolla su sueño.
En el vigor de un hombre hechizado
amasaste mi cuerpo,
como un hambriento por una tortilla caliente.


Ahora, tan pronto me toma el sueño,
cobran vida mis pies,
trabajan mis manos,
recupero el sentido,
mi alma libera su palabra.


Hay quien muere cada noche
cuando lo arrulla la hamaca,
no soy señor de esa vergüenza,
el sueño es mi territorio,
nunca será usufructo de la pluma del extraño.

J Kolnáal


Ta wiiche’ j maya kolnáal,
ma’ chéen je’el ba’axak u yichaankil ja’abine’,
wa kokojkil yéetel u yiche’
táan u wojik u kúunche’il a naal,
wa loba’an yéetel u le’e’,
ma’ táan u yelel ma’alob a kool,
wa ma’ piim u yiche’,
ma’ táan a najmatik a kool.


U yichaankil ja’abin tu ts’u’ yáaxk’iine’,
ma’ chéen u t’aan u mu’uk’a’anil u yóoli’
u yaayan Yumtsilo’ob ti’ teech j maya kolkaab.


Ta xikine’ j maya kolkaab,
ma’ chéen je’el ba’ax u yok’ol ts’uju’uye’,
wa yaayaj ok’ol ku beetike’,
ts’o’ok u yajtal yáaxk’iin tu yich,
wa láalaj súutuk u yok’ole’,
táan u péeksik Yuum Cháak.


Wa ma’ tóoknakeche’ j maya kolkaab,
t’ab a taajche’,
u yok’ol ts’uju’uy tu ts’u’ yáaxk’iine’,
ma’ chéen u yaayaj óolalil u tiknil u ja’il u yichi’,
u yaayan Yuumtsilo’ob ti’ teech, j maya kolkaab.

Milpero


A tus ojos, campesino maya,
no es banalidad el fruto del ja’abin,
si su fruto es abundante,
retrata tu granero,
si está lúgubre por sus hojas,
tu milpa no se quemará bien,
si es escaso su fruto,
no lograrás tu milpa.


El fruto del ja’abin en tiempo de sequía,
no es solamente la señal de su ánimo,
es la voz de los dioses alertándote.


A tus oídos campesino maya
no es banalidad el llanto del ts’uju’uy,
si hay en él mucho dolor,
la sequía le ha herido los ojos,
si su llanto es alterno,
está preparando la lluvia,
si tú no has quemado tu milpa
debes encender tu antorcha.


El llanto del ts’uju’uy en tiempo sequía,
no es solamente el dolor de su seca lágrima,
es la voz de los dioses alertándote, campesino maya.

Sujuy siip


Ba’ax bíin k kóoyt ti’ teech Yuumtsil
wa ts’o’ok u kiinsa’al u yóol k ixi’imil.


K o’och sa’e’ yéetel glifosato ch’ujukkinta’an,
k o’och iswaaje’ máaskab pak’achtik,
k o’och kaabe’ chuja’an u pu’uch tumen táanxelil mola’ay,
u le’ ja’ase’ petrolizarta’an,
le turix kanáantik ka’ach le ts’ono’oto’
k’e’exo’ob yéetel u dronil kinsajtáambal,
x nuk ya’axche’e’ jo’ok tak u moots
ti’al u pa’ak’al jump’éel máaskab j okol iik’,
aj k’iino’obe’ chéen chak pol ch’oomo’ob
yáax talik xkíim ba’alil.


Ba’ale’ woy yaan a ka’anche’ile’,
u nukuch mu’uk’a’an máaskabil le museo’
ma’ tun tsa’ayal yéetel u k’olopil k ja’abinil,
ts’o’okole’ k sujuy siipe’ yaan u ka’ ch’a’ik u yóol.

Ofrenda a Yuumtsil


¿Qué podemos ofrecerte Yuumtsil
si nuestro maíz es ya sintético?


Nuestro atole está endulzado con glifosato,
nuestro iswaaj es un plástico industrial,
nuestra miel carga el sello de una extraña fundación,
las hojas de plátano están petrolizadas,
las libélulas que guardaban los cenotes
fueron sustituidas por drones de guerra,
la madre ceiba fue raída
por un conquistador metálico de viento,
los “aj k’iin” son auténticos zopilotes de cabeza roja
que procuran la primicia muerta.


Pero nos queda tu altar,
la estructura metálica del museo
se rendirán ante el muslo del ja’abin,
y nuestra ofrenda recuperará su vigor maya.

Maya kaaj


Xik’nal u bin u t’áalal a wook ta lu’umil,
beey u ts’íibtik u k’ajlay a ch’i’ibal.


Sáansamal u máan u yich Yuum K’iin
ti’al u mol u tsikbalil u nojbe’enil a nooli’.


Yáanal u bo’oy xya’axche’ ka ts’apik
u tsolxikin u j chak wíinikil lak’iin.


Yuum Kíimil kaláantik ma’ u la’abal
u juum u k’aayalilo’ob u ik’ilt’aan a chiich.


U xunáanil áak’ab jit’ik u muumum xa’anil
u póopil a jayk’iintik u yi’inajil a t’aan.


Tu ts’u’ u noj k’áaxilo’ob a na’ate’
ti’ ku yets’tal u koolil u yi’inajil a t’aani’.

Pueblo maya


Vuelan tus pies sobre tu tierra,
así escribe la memoria de tu estirpe.


Los ojos del sol caminan cada día
para cosechar la historia de tu abuelo.


Debajo de la ceiba colocas unas sobre otras
las palabras del hombre rojo que nace del oriente.


El guardián de la muerte protege del desgaste
el sonido del canto épico de tu abuela.


El centinela de la noche teje con tiernas palmas
el petate que madura la semilla de tu palabra.


En el centro de la selva alta de tu sabiduría
se asienta la mazorca de tu lengua.

Ik’ilt’aan


Ik’ilt’aane’ ma’ jobon chuun che’i’,
u t’a’ajil u yóol a na’at j Meen,
u k’aayil a wéensik Yuum iik’,
u xuuxubil a táabsik xaman,
u kilim a péeksik nojolil cháak.


Ik’ilt’aane’ ma’ u juum u jéek’el k’abche’i’,
u joma’il u yi’inajil a ts’íib aj its’at,
u páawo’il wooj ka k’eyemkuuntik,
u táabil u kuuch a aa’al t’an,
u chúujil u síisis ja’il a paak’al.


Ik’ilt’aane’ ma’ u yéets’ tusbe’eni’,
u suumil u xanabk’éwelil
a xíimbatik u jolbeel a wook,
u j bobat t’aanil u péektsil u ch’i’ich’iyaankil
u tomojchi’ a xtakaay wíinikil.

Voz de viento


La voz del viento no es un tronco vacío:
es la vitalidad de tu saber j Meen,
es el canto con que traes a Yuum Iik’,
es el silbido con que encantas al norte,
es el trueno con que bajas la lluvia sureña.


La voz del viento no es el derrumbe de una rama:
Es el joma’ de la semilla de tus letras,
es el sabucán de los colores de tu pozole,
es el mecapal de la carga de tu palabra,
es el calabazo del agua fría de tu siembra.


La voz del viento no es un falso eco:
Es la cuerda de tus alpargatas
con que caminas tu camino al andar,
es la palabra profética de la buena noticia,
es el graznido del presagio del xtakaay.

Glosario

  • Aj k’iin: Sacerdote maya
  • Aj Meen: sacerdote o curador maya
  • Iswaaj: Tortilla de maíz verde o tierno
  • Ja’abin: Tipo de árbol que funciona como calendario agrícola
  • Joma’: Tipo de jícara que se usa para ofrendar el pozole
  • Ts’uju’uy: Tordo muy flaco
  • Xtakaay: Pájaro amarillo alertador
  • Yuum: Guardián
  • Yuum Iik’: Guardián del viento
  • Yúuya: Oropéndola

Más sobre Pedro Uc

El ombligo maya, óol, y poemas originales © Pedro Uc ~ Siwar Mayu, Noviembre 2023

Selección © Melissa Birkhofer y Paul Worley


Johny Appleseed, de Joshua Whitehead

Joshua Whitehead (pronombre él) es oji-nêhiyaw (dos espíritus) de la Primera Nación Peguis (Tratado 1). Actualmente es estudiante de doctorado, conferencista y becario Killam en la Universidad de Calgary, donde estudia literaturas y culturas indígenas con un enfoque en género y sexualidad. Su disertación, titulada tentativamente Feral Fatalisms (“Fatalismos salvajes”) es una narrativa híbrida entre teoría, ensayo y no ficción que cuestiona (en clave nêhiyawewin) el papel de lo “indómito” inherente a las formas de ser indígenas. Joshua es el autor de Full-metal Indigiqueer (Talonbooks 2017), que fue preseleccionado para el Premio Voces Indígenas y el Premio de Poesía Stephan G. Stephansson. También es el autor de Jonny Appleseed (Arsenal Pulp Press 2018), novela que fue incluida durante mucho tiempo en el Premio Giller, preseleccionado para el Premio de Voces Indígenas, el Premio Literario del Gobernador General, el Premio de Primera Novela de Amazon Canadá, el Premio del Libro Carol Shields Winnipeg. Jonny Appleseed ganó el Premio Literario Lambda de Ficción Gay, y el Premio de ficción Georges Bugnet. Joshua recientemente publicó Love After the End: Two-Spirit Utopias and Dystopias (Arsenal Pulp Press, 2021). Su obra está publicada en lugares como Prairie Fire, CV2, EVENT, Arc Poetry Magazine, The Fiddlehead, Grain, CNQ, Write y Red Rising Magazine. Actualmente, Joshua está trabajando en un tercer manuscrito titulado Making Love with the Land (“Haciendo el amor con la tierra”) para publicar con Knopf Canada, el cual explora las intersecciones entre indigeneidad, el ser cuir y, sobre todo, la salud mental a través de un lente dos espíritus/nêhiyaw. 

Jonny Appleseed © Joshua Whitehead

Selección y traducción al español © Sophie M. Lavoie

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VIII

Me viene un sueño recurrente en el que estoy en la orilla de un océano. El cielo es oscuro en los bordes pero iluminado por el resplandor de la ciudad a mi espalda. El agua es de un color negroazul rico y cuando las olas pasan sobre mis pies, veo dentro muchas cosas: lodo, hierbas, incluso sangre. La marea se va – hay peces muertos, latas de aluminio y tornillos de metal en el arena mojada que brilla en la luz deslumbrante de la ciudad. Pero, el agua no está quieta, se retira solo para ganar ímpetu. Y la espuma del mar no es una cosa griega preciosa; el espumajo burbujea negro de la suciedad y del petróleo, quemando huecos en la tierra. Cuando las aguas se retiran aún más, veo una ola oscura creciendo en el horizonte. Cada onza de la fuerza del océano está contenida en ella. Y ahora la ciudad entra en pánico; percibo sirenas y apagones y gritos tan estridentes como bombas.

Y allá estoy —un chico moreno, solo y desnudo en el abismo del fin del mundo, las plantas de mis pies quemados en el residuo de una playa furiosa. Las tortugas van zumbando entre mis piernas y se transforman en rocas en la arena, manteniéndose firmes de su propia voluntad. Alrededor de mí escucho la canción de perdición de las orcas, de los lobos y de los osos, el chillido cacofónico de un animal que siente la muerte como la textura de una gasa pegajosa con sangre y piedras. Una multitud de pájaros echan a volar hacia la ola, llevando en sus garras ramitas, hierbas y pequeños roedores. Pasarán por encima de su cresta y fundarán un nuevo hogar, en algún lugar por allá, en el oeste distante. De repente, un pájaro grande, un águila quizás, hunde sus garras en mis clavículas y me lleva hacia el cielo. Pero no me duele, porque hay ranuras en mis huesos, casi ojales, para que estas garras quepan. Soy como un juguete en una máquina de salón de juegos, sujetado por una garra. Y, cada vez que ascendemos, hace más frío, entonces me subo a su espalda y me acurruco en sus plumas.

La ola grande se acerca y ahora el cielo es rojo a causa del sol en silueta, del relampagueo. Granizos, lluvia y vientos nos acribillan la cara, pero seguimos adelante en la tormenta.  La ola es más grande de lo que creíamos. El gran pájaro no va a poder superarla, tendrá que traspasar la cresta de la ola. Los vientos son tan fuertes ahora que me jalan el pelo y, al pájaro, le sacan puñaladas de plumas. Estamos exhaustos y quemados, los dos sangrando en el cielo. Y yo decido, si los dos vamos a sobrevivir, debo proteger al pájaro del impacto de la ola. Entonces me subo más en su espalda y envuelvo su cabeza con mi torso, doblo mis piernas alrededor de su cuello robusto, tiendo mi cuerpo hacia el suyo, y después me acerco y murmuro con leves besos, “está bien, está bien.”

Está bien.

Entonces, con un gran movimiento de sus alas, salimos disparados por la cresta de la ola. El frío del agua me picotea la carne, la presión y la fuerza me rasgan la espalda como si fuera cremallera, y los escombros dentro de la ola nos magullan los cuerpos cansados. Emergemos al otro lado de la ola, los dos hechos un desastre, los dos una visión triste de escalpelamiento volando por el cielo. Nos preparamos a encontrar una tierra prometida del otro lado, Whiskey Jack y la Reina de las Pieles llamándonos a casa, pero en su lugar vemos que el agua no está más tranquila, hay olas a lo lejos hasta que se pierde la vista. Las olas siguen llegando, están aquí para retomar lo que es suyo; a todos nos ha llegado lo debido, tanto el Pájaro de Trueno como Nanabush.

Más sobre Joshua Whitehead

Sitio web del autor> https://www.joshuawhitehead.ca/ 

Sobre la traductora

Sophie M. Lavoie es profesora en la Universidad de New Brunswick – UNB (Canadá). Realiza investigaciones en las áreas de escritura de mujeres y cambio social en Centroamérica y el Caribe. Sus estudios se centran en la mujer en la Nicaragua contemporánea durante la primera era sandinista (1970-1990), pero también está interesada en otros movimientos revolucionarios de la zona, como Cuba y El Salvador y en la escritura de mujeres en América Latina. Su proyecto de investigación actual es sobre el vínculo entre la escritura, el empoderamiento y la acción revolucionaria de las mujeres durante la era sandinista en Nicaragua. Sophie también es miembro asociado de la facultad en el programa de Estudios de Desarrollo Internacional, el programa de Estudios de la Mujer y el Programa de Estudios Cinematográficos en UNB.


Animando Narrativas Cheroqui – Joseph Erb


Por Juan G. Sánchez Martínez

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A principios del siglo XXI, la animación no era la primera opción para los artistas indígenas. En realidad, cuando Joseph ᎧᎾᏘ Erb (Nación Cheroqui) condujo de Oklahoma a Filadelfia para realizar sus estudios de posgrado en Bellas Artes en la Universidad de Pensilvania, quería formarse en escultura. Sin embargo, unos días antes de su llegada, hubo un accidente en uno de los estudios y el programa que le interesaba fue cancelado. Como Erb no sabía exactamente qué hacer, algunos profesores le sugirieron animación. Mientras aprendía este nuevo arte, alguien le preguntó: “¿Por qué no intentas animar historias cheroqui?”. Esto fue a principios de la década de 2000, y esa pregunta abrió una puerta a través de la cual Joseph Erb ha refinado su estética sobre narrativas tradicionales, elevando la animación indígena a otro nivel. “The Beginning They Told / ᏗᏓᎴᏂᏍᎬ ᎤᏂᏃᎮᏓ” (“El comienzo que ellos narraron”) fue la primera animación cheroqui en tsalagi -la lengua cheroqui. Desde esa producción, Joseph Erb ha ampliado el uso de tsalagi en la tecnología, el cine y la educación. Actualmente, Erb enseña Narración Digital y Animación en la Universidad de Missouri.

En “The Beginning They Told / ᏗᏓᎴᏂᏍᎬ ᎤᏂᏃᎮᏓ” (“El comienzo que ellos narraron”), el Abuelo Castor, la Pequeña Escarabajo de Agua, y el Gran Zopilote trabajan más o menos juntos para crear lo que hoy llamamos en los Estados Unidos los Montes Apalaches y las Montañas Rocosas. No es solo el uso de tsalagi y su silabario lo que hace cheroqui a este corto animado, sino la forma en que los mayores-personajes hablan respetuosamente entre sí y se sienten cómodos con sus largos silencios. Además, en estas historias se comparten pequeños fragmentos de una cosmología propia, como la relevancia de los números 4 y 7, o las referencias a lugares específicos donde la comunidad cosecha plantas medicinales. Como explica Erb, no todos los públicos prestan atención a estos detalles, y la animación indígena, por ejemplo, a veces es catalogada como “ficción” o “mito” en los festivales de cine. Sin embargo, Erb prefiere llamar a su arte “narrativas tradicionales”, porque –como sugiere el título de ese primer corto animado– estas historias aún son contadas, vividas y seguidas por algunos miembros de la comunidad. En este sentido, estas animaciones no tratan sobre seres sobrenaturales, sino que son representaciones contemporáneas de historias –con múltiples versiones– que enseñan a caminar “de la manera correcta” (duyuktv, en tsalagi) aquí y ahora.

Cuando le preguntas a Joseph Erb sobre los desafíos de su quehacer, tiene muchas historias. La animación indígena no se trata solo de diseños y estética, sino también de tener las herramientas, los recursos y la tecnología adecuados. Por ejemplo, el software, la aplicación o el programa que se utiliza debe ofrecer el teclado con el silabario e incluir las fuentes adecuadas para representarlo. Esto requiere establecer relaciones con grandes empresas como Google, Apple o Microsoft. Una vez que tienes la tecnología, no se puede olvidar que la fuente del silabario tiene que ser aprobada en algún momento por la comunidad, ya que la versión digital (que vemos en este escrito por ejemplo) es diferente a la fuente de 1820 a la que están acostumbrados las generaciones de los mayores. Ahora, después de todas esas negociaciones –trabajo extra, por cierto– tanto con las empresas de tecnología como con la comunidad, digamos que ha llegado el momento de compartir tu trabajo. Si la voz en off de la animación está en tsalagi, entonces tú esperas que las personas que no hablan tsalagi se involucren con los subtítulos en español o inglés, lo que es una dificultad para ciertas audiencias. En esta encrucijada, el arte de Erb ha encontrado la forma adecuada de representar las narrativas cheroqui entre diversos códigos, canales y audiencias. Como me dijo Erb, los ancianos con los que trabajó en “The Beginning They Told / ᏗᏓᎴᏂᏍᎬ ᎤᏂᏃᎮᏓ” (“El comienzo que ellos narraron”) estaban realmente entusiasmados con la posibilidad de ver al Gran Zopilote representado por primera vez en este nuevo código. “Un par de mayores me motivaron a animarlo”, me dijo Erb riendo.

La primera animación de Joseph Erb con la que me topé fue “Mni Wiconi / Water is Life” (“El agua es vida”), una pieza “artivista” dedicada a los protectores del agua en la nación sioux Standing Rock. El gobernador de esa comunidad, David Archambault II, guía la animación con un mensaje claro en voz en off. Los uniformes negros sobre un horizonte rojo en el que las vallas rasgan el territorio se yuxtaponen a los búfalos rojos y negros que corren libres por las grandes praderas. ¿Cómo puede un artista representar adecuadamente el hecho de que 31 millones de búfalos fueron sacrificados en algún momento de la historia como una estratagema de los colonos? Montañas de calaveras blancas de búfalo llenan la pantalla para que la serpiente/tren –metáfora del progreso y el extractivismo en todo Abiayala– pueda cruzar. En lugar del ritmo de los cascos de los búfalos sobre la tierra, de repente solo podemos escuchar excavadoras. Todos los pueblos y todas las naciones, dirigidos por mujeres, protegerán el agua para las generaciones futuras. NO al oleoducto Dakota Access.

Cuando le pregunté a Joseph Erb sobre su visión para el futuro de la animación y el diseño indígenas, estaba entusiasmado con las posibilidades de indigenizar las “estructuras narrativas” con esos sabores únicos con los que el territorio y la comunidad pueden aderezar la creatividad. “Una estética robusta basada en el territorio” fue el consejo de Erb para los diseñadores más jóvenes. Uno de sus últimos proyectos es Trickster, una aplicación-videojuego para teléfonos en la que el jugador conduce la travesía de un joven que está rescatando palabras en tsalagi dentro de un bosque. Entre obstáculos y efectos visuales (digamos la corteza de un árbol tatuada con diseños precolombinos del estilo Mississippi, o el inframundo modelado con los diseños de las cestería tradicional), cada vez que el jugador toca una palabra, recibe como premio el privilegio de escuchar uno de los hermosos idiomas de los primeros pueblos de las montañas Apalaches, el tsalagi.

Trickster. Una una aplicación-videojuego gratuita creada por Joseph Erb

Más sobre animación Indígena y Joseph Erb

Sobre Juan G. Sánchez Martínez

Creció en Bakatá/Bogotá, en los Andes colombianos. Dedica tanto su escritura creativa como académica a las expresiones culturales y saberes indígenas de Abiayala. Coordina Siwar Mayu, un río de colibríes. Su libro de poesía, Altamar, recibió el Premio Nacional Universidad de Antioquia, Colombia, en 2016. Sus últimos trabajos: Bejuco (Poesía, 2021), Muyurina y el presente profundo (Pakarina/Hawansuyo, 2019); y “Cine, Literatura y Arte Contra el Extractivismo en América Latina”. Dialogo 22.1 (Universidad DePaul, 2019). Actualmente es profesor asociado de Lenguas y Literaturas, y Estudios Indígenas y Nativos Americanos en la Universidad de Carolina del Norte Asheville.


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