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Shannon Webb-Campbell es de ascendencia mi’kmaw y europea. Es miembro de la Primera Nación Flat Bay (Aldea No’kmaq) en Ktaqmkuk/Terranova, Canadá. Entre sus libros se incluyen: Feral Mermaids (próximo a publicarse en Book*hug, 2027), Re: Wild Her (2025), Lunar Tides (2022), I Am a Body of Land (2019) y Still No Word (2015), que recibió el premio Out in Print de Egale Canada. Shannon tiene un doctorado en Literatura Inglesa y Escritura Creativa por la Universidad de Nuevo Brunswick y es editora asociada de la revista Muskrat.
Los poemas seleccionados ofrecen una muestra representativa de la poética de Shannon Webb-Campbell. En ellos, el cuerpo no puede pensarse separado del territorio: ambos son espacios donde se inscriben la memoria, el parentesco y la historia de la nación mi’kmaq. A través de imágenes que entrelazan el paisaje de Ktaqamkuk (Terranova), la espiritualidad y el mundo más-que-humano, la autora oscila entre la contemplación y la denuncia para explorar la identidad, la pertenencia y la resistencia frente al legado persistente del colonialismo.
El siguiente proceso de traducción apuntó a preservar el ritmo, la materialidad del lenguaje y la densidad de las imágenes. Por ejemplo, en “Pink Up Parched Earth”, la traducción procuró respetar el ritmo del poema y la sucesión de imágenes que construyen una relación de reciprocidad entre la voz poética y el territorio: mientras la voz poética moldea la tierra, la tierra también la modela a ella en un intercambio continuo que culmina en los versos «what flows in / must flow out».
En otros casos, se incluyeron notas al pie para contextualizar contextualizar determinados referentes culturales. La intención es que las notas cumplan la función de mediador cultural: le ofrecen al lector hispanohablante la información mínima necesaria para comprender ciertos términos o elementos culturales. En “Letter to Joseph R. Smallwood”, por ejemplo, se agregó una nota que explica el significado de las «status cards» dentro del contexto de la legislación canadiense sobre los pueblos indígenas, ya que su carga política e histórica difícilmente resulte evidente para una persona que no pertenece a esa cultura.
En términos generales, estas decisiones de traducción estuvieron orientadas por una concepción ética de la práctica traductora, en línea con los planteos de Lawrence Venuti (2008). En lugar de atenuar o domesticar aquellos elementos que pudieran resultar ajenos para el lector hispanohablante, la traducción buscó preservar la especificidad de la poética de Shannon Webb-Campbell y de la cosmovisión mi’kmaq que la atraviesa. Esto implicó mantener referentes culturales, topónimos y conceptos estrechamente vinculados con la historia y la identidad mi’kmaq. En este sentido, la traducción se concibió como una forma de mediación intercultural que procura evitar la violencia etnocéntrica derivada de la domesticación y favorecer el encuentro con una voz poética históricamente marginada.
Traducir estos poemas también supuso asumir una responsabilidad ética frente a la memoria que resguardan. Acercar la poesía indígena contemporánea a lectores hispanohablantes implica contribuir a la circulación de voces que durante mucho tiempo fueron silenciadas o relegadas por los relatos oficiales. Desde esta perspectiva, la traducción no solo transmite un texto, sino que también participa en la preservación y la proyección de memorias, saberes y formas de habitar el mundo que desafían las narrativas coloniales dominantes.
DESPERTAR EL ROSA DE LA TIERRA RESECA
delicadezas rústicas modeladas por manos suaves
musgos rugosos se vuelven vasijas abstractas
ecos de tierra rosas y blancos
formaciones biológicas
corteza anegada donde crecen percebes
reestructuran el aliento de la piedra
dominas riscos escarpados
desentierras un bosque cubierto de escarcha
liquen brumoso bajo tus uñas
rocas que descascaran el fondo del océano
una profunda filosofía de wabi-sabi
aguas rasas en las pozas de marea de tus palmas
el agua se precipita sobre la tierra agrietada
vuelves a trazar las mareas en la arcilla
asentando el barro con ritmos inversos
reconoces que la vista área de la naturaleza cuida a las algas
un proceso orgánico emerge
lo que fluye hacia dentro
debe fluir hacia afuera
Este poema se publicó en inglés como “Pink Up Parched Earth”
“Cosmic Woodland Guidance” fue grabado en It’s OK Studios en Toronto sobre la calle Queen West en 2024 para el álbum Pine, una colaboración musical entre el artista canadiense de hip hop Ice Tha One y la rapera Junia-T.
NITAP *
estás hecho de tierra rocosa
corres sin parar a través de las estaciones
juntas fuerzas en el bosque
afilado por el sol
despiertas antes del amanecer
honras cada día
me recuerdas que estoy hecha de viento
salvaje como una baya de perdiz
nacida del bramido de los alces
en nuestras charlas de parentesco
tu voz me llena de isla
un dialecto que me llama de vuelta
* «amigo» en lengua mi’kmaq
CARTA A JOSEPH R. SMALLWOOD
Basada en «Carta a John A. Macdonald» de Marilyn Dumont
Querido Joey: Sigo aquí y mestiza
mi’kmaq después de todos estos años.
tú falleciste hace mucho y, aun así,
la confederación no pudo detener
la incesante violencia colonial
en Terranova.
seguiste adelante sin remordimiento,
diciéndole a Ottawa que no quedan indios rojos:
Nancy April, los matamos a todos.
y sabes, Joey,
después de todas tus declaraciones
y tus reverencias ante los colonos,
seguimos aquí, seguimos existiendo
mi’kmaq a pesar de las tarjetas de estatus robadas **
ninguno sin tierra,
todos Caribú.
** N. de la T.: Las status cards son un documento de identidad emitido por el gobierno canadiense que acreditan el reconocimiento legal de una persona como indígena en virtud de la Indian Act. Esta legislación otorga al Estado canadiense la facultad de determinar quién es reconocido legalmente como indígena y quién no. A lo largo de la historia, muchas personas indígenas perdieron o fueron privadas de este estatus debido a políticas de asimilación y disposiciones discriminatorias de la ley, lo que implicó también la pérdida de derechos y del reconocimiento legal de su identidad.
Este poema se publicó en inglés como “Letter to Joseph R. Smallwood”
Este poema fue publicado como “If I Wasn’t a Fury” en el libro Lunar Tides, Book*hug 2022. Fue grabado en Toronto junto con Rae Spoon como parte del album y la producción teatral colaborativa The Unfamiliar Everything de Stewart Legere(Toronto Theatre Centre in 2027).
ECOLOGÍA DEL SER
en este aire más enrarecido
no hace falta ingerir cristales
nos rodea el bosque boreal
en el colapso del orden natural
dentro de la gran cadena del caos
existimos como intervención
entre la tierra y el cielo
solo para regresar de un viaje
a un lugar de familiarización
olvidamos el poder de la individualidad
la pintura es singular:
despierta experiencias memorables
si encarnas una nueva poética oculta
entre el yo y esta otra cosa
abrimos un claro para encontrar sentido
viajamos hasta los álamos temblones
y encontramos medicinas
recordamos esta hoja
creamos conexiones
experimentamos las estaciones en su punto de quiebre
y reinventamos las células de nuestra piel
Este poema fue publicado como “Ecology of Being” en el libro Lunar Tides, Book*hug 2022. Poema interpretado por Duo Concertante en Ecology of Being, Marquis/Amazon, released March 22, 2022. Duo Concertante interpreta trabajos de Melissa Hui, Dawn Avery, Carmen Braden, Ian Cusson, Randolph Peters, and Bekah Simms, and Shannon Webb-Campbell, inspirados por la emergencia climática. Listen in Spotify. En 2019, Duo Concertante también publicó Ecology of Being, un pequeño corto dirigido por Nicola Hawkins.
Más sobre la traductora
Natasha Besoky es traductora pública en idioma inglés (UNCo) y especialista en traducción literaria (UBA). Se desempeña como traductora independiente y como docente de nivel superior de traducción literaria. Traduce del inglés y del portugués, además de cumplir funciones como editora y correctora para la editorial de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo). Algunas de sus traducciones figuran en la página de Argentina Key Titles, un proyecto que busca promover la publicación de libros argentinos en otros idiomas, en Barbárika y en La Otra Margen, revistas colombianas de literatura traducida. Su trabajo abarca poesía de tradiciones y contextos culturales diversos, desde autores del canon anglófono hasta voces contemporáneas de comunidades minorizadas.
Danilo Vásquez (1960) es un poeta y docente lenca que nació en San Miguel (El Salvador). Recibió una Licenciatura en Literatura de la Universidad de El Salvador. Reside en Santa Rosa de Lima donde enseña lengua y literatura en el Centro Escolar Centroamericana. Entre sus escritos publicados se encuentran: El diablo en Santa Rosa de Lima (1987), Náuseas de Lemas y Dilemas (1988), Adiós a un ideal (1989), Cuentos de Santa Rosa de Lima (1989), Mamá abuela (1990), Cuando la luna llena (1992), Fragmentos de un sueño (1998), Cuba…una sílaba tras otra (1999) y Cuadernos lencas taulepas (2016).
Los poemas de Danilo Vásquez que he decidido traducir provienen de varias fuentes, como los poemarios Cuando la luna llena (1992) y Cuadernos lencas Taulepa (2016). Por esta razón, he decidido darle a esta selección el nombre de “Poemas from Lenca lands [Poemas de tierras lenkas]”. He incluido los poemas en el español original para que les lectores puedan consultar los originales y mis traducciones al inglés. En los poemas, les lectores hallarán una multitud y variedad de temas e ideas, muchos de ellos resonando con una experiencia trans-americana y lenka.
La obra de Danilo Vásquez no ha recibido su merecido reconocimiento de les lectores y escritores, el cual no debe de sorprendernos cuando vemos el estatus marginal que se les ha otorgado a les autores centroamericanes dentro de los espacios literarios y editoriales latinoamericanos, tal como en la Literatura Universal. A pesar de que exista esta realidad, muches escritores indígenas de Centroamérica y Abya Yala han encontrado la manera de difundir sus obras dentro y fuera de Latinoamérica, particularmente por cooperativas de escritura dirigidas por indígenas, gracias a la habilidad del internet de conectar millones de personas a través del tiempo y espacio. En el caso de Danilo, mucha de su obra ya no se encuentra circulando (físicamente), entonces el internet ha sido una herramienta indispensable para circular sus poemas de tierras lenkas. Él ha utilizado las redes sociales y los sitios web como Instagram, Facebook, Scribd y Twitter, entre otros, para compartir su poética con lectores como nosotres.
En la obra de Danilo, les lectores encontrarán las maniobras estéticas que toma por medio de su uso de la lengua española. Como varies intelectuales y artistas indígenas han señalado, aunque escribamos en lenguas coloniales, como el español e inglés, las hemos hechas nuestras, a fin de cuentas, indigenizando dichas lenguas. Al manejar el español, Danilo retrata las tensiones y la belleza actualmente encontradas en tierras lenkas para abogar para y demostrar las contribuciones que escritores lenkas han realizado para el mundo de la literatura. En los poemas que he incluido, las palabras de Danilo representan histórica y culturalmente un El Salvador posbélico, además del legado de la violencia colonial producida en tierras lenkas, las cuales se encuentran divididas por los Estados que hoy día se conocen como El Salvador y Honduras. Los poemas que les lectores leerán están llenos de las cosmovisiones lenkas así como de una preocupación por los desafíos y la solidaridad internacionales y transregionales. Estas ideas culminan en un tapiz de palabras lenkas que buscan crear vínculos a través del espacio y el tiempo con les no lenkas y lenkas por igual.
Por último, me gustaría dedicarle estas traducciones a Berta Cáceres, una activista lenka que fue asesinada en Honduras por haber abogado por la Madre Tierra y la autonomía y los derechos lenkas/indígenas. Su vida se nos fue arrebatada hace una década, el 3 de marzo de 2016. Danilo Vásquez tiene publicado un poema sobre su poder y sacrificio, titulado “A Bertha Cáceres”, en el que recuenta cómo el pueblo lenka sigue luchando en contra de las injusticias materiales perpetuadas por los estados-naciones que ocupan sus tierras (Honduras y El Salvador). En una conversación con Danilo, él me contó lo siguiente sobre ella: “La magia y el amor de una incansable luchadora manifestado en su aguerrida lucha. Berta es el atavismo genealógico de las guerreras Comizahuales” (25 de enero de 2026 vía WhatsApp). Abrazos.
Poema a Bertha Cáceres
3 de marzo de 2016
De Cuadernos lencas taulepa (2016)
Nos duele Honduras
Como la hermana gemela
Que sufre a la par del corazón
Nos duele
Porque llevamos un mar de sangre que nos une
Porque cada espina que nos hiere
Sangran los abuelos
padres
Y hermanos.
Nos rompe el alma
Saber que la pólvora advenediza
Sigue estallando en nuestras montañas
Cobardes
Asesinos
Como se atreven a derramar nuestra sangre
Asesinos
Infinitamente malditos
No les bastó la sangre que tiñó de rojo
Nuestros ríos
Acaso piensan que los hijos del Manawana Lempira
¿No levantarán su lanza?
Nuestras flechas serán envenenadas con dignidad
Con decoro
Para combatir al torvo y tosco invasor
Toda la furia de la confederación
Toda la estrategia y táctica
Se hará sentir en la venganza de nuestra sangre derramada
Nuestros hermanos heroicos caídos
serán vengados uno a uno
La lucha comienza
La combatividad de los gloriosos Lencas se hará sentir
Hasta en los huesos podridos y mugres de las transnacionales.
Christián González Reyes (1997) es académico y escritor. Actualmente está terminando un doctorado en Literatura Comparada en la Universidad de California en Berkeley, donde estudia la literatura y el cine centroamericanos, mesoamericanos y diaspóricos de la posguerra civil. Le interesa el impacto del marxismo en estos archivos culturales. Christián también escribe cuentos en español y está terminando un libro de relatos.
Entre la risa y el verso narrativo, Cliff Taylor registra en su poesía unos personajes inolvidables, iluminados por revelaciones aleatorias, los cuales cruzan cafeterías, andenes, autopistas, revoluciones. En la primera página del fanzine Ponca Lunch Hour Poems (Versos ponca para la hora del almuerzo), Taylor escribe a mano:
Escribí estos poemas en la primavera de 2019, después de que mi novia y yo nos mudáramos a Astoria, Oregon. Algunos poemas los escribí en el trabajo, otros en la cafetería antes del trabajo, otros en Tokio, otros mientras viajaba de regreso. Soy indígena ponca, y por eso muchos de estos poemas tratan sobre mi comunidad, nuestra gente, cómo vemos y experimentamos el mundo. También me gustan los cómics, las películas de terror y todo lo que tenga que ver con el arte: así que esperen encontrar algo de eso aquí también. Me encantaría que algunos de estos poemas se convirtieran en tus amigos en un día o una noche inesperados mientras estás ocupado haciendo lo tuyo o tomando un merecido descanso. Espero que te gusten.
Gracias, Cliff.
Busu
Nos tomó tres meses y un total de dos carros para
cruzar el país y trasladarnos de Nueva Orleans
a Astoria, Oregon, una ciudad donde ninguno de nosotros había
estado antes. Fue grandioso, inolvidable,
y agotador. Nuestro segundo día aquí, mientras yo estaba
fumando en la acera afuera de la cafetería
un tipo grande tatuado se me acercó y me preguntó, sorprendiéndome
como una cagada de pájaro en mi ojo, “Tu nombre no sería
Cliff, ah?” Retrocedí: ¿como
alguien aquí podría conocerme y mucho menos este tipo?
Luego me orienté: lo recordé de la escuela secundaria,
era mi compañero de clase, un punkero y skater,
hace 20 años atrás en Columbus, Nebraska. “¿Ken?”,
le pregunté. “¿Ken?” Era él; era el propietario
de una tienda de fideos con tres sillas,
dos puertas abajo de la cafetería. Sin haber cruzado
caminos en 20 años, él me reconoció. Le señalé
nuestro auto lleno de cosas y le dije que recién nos habíamos movido
aquí, ayer. Dijo, “Bienvenido a Astoria”,
amigable como yo recordaba. “Quizás este es uno de
los más bellos lugares en el país. Me alegra que estén
aquí.” Conversamos y fumamos y yo estaba un poco asombrado,
Aturdido, ido en la naturaleza surreal del misterio
del porqué habíamos venido aquí a Astoria, a este lugar en el que nunca
antes habíamos estado. Mi pasado ancestral me había enviado un mensajero
para darnos la bienvenida a nuestro nuevo capítulo, y darnos
la mano en medio de lo desconocido. Por el
resto del día estuve sin palabras por la magia de
todo esto, un guepardo errante en una maravilla boscosa, un
Indio en su traje tradicional sobre el dulce Marte de Ray Bradbury.
Habíamos aterrizado en el tramo correcto de la tierra;
estábamos tomando nuestro café justo donde debíamos
estar. Milagrosamente, habíamos llegado.
Cliff Senior – Senior Cliff
Ojalá recordara más historias
de mi abuelo (quién no quisiera, supongo).
Mi mamá a menudo comentaba cómo
hablaba él tan silenciosamente que apenas podías
oírlo. Mi hermano menor pasó
más tiempo que yo con él, pues él vivió con el abuelo por un tiempo cuando
salió de la correccional; él tenía muy buenas historias y eran
todas nuevas para mí. Algunas veces, a mi
gasolinera, venían paisanos que yo no conocía,
se enteraban de quién era yo,
y me contaban historias de tiempo atrás
acerca de la casa de mi abuelo;
“Siempre había una gran olla de
sopa hirviendo”, me decían, “Él siempre alimentaba a todos los que
pasaban por ahí.” Me acuerdo de visitarlo en mi camino a Sundance, y pasar
un rato en su habitación
cuando él estaba con oxígeno. El se sentaba
y encendía un cigarrillo,
y me entregaba uno cuando yo se lo pedía.
Estaba a punto de irse; este
era uno de esos cigarrillo del que no puedes
arrepentirte. “Entonces, ¿Qué es lo que te van a
hacer, perforar los pezones?”, me preguntó.
“Si, algo así,” le dije, sonriendo. Me pregunto qué
historia mi abuelo compartiría
si me oyera leer este poema.
Me pregunto qué diría
si pudiera compartir solo
una. ¿Abuelo? Es tu turno.
Trabajador de Reliquias
Hablo con este anciano que ha diagramado,
mapeado, y almacenado en una base de datos cada montículo ceremonial
que existe en América. (*) Es asombroso. Hay formas
de todas las variedades imaginables. Ha sido el
trabajo de su vida. Me entrega la unidad de memoria con
todos los archivos en ella. “Ahora es tuya,” me dice.
“Cuando era joven me dijeron que esta
era mi vocación. Cuando envejecí me
dijeron que sería la vocación de la siguiente persona
saber qué hacer con esto.” Manejo a lo largo
de la costa con mis dos perros, me dirijo hacia
un montículo de pájaro de trueno en Oregon; el ojo
es la cima de una montaña reconocida.
“Supongo que ahora es nuestro turno,” le digo a los perros,
océano visible a través de la ventana abierta.
“Vamos a ver qué tiene que decir este pájaro de trueno.”
~~~
* El poema hace referencia a los montículos ceremoniales que construyeron por siglos los pueblos originarios de Abiayala, sobre todo durante el periodo que los arqueólogos han llamado “Mississippi” –entre 1200 y 400 años antes de nuestro tiempo. (Nota de los traductores).
Señales y jaulas en el Museo de Arte de Seattle
Me acababa de bajar del bus
y mientras caminaba alrededor, me topé con
el Museo de Arte de Seattle y vi que
había una exposición indígena.
Entré de paseo y comencé a subir las
escaleras. De pronto, como un disparo de la nada en el gimnasio, me
golpeó el duelo de los espíritus, y me llevó
al borde de las lágrimas. Mantuve
la calma, continué y entré
a la exposición. Después de unos minutos
adentro, escuché a los espíritus decirme que
cantara una canción para todos los que
estaban encarcelados en este lugar,
ocultos y enredados entre los objetos de la exposición.
Yo era joven, y estaba muy nervioso
para alterar la observación atenta
que estaba aconteciendo. Los espíritus me lo pidieron pero
no fui lo suficientemente fuerte para hacerlo. Vi
los cascabeles vivos de los chamanes,
sus tocados y utensilios, grandes pieles
y vasijas de barro potentemente
animadas. Una parte de mí era un entusiasta de museos,
y la otra parte era un danzante del sol, viendo todo
con ojos de ceremonia. Cuando salí
pensé, algún día escribiré sobre esto.
Vagando sin rumbo por la calle,
pensé, la gente debería saber lo que
los pueblos indígenas experimentan cuando descubren
que sus pertenencias continúan cautivas.
Lo llevamos de regreso a nuestra casa para que se duchara
Esto fue en Standing Rock cuando toda esa mierda
estaba pasando. (**) El tipo nos habla de un montón de cosas
que la mayoría de la gente nunca
creería. Profecía. Una mitología
multidimensional codificada. Lo que le dijeron en la
colina. Su abuela alimentando a los seres pequeños que
llegaban hasta el alféizar de su ventana. Una cueva en los Andes
donde líderes de todo el hemisferio occidental
depositaron objetos para una era futura que está
teniendo lugar ahora mismo; nos habla de los objetos que vio
en la cueva, con los que regresó. Un montón de cosas
increíbles; pero hay espíritus en el carro con nosotros
mientras estamos llevando a este tipo al casino y por eso estoy poniendo
mucha atención a todo lo que dice. El tipo se baja
y la noche es cinematográfica, hiper-
real; todo arde de significado; mañana
vamos a la ceremonia y no alcanzo a imaginar
lo que van a decir los espíritus sobre todo
esto. Salgo del carro y estrecho su
mano, y le doy una copia de mi librito.
“Rezaré para que encuentres las cosas que estás
buscando”, digo. “Nos vemos por ahí, hermano”.
~~~
** La lucha pan-indígena en Standing Rock (territorio Sioux) explotó en el año 2016 cuando el gobernador de Dakota del Norte, con el apoyo del gobierno federal de los Estados Unidos, firmó los permisos para que la compañía DAPL cruzara su oleoducto por los ríos Cannonball y Missouri y otros lugares ceremoniales sioux, sin consulta previa de la comunidad. Personas indígenas de todo el mundo, así como activistas, políticos y artistas aliados se hicieron presentes para defender el agua. Ver el episodio de “Hecho en América”. (Nota de los traductores).
100 años de recuerdos visionarios
Recuerdo que literalmente tambaleé
detrás del mostrador de mi gasolinería
y caí de rodillas después de haber
terminado Cien Años de Soledad
de Gabriel García Márquez. Eran
casi las 4 a.m., mis clientes matutinos
estaban a punto de entrar.
La obra maestra me había asesinado, me había sacudido;
así era cómo la grandeza y fuerza
de la verdadera literatura se sentía. 10
años después todavía me encuentro
pensando en lo que pensé cuando
me levanté y simplemente me quedé
ahí mirando hacia la mística
Nebraska oscura: ahora todo lo que necesito
es escribir un libro indígena como
este, un libro que pueda cambiar el mundo,
y eso no debería ser demasiado difícil, ¿eh?
Es factible, ¿no?
Myron
Ayudé a este anciano, Myron Longsoldier,
con el temazcal por 13 años; (***) desde los 22 hasta
los 35. Salía del trabajo a las 7 a.m., iba a la casa
y dormía por una hora, y luego manejaba
hasta el temazcal e iniciaba el fuego. Aprendí de Myron
lo que era la humildad, una cualidad
del corazón que tenía textura, y era palpable,
tangible. Myron creció hablando lakota,
había ido a prisión, era un ex alcohólico,
un bailador del sol, un líder en la comunidad.
Ya está retirado, necesita oxígeno, ya no puede
dirigir el temazcal. Cuando publico que
voy a ir a Tokio, él comenta que ojalá
use el mejor traje tradicional que tenga
para que “acabe con ellos”, sea lo que sea que eso signifique. Una vez
en el temazcal, mientras él oraba sobre las primeras siete piedras,
vi todas sus oraciones saliendo de él,
como un gran humo en espiral saliendo de su
cara y su frente; energía animada
elevándose. Pienso en él mientras miro los estantes
en una tarde tranquila de jueves, organizando y apilando las latas
para que se vean bien. Pienso:
“He conocido a gente como él. Que nunca
los olvide por favor.”
~~~
*** Escogimos “temazcal” porque es un equivalente al sur de Abiayala del “sweatlodge”. Sin embargo, la traducción literal es “casa del sudor”. Con una arquitectura específica asociada a las trece lunas, las cuatro direcciones y los cuatro elementos, los pueblos originarios del norte hasta el día de hoy se reúnen en la oscuridad de esta casa ceremonial para orar con el vapor de piedra. (Nota de los traductores)
Mi libro del relámpago de Tokio
Me imagino escribiendo un libro sobre
todo lo que pasó en Tokio. Lo
ilustraré con dibujos de la ciudad,
las personas que conocí, los seres que vi, y todas
las imágenes crepitarán y brillarán. Cada
luna llena le crecerá pelo al libro y
te transportará a un único momento
durante el tiempo que lo desees; tú, Liv y la
Madre Selva que vino conmigo; bailando
con alegría para Nipsey; el romance de estar de pie
en un tren mientras tu pareja está al otro
lado del planeta. Abuelos-buena-onda
regalarán el libro en Halloween. Cuando las almas
atrevidas que deambulan por las cuevas emerjan de ellas,
encontrarán el libro misteriosamente en su persona. El libro correrá la voz
de cómo equiparse y prepararse para
participar en un trabajo ceremonial a gran escala
encaminado a la curación de
países, culturas y tiempo; con un
relato detallado de Fukushima, la Segunda Guerra Mundial,
y lo qué pasó con los más o menos 40 de nosotros
durante nuestro ritual. Es un libro de bolsillo,
como El Principito. Funcionará como
el regalo perfecto para subir de nivel entre amigos
que están en transición de ser amantes, aliados o compañeros
Jocelyn Montalban nació en Ontario, Canadá, donde vive actualmente. Sus padres emigraron a Canadá desde la Ciudad de Guatemala en 1997. En 2023, obtuvo la licenciatura en criminología de la Universidad de Lakehead (Ontario, Canadá). Actualmente está estudiando para obtener la maestría en Justicia Social. Su investigación se centra en cuestiones indígenas en Canadá. En su tiempo libre la encuentras viajando o yendo de excursión en las montañas.
Juan Guillermo Sánchez Martínez nació en Bakatá/Bogotá, en los Andes colombianos. Coordina la antología y exhibición multilingüe en línea Siwar Mayu, un río de colibríes. Ha publicado los libros de poesía: Uranio (2023), Bejuco (2021), Salvia (2014), Río (2010), y Altamar, este último galardonado en 2016 con el Premio Nacional Universidad de Antioquia (Colombia). En 2019, co-editó junto con Fredy Roncalla el volumen Muyurina y el presente profundo (Pakarina/Hawansuyo). Actualmente coedita junto con Gloria E. Chacón y Lauren Beck el volumen Abiayalan Pluriverses. Bridging Indigenous Studies and Hispanic Studies (Amherst College, 2023). Es profesor asociado del Departamento de Estudios Indígenas de la Universidad de Lakehead (Thunder Bay, Canadá).
Piam se denominan las contadas que se pasan de generación en generación y que revelan episodios significativos de la trayectoria de la comunidad y del pueblo Mapuche. Muchos de los piam se sitúan en el tiempo histórico de la persecución y el genocidio que sufrieron las familias mapuche durante la mal llamada “Conquista del desierto” perpetrada por el Estado argentino, entre los años 1878 y 1885. Los piam son parte de una contra-historia y una contra-memoria respecto de la historia oficial sobre esa invasión y colonización del Puelmapu, tierra del este en el Wallmapu, territorio ancestral mapuche en la hoy denominada Patagonia argentina.
Si bien hay estudios académicos y documentados que confirman el terrorismo de Estado, estas historias orales están grabadas, o van de generación en generación y reconstruyen ese período. Aquí ofrecemos uno de esos piam que estamos transcribiendo para la memoria y contra la desmemoria. Como lo oímos y nos lo cuentan, nosotros lo creemos, no necesitamos constatarlo porque sabemos que fue así y está en la memoria colectiva de nuestra gente.
Aunque parezcan historias de un pasado remoto están presentes en las generaciones de hoy. Y se reviven en cada juntada, porque los signos de esa historia son parte de una violencia simbólica y efectiva que renueva todos los días la conquista. Por ejemplo, en la escuela primaria rural de Villa Llanquin hay un cráneo humano expuesto en una vitrina que hasta hace poco tenía además un cartel que decía “cabeza de un indio”. Por ejemplo, el ministro de guerra del Estado argentino, Julio Roca, que lideró esa invasión al Wallmapu, sigue siendo reivindicado por parte de la sociedad argentina: un lago, una ciudad de la Patagonia, una línea de trenes, muchísimas calles y parques llevan su nombre. Además hay varias estatuas ecuestres de Roca uniformado en todo el país, una de ellas en el centro cívico de la ciudad de Furilofche, siendo emblema del poder que se ejerce hoy contra el pueblo nación Mapuche en su propio territorio.
El Piam que cuenta Cornelio Puelman se lo contó su abuelo. Su abuelo perteneció a la generación que vio el comienzo del fin de ese mundo ancestral, todavía libre y autónomo. Puelman pertenece a la generación de abuelos y abuelas, chachay ka pu papay, que partieron de este mundo alrededor de los años 2011. Las hijas e hijos, sobrinos y sobrinas de la generación de Puelman son padres y abuelos, madres y abuelas de las generaciones que están hoy revitalizando lingüísticamente el territorio y la memoria, y volviendo a hablar el mapuzungun, idioma que sufrió también una política de silenciamientos y prohibiciones durante gran parte de la historia argentina.
El relato que nos cuenta Cornelio Puelman no es una historia aislada. Historias como estas se han escuchado en muchos otros lugares, como entre los Rankülche en la Provincia de Buenos Aires, o en las zonas Pewenches y en otra regiones del Wallmapu, donde la gente testimoniaba los mismos episodios.
Estos relatos se cuentan en mapuzungun con una partícula gramatical que es “em” o “yem”, que generalmente se utiliza para contar algo que es antiguo o que ya no está, pero también lleva una connotación de tristeza y nostalgia por el mundo que se ha ido. Es parte de la filosofía mapuche hablar de los kuifike che yem, porque el pensamiento mapuche siempre se está preguntando hacia atrás qué hubieran hecho los antiguos en la situación del presente. Es una manera también de que sigan hablando, de que ese mundo vuelva y el círculo se cierre. Por esa razón rescatar estos piam es importante.
PUELMAN CORNELIO ÑI NGÜTRAN (Versión en español abajo)
Feychi zungu ta mülele faw mu, fey mu ta müley ta tufa zungu. Fechi zugu ta mülele, inche ta laku zuam ta ngülam ta tufi. Ngey mapu em ta tufa mo, inchiñ ta kupay ta winka chew weshake kuzaw ta kupay. Müley ta kulliñ. Inche ta mülen…, inche ta ngen mapu, fey entuy taiñ paisano em. Inche ta nielay ta fey paisano em. Inche ta feychi zungu, ta niey ta tio em. Kupaygün kupay winga inche nga entunge mapu pi em, entunge mapu.
Fey miawngey mapu em, pia em, winka. Tüfa mari kiñe tripantu nien, mari küla tripantu, miawunge mapuzuam. Entuy mapun tiewtüfa kangelu mapu tati.
Consejalu ka winka entungeiñ mapu em. Ka winka mapuche tiew mülele, küme rüpü tüfaw pülle, inche feychi kampu, inche ta rangi pingey mu, tüfaw mu ta entungen, piam . Fey mo ta inche ta em.
Amuen tüfy ta tüfachi tüken ta tüfy, ta tüfachi mapu, fewla tañi mapu nien. Tükulen fewla ngülam müten kampu ta tafy, anay. Femgechi ta conseja ñi ta che, fey ta consejo feyta küme amuy ka. Consejaniele che inchiñ taiñ paisano em. Kiñe ta ka pülle amuy ka anüy ta kay müley pu che. Fey mu ta inchiñ ta winka ta kiñer, pim, pülle ta winka. Kom fey mincheawchi amuley, fey mu ta winka awüwün ta kelluy ta tüfey.
Así es.. unos con otros los winka no se tratan de joder. El paisano trata de joder al que está bien, trata de joderlo. El winka no, el winka se ayudan unos con otros, al jodido lo ayuda, por eso levanta, y nosotros no.
Felelay pues… felelay, felelay.
Inchiñ müley ta tüfey. Ilkungey feyta müley ta che ta tüfey. Feychi wule ta trawayu kom ta kiñelzungu pülle kom fey pülle. No, trawayu inche kupalan, inche amulan, well weza zomo, tiew weza ka mo ngelay ko ka tiew nielu lelfun mew. Fey mu ta tripalay fey. Kiñelzungu ta pilen, fey kiñelzungu, ¡ta müley fey! –¿Amuay pülle? –¿Amuayu? –¡Amuaiñ!
Fütra kuifi ta müley pichi paw llazkünun ta tüfi. Fey mu ta tripalay ti pu che. Inchiñ taiñ mapuche ngeiñ ta tüfa. Kom ta feychi kiñelzungun ta nielay. Kiñe ta kay zungunge kangentuy ta ka zungu ka rakizuam müley. Fey mu ta inchiñ küme kuzawlaiñ. Küme kuzawlaiñ.
[…] Antiguamente estaban todos unidos, todos unido. ¿No ve? Hoy estábamos conversando cuando yo tuve conocimiento tendría unos 10 años, 11.
Pütuiñ may, ngolliiñ, zunguiñ. Peleao, peleao may tati peleolaiñ tati. Küme nguntrankaygün, tayültuku faw, tayültuygün, ngollygün, ulkantuygün, paylanaygün, pero weza zungulay. Fewla, kiñentuku pichikeche, pichikeche wüneltun me quieren pelear. Fey winkangefuy ta tüfey. Eso ha sido antes así.
Kuifikeche müley inche ñi fütra laku em nomen nga cruzafiy, rumen nga trentrenün zafiy, pi. Chew wefürpun pun gelle fulle, epu gelle fulle. Tripay nga lewfun mo nga amuaygün kiñe ngillañ engu. Kintuy nga chew müley rume nentuy sale fey mu tüfay müley pi, fey mu akufuy ñi puwükey.
Inche nga pikey ñi fütra laku em. Puwi nga winka nga inawlfiy katan ñi kawell pi, mollfunkawell mu nga bebiiñ. Müley nga la kulliñtufuy iloentufiy fey ñi fütra laku em zomo nga kütrangeiñ, fütra nga kütrangeiñ laku em tañi kushe laku em. Femgechi nga rupay pikey fütrakeche. Fewla nga ngtrumka mu ngelelle nge che koilaniefige “inche pelafi koila tati”, pingen tati. Así fuy.
Yo digo así fu. Son mentiras, dicen, yo no lo he visto. Pero uno que ha conversado está como un libro abierto, mi hijo. Clarooo… eso contaban los antiguos, que sufrían tanto, comían caballo muerto, punzaban su caballo. Si iban diez personas, diez kawell punzan, y si no, no alcanza la sangre. Mollfüñ kawell para matar el hambre. Si estaban sin comer, ellos, van dos, tres días, si no matan ningún bicho tienen que punzar el caballo. Punzan al lado de la vena. Si lo punzan del guargüero por lo menos cuatro litros de sangre sale. Ahí van tomando en jarro, sal y sangre, sal y sangre.
Pasaban tanto hambre porque tenían que andar disparando. Disparaban cuando vino este… ¿Cómo es que se llamaba el que vino a acaparar el país acá? ¿Los españoles? ¿Colón…? ¿Cristóbal Colón no es? …No, Roca, cuando vino ese.
Ka müna weshaley winka.
Una vuelta creo que kuifikeche piam müleygün, müley ta wütan, wütan ta müley. Amuaiñ fey mu winka nga müley fey mu, inche nga lay nga ñi pu che, pi. Nga kasike amuaiñ nga ñi kasike kechu mari …kechu pataka …kechu waranka wentru, piafi em. Kechu waranka wentru, piam,langümeymu, piam.
Tranawüftuy nagtuy, nagüntun, nagentual. ¿Chumafungechi? Trafyeymu lanza mu trawil mu. ¿Chumafuy? Traka mu müley tralkatuy. Kechu waranka piam lay.
Cinco mil personas le mataron al cacique. Murieron. Dicen que le dijeron un wütan, wütan, antes de ir hubo un wütan. Y wütan es cuando le late un brazo o le late donde quiera, y le va ir mal, no, no vaya. No, voy ir nomas. Voy a atropellar a los winka, decía. ¿Que van a hacer con los Remington de los winka? Los agarraron en fila, así los mataron. Caían como pajaritos. ¿Y las lanzas y las trawilche, qué van a hacer los paisanos? Cinco mil mataron, dicen, volvió con mil. Seis mil personas, creo que atropellaron. ¿Qué va a hacer con el winka?
Wütan mu piam mu. Müley ta müley ta zugun wentru zomo fey zugunge. ¿Chumngechi amuan ta tüfa? ¿Küme amuan ka weza amuan? Weza amuaiñ, pita, weza wütan. Weza amuaiñ. No, amuan müten. La wütantufe le había dicho, la adivina ya le ha dicho que le va a ir mal. ¿Y usted cómo sabe?, dice el lonko. Venían por él. Si yo tengo un wütan, zugun wütan, zungulu wütan ¿küpaley winka? Küpaley. Wütan ta tüfy, küpay nga tiew. ¿Chew küpaley winka? ¿Küpay winka? Küpaley ta winka ta tüfa.
¿Mirador pürayaiñ? May, püray mirador. Püraaiñ mirador piam. Resultó ser un mirador, para el sur. Püray nga, piaeymu. Küpaley winka püralu winka tüfa mu imulüy kümey kura kay lamngümaiñ winka.
Küpay, piam mu. Küpaley, piam mu. Küpaley, piam mu, pu winka. Küpaley winka. Itrokom kelü rangiñ, kelü rangiñ. Tiew faw küpaley tati. Püraley ñi kiñelke pu che, los matan. Kansau pi ta winka, müna kansau. Katripel, katripeliel lanza mu, winka piwke lanza mu. Püraiñ. Rupay winka. Rupalu winka, si disparalew kawellun wiñotuy. Volvieron para atrás otra vez, en el mirador.
Antiguamente, eh, cuando andaban disparando de la expedición, subieron para el cerro y dice que si llegan a subir vamos a hacer rodar una piedra desde allá arriba. Van a pasar, llevando caballos, gente, y cuántos. Püraley winka, püraley antü. Pülle nga ta antü ta purraygün lamgümfiy.
Si llega la hora suben. Todos no van morir, algunos dos, tres pueden subir allá, los matan a esa gente, van a salir disparando. Püra antüley che. Chumgechi nge montuy. Montuy. Feychi zapiley.
LA NARRACIÓN DE CORNELIO PUELMAN
Si tuviéramos que hablar de este asunto que se trata acá. Si tuviéramos que hablar de este tema, este consejo me daba mi abuelo a mí. Éramos dueños de esta tierra antes, pero donde llegó el winka trajo malos trabajos. Antes había animales. Y estando acá…, y siendo de esta tierra, ellos se la sacaron a los antiguos paisanos. Esas cosas no pasaban entre nosotros, los mapuche. Esto me contó mi finadito tío. Ellos llegaron, los winka, siendo nosotros de acá nos sacaron la tierra –dicen– así nos quitaron el territorio.
Ellos trataban de conseguir tierra, los winka, decían los antiguos. Yo tenía once años, tenía trece, ellos andaban con la intención de hacerse con tierras. Nos sacaron nuestros derechos de aquella tierra y de otras tierras también.
El winka tenía consejo de sacarnos la antigua gran tierra. También el winka, a aquellos mapuche que habían estado en ese buen camino que hay acá, ese campo del medio que le dicen, ahí también se lo sacaron, dicen. Entonces me acuerdo de esos recuerdos tristes.
Cuando recién llegué a esta tierra que estoy ahora, sembré esto. Ahora tengo esta tierra. Este consejo del campo nomás tengo: sembrar, amigo. De esta manera se aconsejaba a la gente, así va a seguir estando bien con este consejo. Los antiguos paisanos de esa manera nos aconsejaban a nosotros. Unos y otros fueron y se asentaron cerca y ahí estaba toda la gente. Entonces nosotros y los winka empezamos a estar juntos, cerca de los winka, se dice. Todos ellos iban uno encima del otro, entonces si un winka está perjudicado por sí mismo o por otros, se ayudan, eso hacen.
Así es… unos con otros los winka no se tratan de joder. El paisano trata de joder al que está bien, trata de joderlo. El winka no, los winka se ayudan unos con otros, al jodido lo ayudan, por eso levanta, y nosotros no. No está bien eso pues… No está bien, no está nada bien.
Nosotros vivimos así. Hay gente que se enoja, gente que es así. Si alguien dice:
–“Mañana nos juntamos a tratar todos juntos el mismo asunto unidos unos con otros”.
–“No, a encontrarnos yo no voy a llegar, yo no voy a ir, …de repente está mal mi mujer, el que tiene el campo allá sigue mal, no tiene agua”.
Por eso no sale el asunto. Yo quisiera que saquemos el asunto entre todos juntos unidos. Si alguien dice –“¿Vamos allá?”. Todos, digan: –“¡Vamos!, ¡Vayamos!”.
Más antiguamente estaban un poco atrás de apesadumbrarse por estas cosas. Ahora no sale esta gente. Nosotros somos mapuche acá. Un asunto que hagamos todos juntos unidos no tenemos. Cuando hay un asunto ya no es como antes ese asunto, ahora es distinta la cosa, es otro pensamiento. Entonces nosotros no hacemos buen trabajo, no trabajamos bien.
Los antiguos. Los mayores, la gente antes, primos, tíos, se ayudaban, nos ayudábamos mutuamente. Los hijos, las hijas, mi tío, andaban todos juntos como si fueran uno, dicen. Completamente todos, es así eso.
Sí, por eso. Porque antes, yo tenía cuarenta años, y todavía el finado de mi padre nos mandaba como a criaturas. “¡Haga esto!”, decía, y yo lo hacía. No era mi padre, era mi tío. Y ahora un hijo tiene quince años, ¿qué hace? Si quiere hace, si quiere no hace nada. ¿Y así cuándo van a seguir las cosas bien, mi amigo? Es por eso que la cosa anda mal.
[…] Antiguamente estaban todos unidos, todos unidos. ¿No ve? Lo que decíamos recién, cuando yo tuve conocimiento que tendría 10 años, 11 años. Antes tomábamos, sí, nos emborrachábamos, hablábamos. Pelear, pelarnos no, no nos peleábamos. Se conversaba bien, acá se sacaba el tayül, se hacía tayül, se tomaba juntos, nos tirábamos a romancear, a descansar.1 Pero no había problemas. Ahora los chicos toman tragos y lo primero que quieren hacer es pelear. Eso es de los winka. Así ha sido antes.
1 El tayül es un canto ceremonial y sagrado, cada elemento de la naturaleza tiene un canto sagrado, el lago, el río, la lluvia; las personas también tienen un tayül. Las romanceadas son cantos espontáneos que van relatando o narrando situaciones cotidianas y se cantan como una manera de compartir y divertirse. A veces se hacen contrapuntos entre romanceadores. Hay muchísimas clases de cantos que se romancean para situaciones muy diversas.
[Puelman cuenta ahora cómo fue la ocupación violenta del territorio y el acecho y persecución de las familias durante la invasión del Wallmapu. Va a narrar también historias que ha escuchado de sus abuelos.]
A mi gran abuelo lo cruzó al otro lado del río, con lo justo lo alcanzó a curar, dicen los antiguos. Aunque era de noche, por más que fueran dos, pasaron al otro lado.2 Salieron del río, se fueron el cuñado y él juntos. Buscaron salir en cualquier parte, entonces es por acá, dijeron; por eso llegaron hasta allá.
2 Para la visión mapuche los ríos no deben cruzarse de noche. La situación de persecución que se describe es tan desesperante que los obliga a transgredir esa norma.
Así contó mi finado abuelo. Después llegó allá el winka. Cuando estaban siendo perseguidos, punzaron al caballo, contaron. Encontraban animales muertos y se comían la carne, mi abuelo y su mujer estas cosas sufrían. Muchos tormentos pasaron mi finado abuelo y mi finada abuela paterna. De esa manera pasaron, cuentan los mayores. Así me contaron que pasaron los mayores. Ahora aunque yo lo cuente, la gente dice que estoy mintiendo: “Yo no lo vi, es mentira”, me dicen. Pero así fue.
Yo lo cuento y me dicen, “Son mentiras, yo no lo he visto”. Pero uno que ha conversado es como un libro abierto, mi hijo. Eso contaban los antiguos, que sufrían tanto, comían caballo muerto, punzaban su caballo. Si iban diez personas, diez caballos punzaban, si no, no alcanzaba la sangre. Tomaban sangre de caballo para matar el hambre. Si estaban sin comer ya dos, tres días, y no mataban ningún bicho, tenían que punzar el caballo. Se punza del lado de la vena. Si lo punzan del guargüero, por lo menos cuatro litros de sangre salen. Ahí van tomando en jarro: sal y sangre, sal y sangre.
Pasaban tanto hambre porque tenían que andar disparando. Tenían que salir escapando cuando vino … ¿cómo es que se llamaba el que vino a acaparar el país mapuche acá? ¿Los españoles? ¿Colón… Cristóbal Colón era? … No, Roca. Sí…, muy malo era el winka.
Una vuelta creo que los mayores, dicen, que tuvieron un presentimiento, hubo un wütan, cuando late alguna parte del músculo.3
3 El wütan es el latido de un músculo que se interpreta como un pálpito, una señal. Tener un latido en el lado izquierdo del cuerpo vale de mal presagio.
“Vamos a ir entonces porque están los winka, que mataron a mi gente”, dijo el lonko.
“Vamos a ir”, dijo el cacique, “con 50… 500… 5000 hombres”, dijo el gran lonko.
5000 hombres dicen que le mataron.
Uno tras otro los tiraban en fila, los bajaban y los tiraban abajo, cuesta abajo. ¿Qué íbamos a hacer nosotros? Les salieron al encuentro con lanzas y trawil.4 ¿Qué iban a hacer? Los winka tenían armas y disparaban. 5000 dicen que murieron. Cinco mil personas le mataron al lonko, se dice.
4 El trawil es una boleadora con una sola piedra con una ranura en el medio donde se ata un tendón de ñandú o choyke.
Dicen que le dijeron un pálpito, que tuvo un wütan antes de ir. Y el wütan es cuando le late un brazo o le late donde quiera, y anuncia que le va a ir mal, que no vaya.
“No…, voy a ir nomás”, dicen que dijo el lonko. “Voy a atropellar a los winka”, decía.
¿Pero qué iban a hacer contra los Remington de los winka? Los agarraron en fila, así los mataron. Caían como pajaritos. ¿Y con lanzas y trawilche qué iban a hacer los paisanos? Cinco mil mataron, dicen. Volvió con mil. Seis mil personas, creo que atropellaron. ¿Qué podían a hacer contra el winka?
Un presentimiento dicen que tuvo. Esas novedades trajo entre los hombres y las mujeres, ese asunto se habló. –“¿Qué hacemos con esto? ¿Nos va a ir bien o nos va a ir mal?”. –“Nos va a ir mal –le dicen. Es un mal presentimiento. Nos va a ir mal”. –“No, voy a ir igual”, dijo. La wütantufe le había dicho, la que interpretó la señal, ya le había dicho que le iba a ir mal. –“¿Y usted cómo sabe?”, dicen que dijo el lonko. Que venían por él, le dijo. –“Si yo tengo un presentimiento, ¿el presentimiento que tengo, lo que habla el latido es que está viniendo el winka?”. –“Sí, está viniendo. Este presentimiento es que allá está llegando”. –“¿Dónde está llegando? ¿Está llegando?”. –“Sí, acá está llegando”, le dijo.
[En otra persecución que sufrieron las familias Mapuche en la estepa cuentan que dijeron] –“¿Vamos a subir al mirador?”
–“Sí, subamos al mirador”. –“¡Vamos a subir!”, dicen que dijeron.
Resultó ser un mirador, para el sur.
–“¡Suban!”, dijeron. “Cuando estén llegando y estén subiendo los winka vamos a hacer rodar una buena piedra, así vamos a matar a los winka.”
[Canta:]“Vienen, dicen que decían. /Están llegando, dicen./ Están llegando los winka, iban diciendo. /Viene el Winka”.
La mitad todos completamente rojos. ¡Por allá vienen! Subieron. A alguna gente, a los que suban, los matan. Dicen que estaban cansados los winka, muy cansados. Con las lanzas les tiraron al cuello, y al corazón. A los winka que subieron les pasó esto. Cuando los winka pasaron, tuvieron que salir corriendo, cabalgando se regresaron. Volvieron para atrás otra vez, en el mirador.
Antiguamente cuando andaban huyendo de la expedición, subieron para el cerro. Y si llegan a subir vamos a hacer rodar una buena piedra desde allá arriba, dicen que dijeron. Van a pasar llevando caballos, gente, de todo. Y si sube el winka, le llega su hora. Si llega el día en que suben, los matan.
Si al llegar al mirador suben, todos no van morir, algunos, los que suban. Dos, tres, puede ser que lleguen a subir allá, a esos los matan, a esa gente la matan, les van disparando. En esa hora fue así como se salvó la gente mapuche. Así se liberaron. De esa manera se cuidaron.
MÁS SOBRE EL NARRADOR Y LOS COMPILADORES
Cornelio Puelman es hermano de Teodora Puelman. Su madre fue machi, es decir médica tradicional mapuche. Vivió en la zona de Fütra waw, fütra lelfun mew, en zona rural situada en la estepa, en las cercanías de Comayo, Puelmapu, hoy Provincia de Río Negro, en la llamada Patagonia Argentina. Pertenece a la generación de los abuelos y abuelas que partieron en la década de los 2000. Muchos de sus sobrinos nietos y sus descendientes siguen viviendo en esa zona que se conoce como Línea Sur; están autoafirmándose en su identidad mapuche después de años de políticas de avergonzamiento, y recuperando asimismo el mapuzungun.
Sandro Rivas Pichicura nació en Furilofche, Nawel wapi lafken mapu mew, en Puelmapu, conocida en español como Bariloche, en la Provincia de Río Negro, en la Patagonia Argentina. Su papá nació en Fütra ruiñ, Cabestro quemado; su mamá, en Pilawe, ambos parajes situados en la zona rural de la gran estepa de la llamada Línea Sur. Integró distintas organizaciones mapuche y es activista por la revitalización del mapuzugun. Enseña mapuzungun en la Escuela Secundaria y trabaja en diferentes espacios de revitalización lingüística. Ha trabajado como comunicador radial y participado en diversas actividades culturales, entre ellas formó parte del equipo que realizó los microdocumentales Mapuzungun. El habla de la Tierra.
Violeta Percia nació en Buenos Aires, vive actualmente en Nawel wapi lafken mapu mew. Es poeta, realizadora audiovisual e investigadora. Trabaja como profesora en la Carrera de Letras y en la Maestría de Literaturas Extranjeras y Literaturas Comparadas en la Universidad de Buenas Aires. Estudió cine en la Maestría de Cine Alternativo de la EICTV, en Cuba. Tradujo y prologó Soy una maldita salvaje, de la escritora innu An Antane Kapesh (2023); Ideorrealidades. Poemas y papeles dispersos de la obra futura de Saint-Pol-Roux (2013); y El narcisismo del arte contemporáneo de A. Troyas y V. Arrault (2020). Publicó en poesía los libros Clínica enferma (Buenos Aires, 2003) y Poesía del Tanti Rao (México DF, 2019); y la novela Como nubes (Córdoba, 2021).
“Los personajes amorosamente dibujados por Leanne Betasamosake Simpson trabajan duro para preservar su inocencia en un mundo donde la ironía y el cinismo serían más fáciles. Pasan mucho tiempo viajando: en tierra, en el agua, a través del espacio y el tiempo, en automóviles, camiones, barcos pesqueros, canoas y en su propia mente; en bares, bosques, reservas, anillos de curling, cocinas, lagos y autopistas. Estos viajes exquisitamente representados se convierten en símbolos de nuestro deseo de comprender y nunca dejar de aprender, sin importar el costo. Hay angustia aquí, pero también momentos de gracia fugaz y un humor seco que promete mantenernos a salvo”.
–Úrsula Pflug
indinawemaaganidog / todas mis relaciones
estoy de pie en el muelle de cap saint louis divagando, cuando un tipo que nunca he visto aparece. debo decirles que no es mi costumbre hablar con gente si no es absolutamente necesario, lo que es un poco moralista y probablemente me hace daño y sí, pierdo muchas posibilidades, pero al mismo tiempo la gente tramposa de vez en cuando logra penetrar mi perímetro aural. todo termina bien al final. a veces.
entonces etienne llega y me dice hola en francés y obviamente él sabe que yo no tendría que estar allí entonces yo desconfío de sus motivos. le digo que quiero ver la colonia de focas aunque eso no es lo que quiero ni es lo que estoy buscando. me dice inmediatamente que me lleva. le pregunto cuánto costaría. me dice que gratis.
bueno.
nada en la vida es gratis. las mejores cosas de la vida son gratis. nadie te da nada sin pedir algo a cambio.
bajamos al muelle y me extiende la mano para que baje a la cubierta del barco. claro, le digo que no porque necesitamos aclarar las cosas de una vez y esta es una de las cosas y desciendo por mí misma sobre una torre de contenedores de plástico rotos.
pone en marcha el motor y estoy en la parte trasera con el equipo de pesca entonces no podemos hablar. hay sol y hay viento y está perfecto y mientras nos alejamos de la costa yo pienso en dexter (el programa de tele) y en todos los escenarios posibles.
interrumpe mis pensamientos, ofreciéndome un té frío coors light y lo tomo sin pensarlo aunque son solamente las diez y media de la mañana y coors light siempre es desagradable. de repente estamos en el atlántico, a una milla de la costa.
pasamos al lado de un kayakista y la canción kumbaya me suena en la cabeza y me levanto y lo saludo de la mano como una persona contenta para que se acuerde de mí cuando la policía lo cuestione luego.
faltan pocos minutos para llegar a las focas que están congregadas en un banco de arena para poder cazar los peces que se mueven en el río con las grandes mareas. nos acercamos y salen en estampida hacia el mar recordándome perros y ovejas y bisontes y etienne me pregunta si quiero ir más lejos.
con el mismo descuido del té frío coors light, digo que sí y él me dice que conoce un lugar donde hay un banco de jureles. podríamos pescar porque anoche él estuvo allí y atrapó mil libras solamente con un anzuelo. decido que él es mi’kmaq porque podría serlo y aunque eso probablemente no significa nada me hace sentirme más segura.
en camino hacia los jureles, etienne me cuenta cómo el gobierno federal echó a su familia del parque y le pagó trescientos cincuenta dólares por la tierra en el año 1968 y luego arrasaron la casa. le digo a etienne que sé lo que es eso pero dudo que me crea porque él piensa que soy de Toronto y soy rica y criticona y hablo mierda porque eso es lo que la gente cree cuando pronuncias la palabra “ontario.”
etienne saca el equipo de pesca y en dos minutos sabemos que estamos encima del banco porque estamos pescando jureles fácilmente. me observa mientras manipulo el anzuelo y tiro los pescados en la cesta, y ahí es cuando le muestro quién soy. hay sol y hay viento y está perfecto y los brazos del día están bien abiertos y nadie tiene prisa para ir a ningún sitio. Veo un alcatraz y me gustan los alcatraces porque pueden desconectarse las alas justo antes de caer en picada en el mar para coger un pez. ¡imagínense desconectar una parte del cuerpo! el alcatraz nada hacia el barco porque husmea la sangre de pescado y etienne le da un pescado al alcatraz y dice “el pájaro es mi familia, todo esto, los peces, las focas, el agua – esto es mi familia,” y ahí es cuando me muestra quién es.
ahora nuestras miradas se cruzan porque él ha captado mi atención. me dirijo hacia él y le doy un abrazo y él es ese tipo de persona que puede dar y recibir un abrazo de verdad y yo no soy de ese tipo de persona porque mi sistema de alarma resuena cuando la gente me toca y me congelo y me apago. esta vez eso no pasa. decido darle un beso y es perfecto y fácil y nos besamos sin torpeza pero con un principio bien definido y un final bien claro. luego me lleva de vuelta a la costa mientras yo limpio los pescados en la parte trasera del barco usando su cuchillo espantosamente afilado, dándole las tripas a las gaviotas y los alcatraces. me deja en el muelle. nos damos las gracias. nos decimos adiós y yo presto atención a cada paso, en vez de mirar hacia atrás.
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Mira aquí a la propia autora interpretando “Islands of Decolonial Love”
Más sobre Leanne Betasamosake Simpson y su obra
Leanne Betasamosake Simpson es una renombrada escritora, artista y académica Michi Saagiig Nishnaabeg (anishinaabe de Missassauga, ON), quien ha sido ampliamente reconocida como una de las voces indígenas más convincentes de su generación. Su trabajo abre las intersecciones entre la política, la historia y la canción, llevando al público a un mundo rico de sonido, luz y creatividad propios.
Sophie M. Lavoie es profesora del Departamento de Cultura y Estudios Mediáticos de la Universidad de Nuevo Brunswick en Fredericton, Canadá, que es el territorio nunca rendido de los Wolastoqiyik, o malecitas. Enseña clases de lengua, literatura, cine y cultura. Ha publicado artículos académicos sobre literatura de mujeres centroamericanas y latinocanadienses, entre otros temas, en francés, inglés y en español en varias revistas. Fue cotraductora con Hugh Hazelton de El laberinto vertical de la poeta argentina Nela Rio hacia el inglés, del libro de poesía Nous sommes les reveurs de la poeta mi’kmaq Rita Joe hacia el francés y de Un parcours bispirituel, la traducción al francés de la autobiografía de Ma-Nee Chacaby, una indígena biespiritual cree y ojibwe que salió en 2019. Forma parte del consejo editorial de la revista Candela Review y directora del equipo del Registro Creativo de la Asociación Canadiense de Hispanistas.
Dina Ananco es poeta, traductora e intérprete wampis y awajun. Tiene una licenciatura en literatura y una maestría en literatura peruana y latinoamericana de la Universidad Nacional de San Marcos, en Lima. Participa en recitales de poesía y eventos académicos en Perú e internacionalmente. Representará a Perú en la feria internacional del libro de Guadalajara en 2022.
Sanchiu (Lima: Pakarina Ediciones, 2021) es el primer libro de poemas publicado en lengua wampis. El pueblo Wampis se ubica entre el sur de Ecuador y el norte de Perú, y forma parte de la familia lingüística Jíbaro. El libro es una edición bilingüe en wampis y español, y la propia autora tradujo sus poemas al español. “Sanchiu” era el apellido de la abuela de Ananco, quien aparece en la portada del libro. Esta colección de cuarenta poemas es un homenaje a las mujeres Wampis y visibiliza su fortaleza y sufrimiento, así como los desafíos actuales en las comunidades y fuera de ellas. Los poemas siguen la forma de poesía literaria Wampis llamada “nampet” y su celebración de cantar en cualquier lugar con emociones nostálgicas, ternura, humor y tonos dudosos.
Katia Yoza es candidata al doctorado en el Departamento de Español en la Universidad de Rutgers y es una becaria Louis Bevier. Actualmente es coorganizadora del Grupo de Trabajo de Estudios Andinos y Amazónicos en Rutgers. Su investigación se centra en narrativas textuales y visuales amazónicas sobre cosmovisiones indígenas que involucran audiencias urbanas, públicas y globales. Tiene una Maestría en Literatura Comparada de la Universidad de París IV – Sorbona y una Licenciatura en Literatura Hispánica de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha impartido cursos de literatura y español a estudiantes de pregrado y secundaria en los Estados Unidos, Perú y Francia, y ha trabajado en humanidades públicas a través de asociaciones locales y ONG en los Estados Unidos. También publicó una colección de cuentos sobre animales de la Amazonía rescatados del comercio ilegal.