Roderico Y. Díaz. Fotografía y documental sobre migración forzada y resiliencia

Roderico Y. Díaz © Un paisaje de los bosques de la región Maya Chortí al oriente de Guatemala, Este territorio está siendo recuperado por las propias comunidades Mayas.
Roderico Y Díaz. © Mujeres Maya Q’eqchí’ votan en consulta comunitaria para decidir si un proyecto hidroelectrico se puede instalar en su territorio.

Roderico Y. Díaz es fotoperiodista y documentalista independiente. Practica la fotografía documental, el fotoperiodismo y el cine documental desde hace quince años. Enfoca su trabajo principalmente en documentar el camino que han recorrido las personas y comunidades indígenas, en su búsqueda de justicia y reparación, tras sobrevivir el genocidio en Guatemala (1960-1996).

Este breve documental aborda el histórico juicio por genocidio en contra de los generales retirados José Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez Sánchez realizado en el año 2013, así como la valiente y constante lucha de testigos, testigas y sobrevivientes del genocidio por mantener viva la sentencia en diferentes comunidades del país y el compromiso por seguir trabajando por la justicia.  También muestra el impacto y las reacciones generadas a nivel nacional e internacional producto de la sentencia condenatoria dictada por un tribunal nacional.

En palabras de Roderico, aquí algunos elementos que guían su trabajo:

Primero, soy descendiente de una familia indígena Maya Kaqchikel; mis padres, abuelas y abuelos, fueron mozos colonos (esclavos indígenas) y trabajadores campesinos de fincas de plantaciones de café. Nací en una finca cafetalera, propiedad de familias Holandesas, a finales de los años 1970, y he experimentado directamente los efectos de la colonización, el desplazamiento forzado y la violencia provocada por el genocidio en Guatemala.
Segundo, a pesar de que históricamente los pueblos indígenas han sido sometidos a la colonización, intervención, despojo y desigualdad de sus territorios, bienes y cultura, de manera paralela se han mantenido en lucha para continuar con su modo de vida. Por eso, en la fotografía he encontrado una herramienta para contar (desde nosotros los pueblos indígenas y no desde los otros ni desde la re-victimización) la resistencia y la resiliencia de los pueblos para seguir caminando y para sanar los traumas de la guerra y los efectos posteriores que resultan igual o más violentos que la guerra misma.

Roderico Y. Díaz © Anciano Maya Kaqchikel sostiene en sus manos una mazorca de maíz que se utilizará como semiila para la siguiente siembra,

Roderico ha documentado el posconflicto en Guatemala, denunciando cómo en este periodo se han implementado proyectos extractivos que están impactando la vida y el territorio de las comunidades indígenas. En este contexto, la justicia guatemalteca ha criminalizado a los líderes sociales (ver el corto Bernardo Reyes) y ha generado un continuo desplazamiento forzado.

Los ríos narra la visita del cantante Juan Aguirre a Santa Cruz Barillas – al que le unen lazos familiares- invitado a participar en un festival cultural en solidaridad con los líderes comunitarios que fueron encarcelados como resultado de su lucha en defensa del territorio. 
Roderico Y. Díaz © Tortugas

Roderico ha realizado publicaciones en varios medios de Guatemala, EEUU, Europa y otros países de América Latina. Su trabajo se ha presentado en galerías y universidades en Guatemala y en EEUU (Ver “Defending Truth and Memory. Roderico Y. Díaz.” en New Mexico State University). Algunos de sus documentales han participado en festivales nacionales e internacionales. 

Roderico Y. Díaz © Retrato de mujer Q’eqchí’ en una ocupación de varias fincas en Cahabon.

Actualmente, Roderico sigue la situación de los migrantes en el triángulo norte de Centroamérica: todas personas que están escapando de sus países por la violencia, el crimen organizado y la corrupción. Para Roderico, la situación de los migrantes hoy es semejante a la situación de quienes llegaron a EEUU hace varias décadas escapando de la violencia de las guerras civiles y las dictaduras militares (personas que todavía hoy son refugiadas en iglesias santuarios en Carolina del Norte).

Roderico es co-fundador y colaborador del Centro de medios independientes de Guatemala –CMI-GUATE- www.cmiguate.org  y corresponsal del periódico Qué Pasa News en NC. https://www.quepasamedia.com/ (https://raleigh.quepasanoticias.com/)

Más sobre el genocidio en Guatemala

500 años. Vida en resistencia, de Pamela Yates.

Palabras como amor, de Tanaya Winder

Compilación y traducción de Judith Santopietro y Kim Jensen

© Fotografia de Viki Eagle

Tanaya Winder (1985) es escritora, educadora y poeta. Creció en la reserva Southern Ute en Ignacio, Colorado. Es miembro de la nación Duckwater Shoshone, sus orígenes también incluyen las naciones Southern Ute, Pyramid Lake Paiute, Diné y herencia negra. Tanaya escribe y enseña acerca de las diferentes expresiones del amor: amor propio, amor íntimo, amor social y comunitario, así como del amor universal. Obtuvo su licenciatura en Lengua Inglesa en la Universidad de Stanford, además de una Maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Nuevo México. Desde entonces, ha sido cofundadora de As/Us: A Space for Women of the World y fundadora de Dream Warriors, una compañía de artistas indígenas.  Ha sido invitada a conferencias, lecturas, talleres de escritura y charlas en universidades y colegios a nivel internacional. @tanayawinder ~ https://tanayawinder.com/


Poemas del libro Words like Love. West End Press New Series, 2015

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querida luna

consagra mi memoria a un tronco de árbol
transformado en canoa para que pueda navegar lejos del
mar de ti, esperando, lista para estallar
en Vía Láctea. indistinguibles partículas
cada vez que mi boca se abre para rodear
tu nombre pero mis labios no se atreven
a crear la figura.

reflejos de la luna
 
en el principio, la Tierra anhelaba un compañero, el Sol,
alguien con quien compartir los dones: el mundo, el agua y
la vida. aún la luz necesita equilibrio, oscuridad, muerte
 
para entender el estira y afloja, días
resonando sin cesar. así, la Tierra hizo una ofrenda
al cielo, para convertirse en la Luna.
 
desde entonces, el Sol sueña el crecimiento
confiando en que entenderemos – el amor entrelazado
con la pérdida si sólo miramos el cielo cada noche.
 
sólo que sepultamos el sacrificio de la Tierra, absortos
en nuestros vagabundeos errantes.
las estrellas no son las únicas capaces de caer.

la densidad del agua
 
I.
 
Cuando llegué al mundo por primera vez, volé
entre vientos antiguos. Nací en una historia de creación.
 
II.

Hace mucho tiempo, mi trastatarabuela conoció
a su otra mitad. Él voló, también, con los vientos, entonces como uno de
tantos granos de arena – cada uno partido a la mitad en busca
del otro. En aquel tiempo, los humanos eran espíritus
 
buscando algún contacto. Hace tiempo, un solo grano encontró
a otro, mi abuela. Así que ambos pidieron al Creador
que les diera un cuerpo para saber cómo era tocar al otro.
Así fue y vislumbraron que su hija moriría en el parto.
         Así que oraron –Sálvala y cada uno sacrificará
 
algo a cambio. El hombre volvió al mundo de los espíritus
en forma de caballo y la mujer se abrió
desde el centro para darle un pedazo de ella misma
y así mantenerse juntos.
           
III.

En medio del desierto
hay un lago hecho de lágrimas. Hace tiempo
hubo una madre con cuatro hijas:
Norte, Este, Sur y Oeste. Cuando crecieron
cada una se fue en su propia dirección.
 
Triste por esta pérdida, la madre lloró
tan fuerte que los cielos envidiaron su habilidad de crear
tanta humedad. Los días se volvieron meses, los meses
años y las lágrimas se acumulaban en charcos salados que se atraían
entre sí por su densidad. Incapaz de soltar
toda su amargura, la madre se hizo piedra.
   
Hoy, la Madre Pétrea espera.
Vuelvan a mí, hijos míos.
Vuelvan a mí.

tuberías/ rotas
#violenciambiental

si ni siquiera

                podemos amar                                  nuestra tierra

                cómo podremos amarnos            los unos a los otros

                cómo podremos amarnos            a nosotros / mismos


 

Soneto MCLXXXI
a las mujeres indígenas asesinadas y desaparecidas en la Isla Tortuga
 
No cuándo ni dónde sino cómo, las perdimos,
entre el fueron vistas por última vez _____ las palabras se convirtieron en elegía
resonando en las aceras y las calles. Mostramos sus fotos a
los extraños. Las colgamos en los tableros de las oficinas de correos:  Desaparecida
como si fuera un destino, un lugar a donde
desvanecerse en ciudades invisibles. Excepto que aquí no hay héroes como
en las películas. Ni anuncios, ni cobertura mediática o programas de televisión
que cuenten nuestra historia. ¿Somos invisibles si nadie sabe, por qué?
Cuando arrebataron a 1,181 mujeres, ¿los ojos cesaron de mirar,
de prestar atención a un cuerpo engullido?
Aquellos sobrevivientes que las recuerdan continúan su misión,
una interminable búsqueda de las ciudades donde las amamos
(y aún amamos). No olvidaremos. Reclamamos para ustedes
acciones, palabras, aún un poema que termine: sus vidas importan, también.

Sobre las traductoras

© Fotografía de Elena Lehmann

Judith Santopietro nació en Córdoba (Veracruz, México) en 1983, aunque también se crio entre Ixhuatlán del Café y Boca del Monte, pueblos de las Altas Montañas a los que pertenece su familia. Su idioma materno es el español; sin embargo, ha aprendido nahuatl por decisión política y para honrar a sus ancestras. Judith es maestra por la Universidad de Texas en Austin. Ha publicado los libros Palabras de Agua (Praxis, 2010) y Tiawanaku. Poemas de la Madre Coqa (Orca Libros 2019). Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Lázara Meldiú 2014 y fue finalista en el Premio Literario Internacional “Aura Estrada” 2017.  Ha publicado en el Anuario de Poesía Mexicana2006 del Fondo de Cultura Económica, Rio Grande Review, La Jornada y The Brooklyn Rail, y también ha participado en numerosos festivales, incluyendo el World VoicesFestival del PEN America en Nueva York, 2018. @judesantopietro

© Fotografía de Elmaz Abinader

Kim Jensen es escritora y educadora en Baltimore, Maryland. Su primera novela experimental, The Woman I Left Behind, fue finalista del libro del año de la revista Foreword. Sus dos colecciones de poemas, Bread Alone y The Only Thing that Matters, fueron publicadas por Syracuse University Press. Su trabajo ha aparecido en revistas y antologías, incluyendo Mondoweiss, Electronic Intifada, Extraordinary Rendition: Writers Speak Out on Palestine, Gaza Unsilenced, The Baltimore Sun, The Oakland Tribune y El Humo. En 2001, ganó el Premio Raymond Carver por ficción corta. Es profesora de inglés y escritura en el Community College de Baltimore County, donde es la fundadora y directora de una iniciativa interdisciplinaria que demuestra la conexión entre el aprendizaje en el aula y la justicia social. 

Más sobre Tanaya Winder


Los colores tejidos del Tenaz

Por Alejandro Padilla a.k.a  Supay Kayampa (Illapa Iriwari)

Ecuador, país de América del Sur atravesado por volcanes, montañas, ríos, lagos y por el EKUATOR, la línea equinoccial, es pequeño en extensión, pero inmensamente variado en lo que lo conforma. Su fauna, su flora, sus colores, su paisaje cultural, su gente, su historia y su memoria, hacen de este pequeño terruño un espacio de mixturas y mestizajes, no ajeno a la globalización propuesta en especial por los medios masivos de comunicación y los nuevos paradigmas socio culturales instaurados por la modernidad contemporánea. Su población indígena ronda el 10% de la totalidad de habitantes. Es importante mencionar que su lucha histórica ha sido siempre una lucha por el territorio, la memoria, la lengua, y el uso tradicional de los recursos como el agua y la tierra. En Otavalo, cantón de la provincia de Imbabura, ubicada al norte del país, se encuentra Peguche. Esta comunidad alberga a indígenas o mejor dicho runas (ser humano en Kichwa), y entre ellos a uno en particular, quien a través de los colores y las manchas en las paredes perfeccionó el grafiti Hip Hop, al punto de realizar obras de hiperrealismo en los muros utilizando pintura spray. Bajo el seudónimo o nombre de calle, Tenaz tatúa la piel citadina y en la actualidad sus murales se pueden encontrar en gran parte del país. 

Álvaro Córdova (Tenaz), quien descubrió sus dotes y gusto por el dibujo a temprana edad, pudo percatarse que el dibujo y los colores eran algo que representaba su vida y un motor para su construcción como runa. En estos contextos, Tenaz fue construyendo su identidad desde el lugar que habita y desde su pertenencia a los pueblos nativos, los cuales históricamente han ocupado los últimos lugares de la jerarquía social y de castas en la conformación del Estado y la ciudadanía. Sin embargo, desde el levantamiento nacional indígena en la década de los años 90, las y los indígenas son considerados como actores sociales activos. El caso de los otavaleños es particular porque gracias al comercio de sus artesanías lograron llevar la cosmovisión runa al mundo entero, así como la globalización y sus tendencias hacia las comunidades de las que partieron.

Paralelamente, influencias como el Hip Hop, movimiento contrahegemónico y cultural que nació en los guetos de Nueva York en la década de los 70, comienza a tener fuerza y aceptación en el mundo, pues es un grito de rebeldía contra lo establecido. Es así que el Hip Hop Norteamericano llega y se posiciona en Ecuador y en todas sus comunidades. El Hip Hop siempre estuvo inmiscuido en la lucha social y dio voz a los que no la tenían. En ese sentido es un lenguaje universal que parte de la musicalidad y de la transmisión de ideas a través de mecanismos “artísticos”. El MC que relata los hechos cantando en rima. El grafitero y escritor que exterioriza sus ideas por medio de la pintura, el color y las letras deformadas. El Dj o arquitecto musical. El bboy y bgirl, códigos de los danzantes del Hip Hop. Y el quinto elemento: el conocimiento que articula todos estos y los contextualiza en un proceso histórico social y de lucha, principalmente racial y de clases. 

Tenaz pudo encontrar el Hip Hop en su búsqueda individual de identidad y de ganar su lugar en la comunidad. El respeto a sus ancestros es visible desde su propia estética al usar la larga trenza en su cabello; para él es la forma de conectarse con la madre tierra recordando y respetando el lugar de donde viene. Ya no utiliza la ropa tradicional otavaleña, como es el uso del sombrero y el pantalón blanco por ejemplo, sino que a cambio utiliza los códigos estéticos del Hip Hop: camiseta larga, pantalones anchos llenos de pintura, auriculares para escuchar música y a veces gorra. El grafiti permitió que este joven de Peguche, pudiera unir dos cosas que para él son estructurales: su pasión por la pintura y el dibujo y su memoria y cosmogonía indígenas. En nuestras conversas menciona: “Nunca te olvides de donde vienes y a dónde vas”, frase que tiene una connotación fuerte por entender las territorialidades y el espacio que se habita y transita. Este rasgo es particular en los murales que realiza y puede ser fácilmente decodificado en su lectura. El hiperrealismo que plasma en los murales proviene casi siempre de personas reales de las distintas comunidades indígenas. Su técnica, muy pulida, permite que las imágenes representadas a través de la línea, el color y lo cosmogónico destaquen y llamen la atención, tanto de la ciudadanía en general, como de los integrantes de la cultura Hip Hop. Para Tenaz, no hay una sensación más hermosa que ver las reacciones de la gente frente a sus murales, en especial las de los adultos mayores de la comunidad, quienes sonríen al ver nuestra cultura Kichwa retratada en las paredes, “esa felicidad contagia y motiva”. Lo que evocan sus miradas, es en parte sorpresivo, pues los adeptos al Hip Hop, por su condición de rebeldía y crítica hacia lo que los rodea, siempre fueron considerados como marginales y asociados a la delincuencia. Pese a esto, Tenaz demuestra todo lo contrario a través de sus composiciones y murales, y ejemplifica cómo puede existir una simbiosis entre lo andino y el Hip Hop.

Es indispensable para él, que el arte que realiza sea en las calles, y sean las paredes del espacio público la plataforma de sus murales. Así todos sin excepción tienen la oportunidad de verlo y generar una respuesta afectiva frente a lo que presencia el ojo del caminante. El muralismo que propone Tenaz es un muralismo popular y accesible para todos.  A pesar de esto, ha recibido propuestas de hacerlo en lienzo y tal vez vender cuadros, sin embargo la experiencia de que cualquiera lo vea se perdería y esto no es algo que Tenaz pretende. 

El Hip Hop y su grito de rebeldía siempre se mimetizará a las circunstancias emergentes y locales. Desde las realidades particulares de cada población, proveerá de los elementos para que los pueblos puedan seguir en la lucha. Casos como el de Otavalo, en donde hacen “Rap Shimi” (Shimi es el vocablo Kichwa para lenguaje) y enuncian sus líricas en su lengua materna, el Kichwa, renuevan al Hip Hop y revelan su función primaria: convertirse en una voz colectiva de los oprimidos, los subalternos, los otros y otras, para que sean escuchados y transformar su realidad impuesta y urbana. También retejer su relación con la naturaleza, los volcanes, las lagunas, las cascadas y el Apu (espíritu) de su montaña tutelar, el Imbabura. Esto se manifiesta con Tenaz y el elemento del grafiti al que se aferró por elección propia y en el que se desenvuelve con gran destreza.

Su actuar como grafitero muralista indígena y parte de la cultura Hip Hop, le hacen reflexionar sobre su miedo más grande: perder la oportunidad de seguir pintando, que la muerte le arrebate la posibilidad de seguir transmitiendo la memoria de su pueblo y el amor de manchar con colores. “Todo lo técnico respecto al grafiti es secundario y se aprende”, reflexiona. Hacer las cosas desde y con el corazón es fundamental para Tenaz y su crew Soberanos (SBRNS), oriunda de Peguche. 

PAZ, UNIDAD, AMOR Y SANO ESPARCIMIENTO

Alejandro Padilla a.k.a  Supay Kayampa (Illapa Iriwari). Militante activo de la cultura Hip Hop, activista e investigador de las ciencias sociales y del mundo cosmogónico andino. Runa equinoccial, que ve en las representaciones, imaginarios y el relato, una necesidad de despertar la memoria, recordar quienes somos y cuál es nuestro rol en este mundo, donde el pasado y el presente coexisten y se retroalimentan. Tenaz fue parte del circuito de invitados al programa radial Nunkeii Zulu, colectivo al que pertenece y que busca proponer e incidir desde el Hip Hop un cambio estructural en la sociedad quiteña.

Más sobre Tenaz y su obra

Tenaz Grafitti – SBRNS runas de Peguche – Otavalo, Ecuador

Adriana Paredes Pinda ~ Colibrí de agua. Selección de poemas

Adriana Paredes Pinda es una poeta indígena mapuche-huilliche de Osorno, Chile. Ha publicado Ül (2005) y Parias Zugun (2014), y muchos de sus poemas también aparecen en antologías de poesía como Hilando en la memoria (2006) y 20 poetas mapuche contemporáneos (2003). Su poesía ha sido galardonada con premios literarios, así como varias becas. También es una académica que enseña en la Universidad Austral de Chile y una machi, una chamán mapuche que sana con remedios, té, oraciones, canciones y bailes.

En su poesía se aprecia su profundo conocimiento ritual. Por ejemplo, su poema “Sanación” se centra en la experiencia de una joven mapuche que está enferma física y espiritualmente porque se ha alejado de su comunidad. Como resultado de esta separación, esta mujer alberga una angustia por su estado de división entre dos culturas: la cultura mapuche y la chilena. La división interna de esta mujer es causada por la pérdida cultural y la asimilación a la cultura wingka o no mapuche. Por lo tanto, debe ser la machi quien va en busca de la mitad faltante de su espíritu a través de un machitún, un ritual de sanación que restaura la salud, y que se realiza en este poema. Ella escribe en español, pero su poesía rebosa de palabras en Mapudungun y conceptos del admapu, las normas y prácticas mapuche tradicionales. En el poema “Sanación” hay muchas palabras en mapudungun intercaladas dentro de un texto escrito en español, como nombres de plantas y hierbas (foye, palke), instrumentos musicales (trutruka, pvfvllka, trompe), entre otros elementos importantes de la cultura mapuche.

“Lenguas secretas”, otro de sus poemas, organiza un ritual realizado en la cima de una montaña que el sujeto poético debe hacer para ponerse en contacto con la “lengua de la tierra”, traducción literal de “mapudungun”. Por lo tanto, el poema describe cómo la ceremonia de la noche es urgente: los espíritus ayudarán a superar las barreras del lenguaje que separan al sujeto que habla desde la comunidad mapuche a la que desea pertenecer. Al final, la voz poética afirma que para unirse plenamente a la comunidad, uno debe ser receptivo al lenguaje de los antepasados, y el ritual hace posible esta unión en el poema.

En su poesía, Paredes Pinda hace énfasis en la lucha histórica mapuche por el reconocimiento de sus tierras y sus derechos en Chile. En los fragmentos seleccionados de Parias Zugun, Paredes Pinda señala la naturaleza cíclica de los eventos en la historia mapuche y la necesidad de restablecer el equilibrio de la tierra para poner fin a las acciones destructivas de las empresas forestales. (ANDREA ECHEVERRÍA)

Sanación
   
Fuchotun
es lo que falta. Laurel limpie estos aires,
aclare los caminos.
La que me guía 
vuelca foye en la penumbra, erupciona 
una luna mordiendo los espíritus. Ella dirá cuándo.
Por ahora tengo los olores,
despierto con la nariz pegada
a la vertientes,
la lamedura del sueño.
Fuchotu fuchotu 
pieyfey tañi ñaña 
amulerkeita pu chollvñ mamvll.
 
Cantará la niña su canto antiguo si conoce
la madre de su raíz, si llena su boca
con yerbas sanadoras. Tusílago 
para la pena que le derrama 
en tos asmática por el pecho, palke
para la cabeza afiebrada sin trarilonco,
matico cicatrizará herida de parturientas 
cuando venga su luz.
Ahora los ojos se les quedan en cementos,
no hay lunas maternales en los edificios,
no entra sol ni aire ni fuego.
La muchacha tendrá que hacer machitún.
Los brotes de las maderas 
pujan en su lengua,
un pewen de aroma en parto.
Se le había ido el espíritu, dicen.
Le hicimos fuegos con luna llena a su ruka,
sus brazos no querían mapuche por eso la pena,
pero se rindió con foye
mientras cantábamos. Trutruka,
pvfvllka, trompe antiguo con raulí
para enamorarla.
Un muchacho pedía por su regreso,
porque la libráramos de los perros negros.
Ya no quería ser secuestrada la muchacha 
en otro mundo, pero su corazón estaba partido 
en dos 
Por eso la pena y piojos blancos.
Pedimos a la mamita le sobara la partidura
allí donde moría. Vinieron entonces buenos olores,
tierra de Treng-Treng llenó sus manos,
volvía espíritu de chiquilla enferma 
porque la madre fue por él.
“Tuve que ir a buscarlo por donde se perdió”.
 
Algo le falta a esta casa – me han dicho.
Habrá pues que habitarla,
la ronda el tigre viejo.
Pu aliwen.
Abran las piezas murmurantes, déjenlo
tomar lo suyo. Enmontañarse
en los pulsos secretos.
Que venga Kvtral, nos consuma en su rescoldo vivo
el humo, las secreciones milenarias.
 
Yo te permito tigre viejo peinarme los cabellos.  

Lenguas secretas 

Lo dijo la machi, no lo repitas.
Entraba en trance. Anda 
a la montaña a esperar que la lengua de la tierra  
también se abra para ti.
 
Iremos al cerro sobre la luna llena,
allá te cantaremos. La única manera:
escuchar los espíritus al amanecer.
 
Si las balsas de la muerte no la llevaron a la muchacha
será por algo. Que el sueño la tomó,
no la suelta más. Tiene que seguir soñando.
 
Aparecen los espíritus, sólo algunos 
pueden entrar a la laguna.
 
Que se cuide la guerrera de alumbrantes trenzas.
La toman de repente. No la vemos más.

Memorias 
 
Yo soy la de cabellos trasnochados 
húmeda y urgente en la lluvia 
de perdidos nguillatunes.
Las cenizas desentierran la lumbre de mi entraña,
soba su encarnadura la tigresa entre los montes 
calientes. Recia me aúllo
para galopar en la última estrella de mi sangre 
sobre la palma del mundo.
 
Arde luna perdida,
me vine a la montaña a sorber tu corazón. No
me iré en la blancura de tu aliento.
Soy la que vuela con tres dedos,
canta fuego por boca de su kona.
Bien me han nombrado 
Kanvkvmu,
la otra raíz.
 
Doce nudos tiene la culebra de los partos,
tiembla wuinkul.
Y fueron doce los sueños para tus doce pezones.
Alumbradores 
los presagios del kultrung en tu cuerpo. Tus piernas 
extendidas hasta los lechos del Bio-Bio,
el de los que saben la resistencia.
Se abandonó de nieve la oscura,
mitad ánima, mitad carnal 
vuelve hacia delante de la muerte 
para tejer el metawe del origen 
que se cantó de azul. La piel 
del mapuche tiene la escritura.
 
Me fueron dadas las palabras 
como volcán que arde y sangra. Memoria 
de alfabetos no aprendidos.
Desovaron los pezones del tiempo,
fértiles fueron las tierras hasta el amanecer 
cuando supe 
que no era mi mano la escritura.    

Te llaman en lenguas raulíes y alerzarias
 
Se está cayendo Treng–Treng
¿Por qué no escuchan a los niños?
 
Planten canelos para el tiempo de los brotes. 
Abuela abuelo,
se cae el wuinkul frente 
a la casa de mi madre.
 
Ellos se van a buscar el poder a la montaña,
los pantanos permiten sólo a algunos.   
 
Los pastos son demasiados finos para ti.
La mujer lleva la música,
aquella cuyo espíritu
fue tomada por el pájaro.
 
Abuela, abuelo,
me voy a Quinquén a ver la nieve,
a empollar su sueño roto,
antes que enmudezca 
me voy sola.
Apochi küyen mew 
Amutuan
 
Kuze fücha 
Ülcha weche 
la nieve es verde.

Tres fragmentos de Parias Zugun
 
…lukutues  foliles srayenes
Ilwen
toda la escritura de la piedra
a la espalda carcomida de Txem-Txem
 
en pálpito aciago
voracidad aquélla de pezones ardientes
pezones
arcaicos
resollando
las letanías usurpadas
 
cuando la gran culebra Txem-Txem
aún reinaba
y abrazaba tibio 
porque rescoldo vivo
era el cuero
del viviente 
 
cantaban las semillas en sus manos
 
Txem-Txem
las besaba
con su aliento de todos los bosques
alerzales foyehuales 
copihuales
lenguas y lenguas todas brotadas
en la primordial caricia del puelche. . . (33-34)


…Si mi lengua Genechen
no tuerce
mi ya raída piel
 
–’Búsquelo y no lo hallé’–
 
la lengua del gran amor
 
lengüeteando 
la espalda lacerada de Txem-Txem
 
la lengua del gran amor
la kallku lengua
la despreciada
 
‘venid a ver las forestales por las sangres’
abiertas
mugiendo
 
–Bosques en brasas ardiendo–
–Iñche ta zugun- (36)


…Árbol lengua
se escucha bramar en las lenguas del mar
 
1960
 
champurria
el latido del lamento acallado
 
                                                                -y en espiral voy cantando-
 
–Kay Kay zugun-
me miró
la culebra
sus ojos
ajenjo miel
dijeron lo infinito
 
-denme lo incierto
denme la flama
solsticia y fatua
 
soy el aroma en que las gentes se pierden
murta y poleo
lengua que engaña. (112)

Glosario

  • Nguillatun: Gran ceremonia mapuche. 
  • Kona: Joven guerrero.
  • Wuinkul: Cerro
  • Kultrung:  Tambor ritual usado por la machi. 
  • Metawe: Pequeña vasija o cántaro.
  • Fuchotun: Hacer un ritual de limpieza quemando plantas medicinales.
  • Foye: Árbol autóctono sagrado, llamado también canelo. 
  • “Fuchotu fuchotu / pieyfey tañi ñaña / amulerkeita pu chollvñ mamvll”: “Sahumerio sahumerio / eso dijo la tía /va caminando/ en busca de plantas nuevas”.
  • Palke o palqui: Arbusto cuyas hojas y cortezas se usan medicinalmente. 
  • Trarilonco: Cinta tejida que se usa como adorno en la cabeza. 
  • Machitún: Rito de sanación oficiado por la machi o chamán mapuche. 
  • Pewen: Fruto de la araucaria.
  • Ruka: Casa mapuche.
  • Txutxuca o trutruka: Instrumento musical de viento. 
  • Püfülka: Instrumento musical de viento. 
  • Trompe: Pequeño instrumento musical metálico. 
  • “Pu aliwen”: “Árbol propio”. 
  • Kvtral o Kütral: El fuego.
  • Treng-Treng (Txem Txem) y Kai Kai (Kay Kay): El relato mítico de la guerra entre Treng-Treng y Kai Kai expone el origen de la sociedad mapuche. Treng-Treng es la serpiente de la tierra que luchó contra Kai Kai, la serpiente del mar.
  • Genechen o ngenechen: Divinidad creadora o Ser Supremo mapuche. 
  • “Apochi küyen mew / amutuan / Kuze Fücha / Ülcha Weche”: “Con luna llena / me voy/ Anciana Anciano / Mujer joven Hombre joven” Kuze, Fücha, Ülcha y Weche forman la familia divina mapuche que sobrevivió a la guerra mítica de Treng-Treng y Kai Kai. 
  • Lukutues: Símbolo antropomorfo mapuche que representa a un hombre arrodillado. Generalmente se incorpora al tejido de la faja femenina (o trariwe). 
  • Foliles: Raíces.
  • Srayenes: Flores.
  • Ilwen: Rocío.
  • Zugun: Lengua.
  • “Inche ta zugun”: “Mi lengua”.
  • Champurria: Mestizo.

Sobre la traductora

Andrea Echeverría es profesora asistente en Wake Forest University. Es autora de un libro sobre migración e identidad en la poesía de dos escritores peruanos titulado El despertar de los awquis: migración y utopía en la poesía de Boris Espezúa y Gloria Mendoza (Paracaídas Editores & UNMSM, 2016), así como de varios artículos de investigación acerca del papel del ritual y la memoria en la poesía mapuche contemporánea. Actualmente escribe un libro que estudia la poesía y el arte visual de autores y artistas mapuche contemporáneos. 

Más sobre Adriana Paredes Pinda

Memoria Audiovisual del Festival Internacional de Poesía de Medellín. 2017. 

Más sobre el negocio forestal en el Walmapu / Chile

Plantar pobreza, Periódico Resumen TV.  

Utshimauat / Los maestros de Joséphine Bacon

Embajadora de las culturas indígenas, Joséphine Bacon es una escritora innu de Pessamit, en la costa del río Saint Laurent, territorio llamado ahora Québec en el este de Canadá. Bacon escribe en su lengua nativa, el innu-aimun y en francés. Desde 2009, ha publicado cuatro libros de poesía bilingüe y colaborado en muchas antologías. También ha escrito guiones para dos películas (Ameshkuatan, Les sorties du castoren 1978 y Tshishe Mishtikuashisht, Le petit grand européen: Johan Beetzen 1997), además de su colaboración en varios programas de televisión. Durante años, ha trabajado con ancianos para conservar las lenguas maternas y las tradiciones ancestrales, y con jóvenes artistas indígenas para fomentar la creación artística. Ha sido premiada a nivel provincial y nacional.

El poema “Los maestros” proviene de su primer libro, Bâtons à message / Tshissinuatshitakana (sin traducción al español) publicado en 2009 con la casa editorial quebequense Mémoire d’Encrier. Los Palos mensajeros del título son palos que los indígenas nómadas de estos grupos dejaban en los caminos para dejar recados a los otros que pasaban por el mismo lugar. En el prefacio del libro, Bacon señala, “Mi gente es escasa, mi gente es invalorable como un poema sin escribir. / Los ancianos se callaron, dejándonos el eco de sus murmullos…” Con palabras precisas y selectas, la poesía de Bacon explicita los vínculos innegables entre los indígenas, la naturaleza, el territorio y el mundo espiritual (Sophie M. Lavoie).

Nimichumat nejanat nuitamakutiat :

“Tshitatshakush puamuishapan
eshkueja inniuin.
Shash petamushapan assinu tshitei.”
 
Los ancestros me dijeron:

“Tu alma soñó mucho antes que tú.
Tu corazón escuchó la tierra.”

Tshitei uitamu
anite uetshin

mamitunenim tshitatshakush
uin an ka minishk
anite tshe ituten,
eshkueka inniuin.


Tu corazón dice
de dónde vienes

piensa en tu alma,
ella te dio la fuente
antes de nacer.

Papakassiku, Atikuapeu
Pakushuenimakan
tshin ka pagushuenimikuin,
nimititen meshkanau anite

etat Missinaku
uin nika ashamiku
kukamessa shiueniani

Uapishtanapeu
nika tshishunak
shikatshiani
tshetshi minukuamuian,

Ushuapeu takushiniti
nipuamunit
uin nica uitamaku

etati Tshishikushkueua
uin ja tshitapamikuiaku
ute tshitassinat.


Papakassiku, Atikuapeu
él que esperamos,
me llevas hacia

Missinaku
quien ofrecerá la trucha gris
de nuestra tierra, y si

tengo frío,
Uapishtanapeu
cálido me calentará
durante mi sueño

Ushuapeu
me llevará hacia

Tshishikushkueu,
la que cuida de
las palpitaciones de la tierra
en mi corazón.

Alanis umenu

Uetakussiti shakassineu pishimu
nuamapamau ukaumau ka mitshetushet
e minat peiku
auassa pakushenitamunnu

innitsheuau mamitshetuait
ishi-uashteshiu
anite shipit
anite ut kuepitak

uin mukutshissenitamu
nete tshe ishi-shatshituaunit
tshetshi uinipekunipekakuiaku
natutuakut kashkanat.

Para Alanis, mi madre

Una noche de luna llena
la madre de tantos hijos
devuelve la esperanza
a un niño

una imagen aporta
un sinnúmero de colores
a un río
desviado de su lugar
de nacimiento

solo él
toma su camino
hacia el mar que nos acuna
en las ondas del sueño.

Utshimauat © Joséphine Bacon (Innu-aimun). De Bacon, Joséphine.  Bâtons à message/Tshissinuatshitakana. Montréal : Mémoire d’Encrier, 2009.

Los maestros © Sophie M. Lavoie (traducción al español del francés)

SOBRE LA TRADUCTORA

Sophie M. Lavoie es profesora asociada del Departamento de Cultura & Estudios mediáticos de la Universidad de Nuevo Brunswick en Fredericton, Canadá (territorio nunca rendido de los Wolastoqiyik o malecitas). Enseña clases de lengua, literatura, cine y cultura. Ha publicado artículos académicos sobre literatura de mujeres centroamericanas y latinocanadienses, entre otros temas, en francés, inglés y en español en varias revistas. Fue cotraductora con Hugh Hazelton de El laberinto vertical de la poeta argentina Nela Rio hacia el inglés, tradujo el libro de poesía Nous sommes les reveurs de la poeta mi’kmaq Rita Joe hacia el francés y acaba de salir Un parcours bispirituel, la traducción al francés de la autobiografía de Ma-Nee Chacaby, una indígena biespiritual cree y ojibwe.

Más sobre Joséphine Bacon

© 24 Festival Internacional de Poesía de Medellín. Colombia. 2014

Paula Maldonado: “dibujar es seguir una conversación pendiente…”

© colibrí. Paula Maldonado. Dibujo en rapidógrafo y acuarela intervenido digitalmente, 2019.

En palabras de la artista:

“Desde hace un tiempo me encuentro viviendo en Leticia, Amazonas, donde he realizado talleres de creación con diversas comunidades y he participado en el desarrollo de espacios y estrategias experimentales para el aprendizaje de la lengua y el pensamiento indígena. Actualmente estoy trabajando, junto con un grupo de investigación que incluye pensadores y artistas nativos, en un juego para android (app) para el aprendizaje de la lengua tikuna.

© Muu. Paula Maldonado. Dibujo digital. 2019.

…Para mí “dibujar’ es seguir una conversación pendiente, una estrategia para poner una trampa al pensamiento, un territorio para ejercer mi derecho a apropiarme y transformar algo en el mundo ¡por pequeño que sea!, un camino siempre abierto e infinito para ir hacia lo desconocido.”


© Mawü. Diálogos con la yuca. Paula Maldonado. Dibujo digital en referencia a la acción realizada con el mismo nombre en el Museo de arte de la Universidad Nacional de Colombia, 2018.

Paula Maldonado estudió filosofía en la Universidad Nacional de Colombia y se graduó de la maestría en Estética e historia del arte de Paris 8 (Saint Denis Université) con la tesis “Clichés de América, la impresión de los imaginarios del poder”. Ha trabajado como profesora, investigadora, curadora y coordinadora de seminarios y talleres en distintos contextos y escenarios. Se interesa particularmente por los múltiples vínculos entre el arte y la cosmopolítica, la investigación sobre el arte en Latinoamérica, la antropología de la imagen y los estudios poscoloniales, la pedagogía y el trabajo con comunidades, y la creación trans-disciplinaria y colectiva.

Proyectos colectivos de revitalización de lenguas – Universidad Nacional de Colombia Sede Amazonía


Cátedra de Lenguas Nativas: La lengua es espíritu. Universidad Nacional de Colombia. Sede Amazonía. Febrero 10 de 2018.

Marga B. Aguilar Montejo: U Juum u T’aan Koolnáal / La voz del campesino

Marga Beatriz Aguilar Montejo es una escritora maya-yucateca de Sotuta, Yucatán, autora de la obra de teatro U wáayilo’ob xLetra (Las brujas de xLetra), publicada en la colección Nuevos cantos de la ceiba. Estudió en la Academia Municipal de la Lengua Maya Itzamná de Mérida y el Centro Estatal de Bellas Artes, donde formó parte del primer grupo de graduados en Técnico en Creación Literaria en Lengua Maya. La voz del campesino es su primer poemario; es inédito y fue escrito en 2017, primero en la lengua maya y luego fue auto-traducido al español. Agradezco a la poeta por permitirme traducir y publicar aquí el primer poema de su libro. (Melanie Walsh)

En palabras de Martha Aracelly Ucán Piña, quien escribe el prólogo de U juum u t’aan kolnáal / La voz del campesino:  

“Las palabras tienen el poder de romper las fronteras del tiempo y el espacio: un poema nos puede transportar en las entrañas del monte, en medio de la milpa, por las veredas y caminos o entre las olas del mar o en la profundidad de las aguas subterráneas. Esto es lo que sucede en U juum u t’aan kolnáal / La voz del campesino, donde Marga Aguilar conjunta una serie de ocho poemas en lengua maya que por medio de un lenguaje rítmico, metafórico, rico en epítetos, imágenes y contexturas sinestésicas nos estimula sensaciones que no podemos dejar de explorar. En este texto, la poeta originaria de Sotuta, va construyendo desde los conocimientos heredados de sus padres y abuelos, un entorno que se representa en imágenes, sabores, olores y sonidos del campo. Más allá de una intención de reminiscencia y nostalgia por los saberes ancestrales sobre el quehacer campesino, la poeta configura una voz que vivifica a los elementos, que se encuentra ansiosa de aprender para revitalizar la tradición y que es reflexiva del sentido cíclico de la vida del campo.”

U JUUM U T’AAN KOLNÁAL

Iik’ ku yáalkab tu jobnel k’áax,

ku báab ich k’áak’náab,

ku xik’nal tu ka’anlil pu’uko’ob,

ku yéemel,

ku xíimbal,

ku síit´ tu ba’paach baatsilo’ob ku k’ayko’ob payalchi’ob ti’ u yuumtsilo’ob,

leti’ u juum u t’aan.

LA VOZ DEL CAMPESINO

Viento que corre en las entrañas del monte,

que nada en el mar,

que vuela sobre los cerros,

que desciende,

que camina,

que salta alrededor de las familias que cantan rezos a sus dioses,

ése, es el sonido de su voz.

ll

Ich k’óoben naj tu suutubaj t’aan,

junjump’íitil yóok’ol xamache’

tu tséentubáa yéetel u tuuch chaanbalo’ob,

kuxkinta’abij,

súut u wíinklal bey waaje’

ka janta’ab tumeen ixi’im wíinik,

tu núupuba’ob juntúulil utia’al u múul tséentuba’ob,

je bix le x-much’koko’ mix bik’in kun kíimik,

u chichmachmubáa ti’ lu’um,

u balmubáa yéetel jay tuunich,

táan u paa’tik yáax nukuch cháako’ob

utia’al u ka’a síijil tu ya’axil le’ob,

tu k’ank’anil nikte’ob, tu chakjole’enil chúuk yéetel tu booxil éek’joch’e’en.

ll

En la cocina se volvió palabra,

poco a poco sobre el comal

se alimentó del ombligo de los bebés,

le dieron vida;

tomó la forma de una tortilla

y la comió el hombre de maíz,

fueron uno para sobrevivir,

cómo la x-muuch’ kook que nunca morirá,

aferrada en la tierra,

protegida con la piedra;

esperando las primeras lluvias ésta,

para renacer en el verde de las hojas,

en el amarillo de las flores,

en el rojo de las brasas y en el negro de la noche.

lll

U juum u t’aane’, u k’aay xk’ook’ jejeláas u juumo’ob,

ku tóop’ol ich kaajo’ob mixbik’in u kíimlo’ob,

tu’ux ku tsikbalta’al k’aajlayo’ob ti’ jko’oko’ xikino’ob

ku cháachko’ob tsikbalo’ob ku xik’nalo’ob ka’an.

lll

Su voz, canto de ruiseñor de distintos tonos,

que brota en los pueblos eternos,

donde se cuentan historias a los oídos traviesos

que atrapan cuentos volando al cielo.

lV

Xíimbal t’aan ku k’uchul tak k’áak’náab,

jit’bil t’aano’ob chi’ichnako’ob u puluba’ob báab,

nu’ukulil chu’ukul kay pu’ul ich ja’;

ts’áanchakbil chakchi’,

tsajbil bu’ul kay, tsaja’an ich ta’ab,

t’aano’ob ku chu’ukul ich k’áaknáab.

IV

Voz viajera que llega hasta el mar,

palabras tejidas ansiosas por nadar;

red de pesca arrojada en el agua;

caldo de chakchi’,

pez frijol frito, frito en sal,

son palabras que se pescan en el mar.

V

Yooxol ja’ ku payalchi’ chúumuk k’iin,

kali’ikil u xíimbal yéetel u xúul,

tun julbe’entik loobita’an t’aano’ob.

V

Agua evaporada que reza al medio día,

mientras camina con su sembrador

resembrando palabras heridas.

Vl

Lu’um ku ka’a ts’iik u yaal ku ka’apúut kuxtal,

ku nojochtal u juum u t’aan,

t’aan-cháak,

táan u ch’áajal yóok’ol le lu’uma’,

ku ka’apúut kuxtala’.

Vl

Tierra fértil que vuelve a germinar,

voz que crece,

palabra-lluvia,

goteando está,

sobre esta tierra,

que vuelve a germinar.

Vll

U juum u t’aane’, loobita’an báalam,

kabalchaja’an báalam,

tusa’an báalam,

kíimsa’an báalam,

ka’a síijnal báalam,

kalaanta’an báalam,

payalchi’ta’an báalam,

kili’ich báalam.

Vll

Su voz, jaguar herido,

jaguar mermado,

jaguar engañado,

jaguar asesinado,

jaguar que renace,

jaguar cuidado,

jaguar rezado,

jaguar sagrado.

Vlll

U juum u t’aan koolnáal

iik’ ku yalkab tu jobnel k’áax,

ku báab ich k’áak’náab,

ku xik’nal tu ka’anlil pu’uko’ob,

ku yéemel,

ku xíimbal,

ku síit’ tu ba’paach baatsilo’ob

ku k’ayko’ob payalchi’ob ti’ u yuumtsilo’ob.

Vlll

La voz del campesino

es viento que corre en las entrañas del monte,

que nada en el mar,

que vuela sobre los cerros,

que desciende,

que camina,

que salta alrededor de las familias que cantan rezos a sus Dioses.

LA TRADUCTORA

Melanie Walsh recibió su licenciatura de la Universidad de Carolina del Norte en Asheville en Español y en Estudios de género y sexualidad. Tradujo La Voz del Campesino como parte de su proyecto final en la carrera de Lenguas y Literaturas. Este proyecto generó en ella un gran interés en la traducción y la interpretación. Actualmente está creando un álbum y un “zine” de poesía.

Fernando Pomalaza: “Por amor al arte”

Fernando Pomalaza estudió dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de la UNCP de Huancayo (Perú), en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima (Perú), en The Arts Students League, New School of Social Research, y en Robert Blackburn Printmaking Workshop en Nueva York (USA). Fernando vive y trabaja en Nueva York desde 1978, y desde entonces ha participado en Ferias Internacionales de Arte y exhibiciones individuales en Perú, Estados Unidos, Europa, Australia, Japón, Singapur, China. En palabras del artista:

“Estoy haciendo collages desde 1981. Siempre experimentando y descubriendo nuevas posibilidades, mezclando diferentes materiales de una manera espontánea. Los colores, las texturas y los valores artísticos de las culturas precolombinas y del arte popular de mi amado Perú tienen una gran influencia en mis collages. El collage me permíteme expresar mi mundo interior, mis experiencias y conocimientos del pasado, del presente y con visión hacia el futuro.”

Así presenta el artista “Por amor al arte”, esta serie de collages:

“Los collages que comparto en esta oportunidad, son un homenaje y reconocimiento a mis maestros que en alguna oportunidad me brindaron su amistad y compartieron sus experiencias y conocimientos desinteresadamente, POR AMOR AL ARTE. Para Ellos que ya no están entre nosotros, pero cuyos espíritus aun viven en mi memoria y corazón. Alejandro González (Apu Rimac, Escuela de Bellas Artes de la UNCP Huancayo, Perú), Carlos Galarza Aguilar (Escuela de Bellas Artes de la UNCP Huancayo, Perú), Hugo Orellana Bonilla (Escuela de Bellas Artes de La UNCP Huancayo, Perú), Miguel Ángel Cuadros (Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de Lima), Leo Manso (The New School of Social Research New York), Sidney Simon (The Art Students League of New York), Robert Blackburn (Robert Blackburn Printmaking Workshop New York). POR AMOR AL ARTE es una serie de collages de formato pequeño (técnica mixta), utilizando el acrílico como medio de fusión y preservación, y con materiales encontrados y recolectados en las calles y paredes de la ciudad. Son ensayos plásticos, expresión de una poética visual; un diálogo con los materiales, una búsqueda y reafirmación en el arte y la vida. Tratando de encontrarle sentido a una época de remolino cultural que nos ha tocado vivir”.  

Nueva York, 18 de enero de 2017

Más sobre la obra de Fernando Pomalaza

Galería Ashok Jain, Nueva York

13 poemas de Joy Harjo

La obra de Joy Harjo (Mvskoke, Tulsa, Oklahoma) desafía cualquier intento de presentación: cantante, saxofonista, performer, poeta, dramaturga, contadora de historias, son algunos de sus oficios. Su voz, su canto y su reverencia hacia la naturaleza resuenan en cada uno de sus artes. Entre el Jazz y las flautas ceremoniales, el beat de su sensibilidad irradia de esperanza y gratitud a quien la lee o la escucha. De Harjo aprendimos, por ejemplo, que lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo. Libros como How We Became Human, The Woman Who Fell From The Sky, and She Had Some Horses son ya clásicos de la literatura en inglés y de las literaturas indígenas del mundo. Ha grabado cinco álbumes de música original, dentro de los cuales sobresale Winding Through the Milky Way, con el que ganó en el 2009 el Premio de Música Nativo-Americana (NAMMY) como Mejor Artista Femenina del Año. Los primeros 8 poemas de la siguiente selección son de Conflict Resolution From Holy Beings (2015). Los otros 5 poemas son de libros anteriores reconocidos, y no han sido traducidos previamente al español. Agradecemos a la poeta por permitirnos traducir y publicar aquí su obra. (Andrea Echeverría y Juan G. Sánchez Martínez)


Para llamar al espíritu de vuelta
de sus merodeos por la tierra
en pies humanos

Deja esa bolsa de papas fritas, ese pan blanco, esa
botella de gaseosa.

Apaga ese teléfono celular, la computadora y el control remoto.

Abre la puerta, luego ciérrala detrás de ti.

Toma un respiro ofrecido por vientos amigables. Ellos
recorren la tierra recogiendo esencias de plantas que limpian.

Devuelve con gratitud.

Si cantas tu espíritu se elevará para volar hacia los oídos de las estrellas y de vuelta.

Reconoce esta tierra que te ha cuidado desde que eras
un sueño plantándose a sí mismo entre el deseo de tus padres.

Deja que tus pies de mocasín te lleven al campamento de los
guardianes que te han conocido antes del tiempo,
quienes estarán allí después del tiempo.
Ellos sientan ante el fuego que ha estado allí sin tiempo.
Deja que la tierra estabilice tus inseguras inquietudes postcoloniales.

Sé respetuoso con los pequeños insectos, gente-ave y gente-animal que te acompañan.
Pide perdón por el daño que nosotros los humanos
les hemos ocasionado.

No te preocupes.
El corazón sabe el camino, aunque pueda haber rascacielos, carreteras interestatales, puestos de control, soldados armados, masacres, guerras y
aquellos que te despreciarán porque se desprecian a sí mismos.

El viaje puede llevarte algunas horas, un día, un año, algunos años, cien, mil o incluso más.

Cuida tu mente. Sin entrenamiento podría huir y
dejar tu corazón para el inmenso festín humano organizado por los
ladrones del tiempo.

No guardes rencores.

Cuando encuentres tu camino hacia el círculo, hacia el fuego alimentado por los guardianes de tu alma, serás bienvenido.

Debes limpiarte con cedro, salvia u otra planta-medicina.

Corta los lazos al fracaso y a la vergüenza.

Deja ir el dolor que retienes en tu mente, tus hombros, tu corazón, que se extiende hasta llegar a tus pies. Deja ir el dolor de tus antepasados para dar paso a quienes se dirigen en nuestra dirección.

Pide perdón.

Pide ayuda a los que te aman. Estos ayudantes toman muchas formas: animal, elemento, pájaro, ángel, santo, piedra o ancestro.

Llámate a ti mismo de vuelta. Te encontrarás atrapado en rincones y pliegues de vergüenza, juicio y abuso humano.

Debes llamar de un modo en que tu espíritu quiera regresar.
Háblale como lo harías con un niño amado.

Dale la bienvenida a tu espíritu que vuelve de sus merodeos. Volverá en pedazos, en jirones. Reúnelos. Ellos estarán felices de ser hallados después de estar perdidos por tanto tiempo.

Tu espíritu necesitará dormir un poco después de ser bañado y recibir ropa limpia.

Ahora puedes hacer una fiesta. Invita a todos los que sabes que te aman y te apoyan. Guarda un espacio para aquellos que no tienen lugar a donde ir.

Haz un sorteo, y recuerda, mantén breves los discursos.

Luego, debes hacer esto: ayuda a la siguiente persona a encontrar su camino a través de la oscuridad.

© Joy Harjo. Conflict Resolution From Holy Beings. W. W. Norton & Company, 2017.


Conejo está haciendo trucos

En un mundo muy anterior a este, había suficiente para
cada quien.
Hasta que alguien se salió de la norma.
Oímos que fue Conejo, jugando con la arcilla y
el viento.
Todo el mundo estaba cansado de sus trucos y nadie quería
jugar con él;
Estaba solo en este mundo.
Así que Conejo pensó en hacer una persona.
Y cuando sopló en la boca de esa cruda figura para ver
qué pasaría,
el hombre de barro se levantó.
Conejo le mostró al hombre de barro cómo robar una gallina.
El hombre de barro obedeció.
Entonces Conejo le mostró cómo robar maíz.
El hombre de barro obedeció.
Luego le mostró cómo robar la esposa de alguien más.
El hombre de barro obedeció.
Conejo se sintió importante y poderoso.
El hombre de barro se sintió importante y poderoso.
Y una vez que el hombre de barro comenzó no pudo parar.
Una vez que tomó esa gallina quiso todas las gallinas.
Y una vez que tomó ese maíz quiso todo el maíz.
Y una vez que tomó a esa esposa quiso a todas las esposas.
Era insaciable.
Luego probó el oro y quiso todo el oro.
Luego fue la tierra y todo lo que veía.
Su deseo solo lo hacía querer más.
Pronto fueron los países, y luego fue el comercio.
Su deseo infectó a la tierra.
Perdimos la pista del propósito y la razón de la vida.
Empezamos a olvidar nuestras canciones. Olvidamos nuestras historias.
Ya no podíamos ver ni escuchar a nuestros ancestros,
o hablar entre nosotros sentados a la mesa de la cocina.
Los bosques estaban siendo talados en todo el mundo.
Y Conejo no tenía un lugar para jugar.
El truco de Conejo había fracasado.
Conejo intentó llamar devuelta al hombre de barro.
Pero cuando el hombre de barro no le escuchaba
Conejo se dio cuenta de que había hecho un hombre de barro sin orejas.

© Joy Harjo. Conflict Resolution From Holy Beings. W. W. Norton & Company, 2017.


En místico

Mi camino es una cruz de árboles en llamas,
encendidos por cuervos portando fuego en sus picos.
Les pido a los guardianes de estas tierras permiso para entrar.
Soy un visitante de esta historia.
Ya nadie recuerda preguntar, responden.
¿Qué espero en esta ciudad portuaria de Nueva Inglaterra, cerca del
       lugar de nacimiento de la democracia,
donde yo soy un fantasma?
Incluso un casino no puede hacer real al indio.
¿O debería decir “nativo”, “salvaje” o “demonio”?
¿Y con qué lenguaje de intercambio?
Estoy intercambiando una mirada hacia el pasado por un peligro.
Estoy de acuerdo con los antiguos mapas europeos.
Hay monstruos más allá de la imaginación que recorren las aguas.
Los determinados barcos del puritano sí se cayeron por el precipicio del mundo…
Estoy feliz de oler el mar,
de caminar por las calles estrechas y sinuosas de tiendas y restaurantes, de deleitarme en compañía de amigos, árboles y pequeños
     vientos.
Preferiría no hablar con la historia, pero la historia vino a mí.
Estaba oscuro antes del amanecer cuando se encendió el fuego.
Los hombres salieron de cacería desde el pueblo de Pequot donde yo
      estoy parada.
Las mujeres y los niños que quedaron fueron incendiados.
No quiero saber esto, pero mis vísceras conocen el lenguaje
      del derramamiento de sangre.
Más de seiscientos fueron asesinados con el fin de establecer un hogar para el pueblo de Dios, graznaban los líderes puritanos en sus sermones dominicales.
Y luego la historia se esfumó en una traición de humo.
Todavía hay quemas aunque vivamos en una democracia erigida
sobre cementerios.
Esto me fue dado para decir.
Cada poema es un esfuerzo en la ceremonia.
Yo pedí una forma de entrar.

(Para Pam Uschuk) 31 de octubre de 2009
© Joy Harjo. Conflict Resolution From Holy Beings. W. W. Norton & Company, 2017.


Una vez el mundo fue perfecto

Una vez el mundo fue perfecto, y éramos felices en ese mundo.
Luego lo dimos por sentado.
El descontento inició un ligero retumbar en la mente telúrica.
Y la Duda se abrió paso con su punta filosa.
Una vez que la Duda rompió la red,
A través de ella saltaron
Todo tipo de pensamientos malignos —
Destruimos el mundo que nos habían dado
Para inspirarnos, para vivir.
Cada piedra de la envidia, cada piedra
Del miedo, la codicia, los celos y el odio, extinguió la luz.
Nadie estaba sin una piedra en su mano.
Y allí estábamos
De vuelta a donde habíamos empezado.
Chocando unos con otros
En la oscuridad.
Y como no sabíamos cómo convivir,
Ahora no teníamos dónde existir.
Entonces uno de los que tambaleaban se compadeció de otro
Y compartió una manta.
Una chispa de bondad hizo una luz.
La luz hizo una abertura en la oscuridad.
Todos trabajaron juntos para hacer una escalera.
Primero, una persona del Clan del Viento escaló hasta el mundo ulterior,
Y luego los otros clanes, los hijos de esos clanes, sus hijos,
Y sus hijos, todo el camino a través del tiempo —
Hasta este momento, en la luz de esta mañana hacia ti.

© Joy Harjo. Conflict Resolution From Holy Beings. W. W. Norton & Company, 2017.


Hablando con el sol

Yo creo en el sol.
El sol me da claridad entre la maraña de fracasos humanos por el miedo, la codicia y el olvido.
Cuando los exploradores se toparon por primera vez con mi gente, nos llamaron paganos, adoradores del sol.
No entendieron que el sol es nuestro pariente, e
ilumina nuestro camino en esta tierra.

Después de bailar toda la noche en círculo, uno se da cuenta de que somos parte de una experiencia más amplia de planetas y de estrellas bailando con nosotros en lo alto.
Cuando el sol sale en el clímax de la ceremonia, nos renueva.
No hay error en esta conexión, aunque Walmart esté a solo unas cuadras.
Los humanos somos vulnerables y dependemos de las bondades de la tierra y el sol; Existimos juntos en un horizonte sagrado de significado.

Nuestra tierra está cambiando. Todos podemos verlo.
Escucho de mis hermanos Inuit y Yupik en el norte que
todo ha cambiado. Hace tanto calor; no hay suficiente
invierno.
Los animales están confundidos. El hielo se está derritiendo.
Los físicos cuánticos tienen razón; ellos están empezando a pensar como indígenas: en un nivel íntimo todo está conectado dinámicamente.
Cuando tú recuerdas esto, entonces el desequilibrio actual de la tierra tiene sentido. ¿Cuánto más petróleo se puede drenar,
Sin reemplazarlo; sin reciprocidad?

De una habitación de hotel justo al lado de Times Square salí al amanecer en busca del sol.
Era la cuarta mañana desde el nacimiento de mi cuarta nieta.
Esta era la mañana en que debía presentarla al sol, como pariente, como una de nosotras. Todavía estaba oscuro, nublado mientras atravesaba la plaza.
Me paré debajo de ese tótem del siglo veintiuno hecho de símbolos de corporaciones multinacionales, destellos y neón.

El sol se levantó sobre la ciudad, pero no pude verlo en medio de la lluvia.
Aunque no estaba en casa, abrigué a la bebé para llevarla afuera,
Cargué a esta recién nacida entre la cuna de mi corazón.
La levanté y la presenté al sol para que fuera reconocida como familia.
Así ella no olvidará esta conexión, esta promesa, y todos recordaremos lo sagrado de la vida.

© Joy Harjo. Conflict Resolution From Holy Beings. W. W. Norton & Company, 2017.


Reloj suicida

1.
Estaba en un tren que paraba esporádicamente en puestos de control.
¿De qué tribu eres, de qué nación, de qué raza, de qué sexo, de qué alma indigna?

2.
No podía dormir, porque no podía despertarme.
Ningún espejo podía devolverme lo que quería.

3.
Me dieron una droga para ayudarme a dormir.
Luego otra droga para despertar.
Luego me dieron una droga para hacerme feliz.
Todas me pusieron más triste.

4.
La muerte se arriesgará con cualquiera.
Hay muchos tontos aquí abajo que creen que van a ganar.

5.
Ya sabes, dijo mi maestro, puedes continuar revolcándote o
Puedes pararte aquí a mi lado, en este rayo de sol, y ver la batalla.

6.
Me senté frente a una chica cuya enfermedad quería saltar sobre mí.
¡No! Dije, pero no en voz alta.
Me habrían tomado por loca.

7.
Siempre nos convertiremos en aquellos que hemos juzgado o condenado.

8.
Esto no es mío. Pertenece a los soldados que violaron a las jóvenes en el Camino de las Lágrimas. Pertenece a Andrew Jackson. * Pertenece a los misioneros. Pertenece a los ladrones de nuestra lengua. Pertenece a la Oficina de Asuntos Indígenas. Esto ya no me pertenece.

9.
Me fascinó la danza de las libélulas sobre el río.
Me encontré por primera vez allí.

© Joy Harjo. Conflict Resolution From Holy Beings. W. W. Norton & Company, 2017.

* El Camino de las Lágrimas (The Trail of Tears) es la ruta que tomaron las comunidades indígenas del sureste de los Estados Unidos hacia Oklahoma, desplazadas forzadamente en pleno invierno por la avaricia de los gobernantes de ese país durante las décadas de 1830 y 1850, especialmente los presidentes Andrew Jackson y Martin Van Buren. Miles de mujeres, niños y abuelos Cherokee, Muskogee, Seminole, Chicksaw y Choctaw murieron de hambre y frío en este éxodo. Hasta el día de hoy, este camino se recuerda y se venera.



Tú puedes cambiar la historia, me dijo mi espíritu mientras me sentaba cerca al mar

Para Sharon Oard Warner y DG Nanouk Okpik

Estoy en una aldea arriba, al norte, en las tierras conocidas hoy como “Alaska”. Estos lugares tenían sus propios nombres mucho antes que el inglés, el ruso o cualquier otro idioma comercial fuera impuesto políticamente.

Era en los momentos en que las personas soñaban y pensaban juntas como un solo ser. Eso no significa que no hubiera individuos. En esos tiempos, las personas eran más individuales en su personalidad que ahora en su afirmación común de individualidad: una persona mantenía su residencia en la luna incluso mientras vivía en la aldea. Otro era un hombre que se vestía y vivía como una mujer y era conocido como la mejor costurera.

He viajado a este pueblo con un amigo cercano que también es pariente lejano. Nosotros estamos relacionados con casi todo el mundo por matrimonio, clan o sangre.

La primera noche después de nuestra llegada, una mujer es brutalmente asesinada en el pueblo. Un asesinato no es común. La maldad del hecho pone en riesgo a toda la aldea. Debe tratarse de inmediato para que la turbulencia no deje receptivas a las personas receptivas a mayor maldad.

Debido a que mi amigo y yo somos la causa más obvia, se decide que debemos ser asesinados para satisfacer la muerte de la mujer y garantizar que el pueblo continúe de manera armoniosa. Nadie nos dice que vamos a morir. Lo sabemos; mis huesos lo saben. Es desafortunado, pero así es como deben ser las cosas.

A la mañana siguiente, mi amigo y yo hemos caminado desde el pueblo ayudando a reunir a la gente, cuando escuchamos al comité de asesinatos venir por nosotros. Puedo oírlos detrás con sus herramientas y piedras, con el bramido psíquico de su propósito. Sé que nos van a matar. Agradezco al cuerpo que ha sido mi traje en este viaje. Me ha servido bien como protección y gozo. Escucho -sigo escuchando- el crujido de los huesos cuando la mafia, encargada de hacer este trabajo, nos golpea violentamente. No es personal para la mayoría de ellos. Unos pocos obtienen placer.
Siento la confusa y terrible protesta de mi cuerpo, luego mi Espíritu se distancia de la escena y observa brevemente antes de dar la vuelta hacia el mar.

Me demoro sobre el mar, y el ayudante de mi alma, quien ha atravesado conmigo las historias de mi ser, me dice: “Puedes regresar y cambiar la historia”.

Mi primer pensamiento fue: ¿Por qué querría hacer eso? Estoy libre de las necesidades de la existencia terrenal. Puedo moverme como el viento y el agua. Pero entonces, como soy humana, no un pájaro o una ballena, me vi obligada.
¿Qué quieres decir con “cambiar la historia”?
Y ahí estoy de vuelta en el traje de mi cuerpo, afuera del pueblo. Regreso al momento entre el asesinato de la mujer y mi muerte segura por retribución.

“Ahora, ¿qué se supone que debo hacer?”, pregunto a mi Espíritu. No puedo ver otra forma de proceder en esta historia.

Mi Espíritu responde: “Tú sabes qué hacer. Mira y verás la historia”.

Y entonces estoy sola con el mar y el cielo. Entrego mi pensamiento al tiempo y lo dejo irse a jugar.

Es ahí cuando lo veo. Veo a un hombre en el pueblo acosando a una mujer. Ella no está interesada en él, pero él no la dejará ir. La acecha como si acechara a una morsa. Él es el mejor cazador de morsas del pueblo. Él la acecha hasta su casa, y cuando no hay nadie más allí, la ata como si fuera una morsa, la asesina y arrastra su cuerpo desde su casa hasta el mar. Puedo ver el rastro de sangre tras de ellos. Puedo ver sus huellas sangrientas cuando regresa solo al pueblo.

Ahora estoy en la aldea con mi amigo. La gente se está reuniendo y hablan sobre el asesinato. Puedo sentir sus intenciones hacia nosotros. Me pongo de pie con un tambor en la mano. Digo:
“Tengo una historia que quiero contarles”.

Y entonces ahí empiezo a tocar el tambor y a bailar acompañando la historia. Es agradable, y la gente quiere escuchar más.
Ellos quieren escuchar qué clase de historia traigo de mi pueblo.
Canto, bailo y cuento la historia de un cazador de morsas. Él es el mejor cazador de morsas de un pueblo.

Canto sobre su relación con las morsas y cómo ha alimentado a su gente. Y lo hábil que es cuando camina adentro sobre el hielo para llamar a la morsa.

Y luego cuento la historia del asesinato de una morsa que es como una mujer. Hablo de las cualidades de la mujer, a quien el hombre ve como una morsa. En ese punto, la historia tiene su propio espíritu y quiere vivir. Baila y canta y respira. Me sorprende con lo que sabe.

Con el último paso, el último golpe del tambor, el asesino se pone de pie, como si fuera a huir de la reunión. Las personas giran al tiempo y lo ven. Todos ven que él ha matado a la mujer, y es su vida la que debe ser tomada para satisfacer el asesinato.

Cuando regreso al presente del tiempo terrestre, todavía puedo escuchar el canto.
Me levanto de mi cama y bailo y canto la historia.
Todavía está en mi lengua, mi cuerpo, como si hubiera vivido allí desde siempre,
aunque estoy en una ciudad con muchas corrientes de personas provenientes de lejanas partes del mundo.

Hacemos un revoltijo de historias. No soñamos juntos.

© Joy Harjo. Conflict Resolution From Holy Beings. W. W. Norton & Company, 2017.


Oraciones de la mañana

He extrañado al espíritu guardián
de Sangre de Cristos,
esas montañas
contra las cuales me destruí
cada mañana en que estuve enferma
amando y luchando
en esos pequeños años.
Durante esa temporada miré hacia
una concepción azul de la fe
una noción de lo sagrado en
la elegante frontera de cedros
que se convertían en montaña y en cielo.

Así nacimos al mundo:
El cielo se enamoró de la tierra, se engalanó de turquesa,
llegó galopando en un caballo negro.
La tierra se vistió fragante,
tomando en cuenta la estética de un romance sagrado.
Su amor adornó las montañas con el amanecer,
tejió los valles delicados con las aristas del atardecer.

Esta mañana miro hacia el este
y me siento solitaria por esas montañas.
Aunque le he dicho adiós a la niña
con sus urgentes oraciones de redención.

Yo solía ​​creer en una visión
que salvaría a la gente
que nos llevaría a todos a la cima de la montaña
durante la inundación
de la destrucción humana.

Ya no sé nada más
mientras pongo mis pies en el mundo ulterior
excepto esto:
la nada
es vasta e impresionante,
rebosa de detalles
de humeante café negro
cenizas de fogatas
las campanas en los yaks o las ovejas
sirenas que se inclinan a través de un diluvio
de humanos
o de los muertos acarreados a través del fuego,
a través de la bruma del dulce pan
horneado y del respirar.

Así es como dejaremos este mundo:
en caballos de amaneceres y atardeceres
desde la sombra de las montañas
quienes fueron testigos de cada batalla
de cada pequeña lucha.

Esta tierra es un poema

Esta tierra es un poema de arena quemada y ocre que yo nunca podría escribir, a menos que el papel fuera el sacramento del cielo, y la tinta la línea interrumpida de caballos salvajes escalonando el horizonte a varias millas de distancia. Incluso entonces, ¿alguna cosa escrita le ha importado alguna vez a la tierra, al viento y al cielo?

Todo lo que importa

Todo lo que importa está aquí. Cualquier cosa que siga importando
en los próximos miles de años seguirá estando aquí.
Acercándose en la distancia está la niña que eras hace algunos años.
Mírala riendo mientras persigue a una mariposa blanca.

No molestes al espíritu

No molestes a la espíritu guardián de la tierra que vive aquí. Ella está trabajando en una historia. Es la historia más antigua del mundo y es delicada, cambiante. Si te ve mirándola te invitará a tomar un café, te dará pan caliente, y estarás obligado a quedarte y a escuchar. Pero esta no es cualquier historia. Tendrás que soportar terremotos, rayos, la muerte de todos los que amas, la belleza más deslumbrante. Su historia es tan convincente que nunca querrás irte; así es como ella te atrapa. ¿Ves eses dedo de piedra allá? Ese es el único que alguna vez logró escapar.


Fuego

una mujer no puede sobrevivir
por su propio aliento
                   sola
ella debe conocer
las voces de las montañas
ella debe reconocer
la eternidad del cielo azul
ella debe fluir
con los cuerpos
esquivos
de los vientos nocturnos
quienes la llevarán
hacia sí misma

mírame
no soy una mujer aislada
soy una continuación
del cielo azul
soy la garganta
de las montañas
un viento nocturno
que quema
con cada aliento
que toma

© Joy Harjo. What Moon Drove Me to This? 1980


MÁS SOBRE LA OBRA DE JOY HARJO

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Festival Internacional de Poesía de MedellínV

“Este es mi corazón” (video)

LOS TRADUCTORES

Andrea Echeverría

Andrea Echeverría es profesora asistente en Wake Forest University. Es autora de un libro sobre migración e identidad en la poesía de dos escritores peruanos titulado El despertar de los awquis: migración y utopía en la poesía de Boris Espezúa y Gloria Mendoza (Paracaídas Editores & UNMSM, 2016), así como de varios artículos de investigación acerca del papel del ritual y la memoria en la poesía mapuche contemporánea. Actualmente escribe un libro que estudia la poesía y el arte visual de autores y artistas mapuche contemporáneos.

Juan G. Sánchez Martínez

Juan G. Sánchez Martínez nació en Bakatá, en los Andes colombianos. Dedica su escritura creativa y académica a las expresiones culturales de los pueblos indígenas y a sus modos de estar en el mundo. Su libro de poesía, Altamar, fue galardonado en 2016 con el Premio Nacional de la Universidad de Antioquia en Colombia.

Altamar es un homenaje a las abuelas y los abuelos, activistas y escritores que han protegido con sus propias vidas el agua pura de sus territorios. Actualmente es profesor asistente en los departamentos de Lenguas y Literaturas, y Estudios Indígenas en la Universidad de Carolina del Norte Asheville.

Jeisson Castillo: arte, territorio y espiritualidad

Jeisson Castillo (Maestro en Artes Visuales, Universidad Javeriana, Bogotá) es un joven pintor, fotógrafo y realizador audiovisual cuyo trabajo se centra en las comunidades campesinas e indígenas de Colombia. Como parte de diversos proyectos encargados por el gobierno y organizaciones no gubernamentales, ha viajado extensamente en áreas rurales, incluyendo toda la cuenca amazónica de Colombia, donde se ha sumergido en el conocimiento tradicional y la sabiduría ancestral de muchos pueblos indígenas en riesgo de extinción física y cultural.

Su producción visual ha sido expuesta en Colombia, Cuba, Ecuador, Egipto, Alemania, Francia, Brasil, Noruega y Estados Unidos. En la actualidad Jeisson combina la ilustración, la pintura, el performance, el video y la investigación antropológica en su práctica artística. Su trabajo más reciente explora particularmente el uso de plantas y entidades sagradas para dotar sus imágenes de espíritu.

En palabras del autor: “Mi trabajo es un ejercicio de búsqueda, de viaje y aprendizaje. Primero siempre hay que recorrer el territorio, reconocer y recordar junto a los abuelos y sabedores; es en este momento donde recibo instrucción, tareas, a veces conceptualmente que debo abordar, a veces imágenes concretas para hacer, acciones y ritos. Después viene la elaboración de las obras, esta es siempre una inmersión; mi arte es vivencial, por lo que todo lo que sucede en la cotidianidad tiene un efecto en las piezas en desarrollo.

Formalmente en la pintura procuro mestizar materialidades, de mi herencia occidental los minerales del óleo, la trementina, el lienzo; de mi herencia indígena y africana las plantas sagradas: tabaco, yagé, borrachero…así como el cuarzo, la tierra y los sahumerios. A través de la experimentación he encontrado que estos materiales me permiten ligar las pinturas al espíritu particular de las personas, entidades, plantas y territorios que retrato”.

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